Escenario

Mario Pergolini: "Mi vanidad televisiva desapareció"

“Rosario tiene su propia movida, es uno de los lugares importantes donde Vorterix tiene que estar”, adelantó Pergolini, que dice que estará presente en la inauguración. 

Domingo 26 de Abril de 2015

Lúcido, intrigante y provocador. Mario Pergolini es una pionero de las comunicaciones, desde “La TV ataca”, allá por 1991, pasando por sus años en Rock & Pop, hasta su última temporada con “CQC”, en (2009), el conductor dejó su huella en la radio y televisión argentina. Pero en 2002 decidió desafiar los límites y lanzarse a lo desconocido. Así fundó Vorterix, una multiplataforma que se compone por una radio, un teatro y la transmisión en vivo y en directo de sus contenidos, a través de una plataforma digital (Vorterix.com). A tres años del lanzamiento en Capital, con una programación exitosa, donde se destacan “Guetap”, con la conducción de Reynaldo Sietecase, y “Tenemos malas noticias”, conducido por el mismísimo Pergolini, el teatro Vorterix desembarca en Rosario y se podrá escuchar en la radio local, en FM 102.7.

El teatro, que estará ubicado en Salta 3519, abrirá sus puertas este jueves, a las 21, con un show de Kapanga. “Rosario tiene su propia movida, es uno de los lugares importantes donde Vorterix tiene que estar”, adelantó Pergolini, que dice que estará presente en la inauguración. En una entrevista con Escenario, contó cómo será el desembarco del teatro Vorterix en Rosario, analizó el fenómeno “internetero”, aseguró que estamos viendo una televisión barata y reveló el real motivo de su almuerzo con Marcelo Tinelli la semana pasada. También se animó a hablar del escenario político y de la identidad nacional: “La idiosincracia argentina es un tanto especial”, sostuvo.

—¿Cómo se dio el desembarco de Vorterix en Rosario?

—Para nosotros no tiene mucho sentido hacer como hacían las radios; tener una transmisión central en Capital y vendérsela a 20 repetidoras. Porque ya con internet se ha solucionado, y cualquiera que quiera escuchar Vorterix lo puede hacer por internet, con servicios de aplicaciones, como Tune In, y muchas otras más. Entonces nos parece que podemos hacer asociaciones estratégicas con radios o lugares que nos importan, como lo hicimos en Córdoba, donde Vorterix puede levantar contenido y van bandas que quizás no vengan a Capital. Nos parecía que Rosario, otro lugar que tiene mucha música y rock, también debería tener esta estructura. Para Vorterix es importante que haya un lugar, una radio y a través de aplicaciones pueda repetir en todo el país y el mundo. Rosario es una de las ciudades importantes donde Vorterix tiene que estar.

—¿Qué te acerca al rock rosarino?

—Conozco a bandas como Bulldog, Cielo Razzo, Vudú, Rosario Smowing, Chicos Vaca. Pero la música que tengo yo la puede tener cualquier radio y sino la levantamos de Youtube. Hacer conciertos en vivo y poder hacer un delivery rápido de ese entretenimiento, para nosotros es importante y es lo que nos hace diferentes. Por eso hay que estar en ciudades como en Córdoba y Rosario, que también tiene un movimiento propio que no necesita de otros lugares. Rosario tiene su propia movida. El teatro Vorterix en Rosario va a ser grande, puede ir Ciro o Carajo, pero también bandas más chicas.

—¿Qué balance hacés de estos tres años de la multiplataforma Vorterix?

—Arrancamos el 25 de mayo de 2012. En tres años noscolocamos en un lugar en el que la gente entiende que Vorterix es un lugar de entretenimiento diferencial donde pueden ver buenos conciertos, con buen sonido. Además, el lugar es aspiracional, a la gente le gusta venir a Vorterix, las entradas se agotan rápidamente, cuando hacemos streaming el número supera la media de cualquier medio regional. Pasaron artistas como Megadeth y Slash, que agotaron entradas en un día y las transmisiones en vivo fueron vistas por 300 mil personas. Incluso nos estamos ampliando en la región, vamos a empezar pronto en Uruguay, Paraguay, Chile y Perú. Creemos que si podemos armar una gran cadena Vorterix, cada una con su dueño y su contenido propio, el que tiene el mejor contenido va a ser el que domine la transmisión tanto en audio como en video.

—El año pasado dijiste que este año 2015 volvías a la tele con un late night show. ¿Qué pasó con eso?

—Sí, pero después cuando me siento a pensarlo digo: “¡Mmm no tengo ganas de hacer esto de vuelta!”. A veces la vanidad le gana al raciocinio, pero por suerte no termino cerrándolo. Mi medio hoy en día es Vorterix, creo que estamos tan expuestos como un canal de televisión. Insisto, el Cosquín Rock lo vieron casi un millón de personas, es como si fuese un programa de televisión de 10 o 12 puntos. Los niveles diarios que tenemos, solamente de internet, supera al de la mejor programación de radio en FM. Así que, después de 6 años, mi vanidad televisiva desapareció.

