Escenario

Massacre se presenta hoy en Rosario: "Ahora sí explotamos"

Walas, el cantante de Massacre, dijo que la banda experimentó un notable crecimiento artístico a partir de la salida del álbum “Mamut”. El grupo toca hoy en el Metropolitano, en el marco del festival Valmont Music Club que cierrra Catupecu Machu.

Viernes 12 de Septiembre de 2008

Mamut parece la octava maravilla del mundo rockero. Es un guiño al tema que abre "Mamut", el disco que hizo que el grupo pegue el salto tan esperado. Es una de las pocas bandas de culto, más precisamente del género hardcore, que "explotó" a lo popular. "Nosotros no hicimos ningún viraje, seguimos siendo los mismos chiflados de siempre, nada más que lo que viró es el mundo", dijo Walas, voz líder de la banda porteña que hoy tocará antes del show central de Catupecu Machu en el Festival Valmont Music Club, en el que participarán además Cuentos Borgeanos y los créditos rosarinos Fluido y Degrade. La cita comienza a las 19 en el Complejo Metropolitano, en el Alto Rosario Shopping, en una noche de más de cinco horas de buena música. Para emborracharse de rock.

—¿Consideran que "Mamut" es un disco bisagra en su carrera?

—La verdad que sí, nosotros cuando lo grabamos lo hicimos como una etapa más de nuestra carrera, pero cuando lo tuvimos en las manos empezamos a ver las críticas y la repercusión que tuvo se convirtió en "el" disco de Massacre, dicho por los colegas y la prensa. "Mamut" es el eje entre las dos dimensiones que tiene Massacre hoy en día: la gente que nos sigue desde siempre junto a los melómanos por un lado, y el gran público popular por el otro, que nos conoció a partir de "Mamut".

— ¿Tratándose del 12º disco en más de diez años de vida, no duele un poco el reconocimiento tardío?

— Es más, muchos piensan que este es el disco debut de Massacre. Definitivamente, pasa que a nivel público nos sacó de los guetos raros y nos hizo existir. Este disco nos agarra en una etapa sin tantos miedos ni prejuicios, más libres, más flexibles, con más sonrisas en la cara, es el disco con más absurdo, más ciencia ficción y más riesgo en cuanto a jugar con cosas límite y que podían ser peligrosas a nivel crítica y entendimiento de la gente. Además, Juanchi Baleirón, de Pericos, el productor del álbum, nos transmitió su forma de filosofía de vida, siempre con una sonrisa en la cara, ya que nosotros siempre fuimos más austeros, más amargos, de culto.

—¿Ese rasgo de culto es parte del pasado?

—Qué se yo, nosotros venimos de ser los traductores en la Argentina de la herencia oscura, con Joy Division, Velvet Underground, los perdedores, los incomprendidos. Y con Juanchi aprendimos que podemos pasarla bien, divertirnos y laburar con libertades de tiempo, presupuesto y eso se nota en los 12 temas de este disco.

—¿Pueden decir que hicieron un viraje hacia algo más popular?

—Sí, nos pasó eso, pero no porque nosotros hayamos hecho ningún viraje, seguimos siendo los mismos chiflados de siempre, nada más que lo que viró es el mundo. Es como si te dijera que nosotros hace años que venimos hablando en chino y nos seguían las pocas personas que conocían ese idioma en la Argentina. Y ahora, esto dicho sin soberbia, lo que sucede es que el mundo aprendió chino, aprendieron rock.

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