—¿Cómo ves la televisión de hoy con programas de debate como “Intratables”, de humor como “Peligro, sin codificar”, de archivo como “Bendita” y con programas de preguntas como “8 escalones”?

—Lo primero que veo en la televisión, después de haber producido tanto tiempo, es que hay una televisión barata. En “8 escalones”, la inversión más cara es buscar las preguntas, y el Preguntados ya te lo solucionó. Cuando veo “Bendita” o “Intratables”, lo único que veo son seis personas que pueden opinar 10 minutos de macroeconomía, 15 de Karina Jelinek y 8 de medicina nuclear. Y todos tienen un rol definido: “yo soy el oficialista”, “yo soy el bueno”, “yo soy el malo”. Estamos viendo una televisión barata. Como les pasó a las compañías discográficas de no saber qué estaban haciendo ahí en el medio, a la televisión le pasó lo mismo. A cualquier usuario sub 35 no le tenemos que decir “mirá este martes a las 20”. Te dice: “Lo voy a ver cuando quiera, subtitulado o no, apenas salga en Estados Unidos”. La gente arma su propia programación, ya no quiere que se la den armada. La gente tiene mucha oferta y no ve televisión porque sí, y creo que la televisión está respondiendo a eso: hacen programas baratos, no se la juegan por nada nuevo, ni van a invertir en nada si no es una tira, Marcelo quizá se asegura un número, pero que ya no es el de otras épocas.

—¿El prime time dejó de existir y hoy prevalece internet, como el reciente fenómeno de los youtubers?

—Creo que el usuario está cambiando sus conductas. Y es difícil seguirlo. Nosotros entendemos que podemos transmitir un concierto, pero ese contenido deja de ser nuestro en poco tiempo cuando el usuario puede descargarlo. Se están viendo cosas vertiginosas. La gente prefiere ver 20 capítulos completos de una serie. La gente se está comportando de una forma rara, porque para que yo pueda ver “Games of Thrones” medio día después de que se estrenó en Estados Unidos, mientras yo estoy durmiendo, alguien le sacó los comerciales, la tradujo en 15 idiomas, y me levanto a la mañana y ya lo tengo. Hay una cosa colaborativa, es raro. Cuando ponés el modelo de mi lavarropas en Youtube aparece un video y decís: “Este tarado se filmó lavando la ropa, qué suerte porque me sirve” (risas). El usuario se está comportando así, el usuario es muy voraz. Y está comprobado que el 70 por ciento que está mirando televisión, está mirando otra pantalla al mismo tiempo, está tuiteando, o en Facebook. Está todo el tiempo con una segunda pantalla. Lo mismo pasa con la radio. En las grandes capitales, del cien por ciento que está escuchando la radio, el 30 escucha AM y el 70 FM. Y del 100 por ciento que escucha FM, el 70 lo escucha a través de un dispositivo que no es una radio; como un celular o una computadora. Tenemos aplicaciones para Smart TV. La gente ve a la televisión como un monitor, no ve los canales de aire.

—¿Es cierto que hace pocos días te reuniste con Tinelli? Uno se imaginaba, ¿qué están preparando?

—Sí, almorzamos. Pero nada que ver con la televisión, pasaba por otras cosas... No se imaginen nada, él su vida y yo la mía. Hablamos de fútbol. Nosotros hacemos aplicaciones y estamos desarrollando una nueva tecnología para ciertas cosas y a él le había interesado, quería saber algo de eso. Aprovechamos que hacía mucho que nos veíamos y almorzamos los dos y nos pusimos al día.

—¿El sincericidio te jugó en contra alguna vez?

—Cuando uno es más chico está más cercano a las barbaridades, pero cuando vas creciendo no estás tan picante. Soy así y no puedo evitar decir lo que me parece o lo que me surge. Sigo sin pensarlo demasiado... Lo bueno es que a medida que pasa el tiempo, o me dan menos pelota, o saben que es medio irreversible.

—En un año de elecciones donde se vive todo de una manera visceral, vos que estuviste vinculado al partido radical en su momento, ¿cómo ves el escenario político?

—Pensé que iba a ser más agresivo. No sé si se pondrá más agresivo cuando sean las elecciones de verdad y no este simulacro de las PASO. Como venían las cosas de “yo estoy de este lado y vos del otro”, el hecho de ser más papista que el Papa, pensé que las cosas iban a estar más complicadas, pero estoy viendo a la gente bastante cauta. Vamos a ver cómo termina. Ojalá se pueda seguir así, y que no termine en una gran discusión que ya nos dimos cuenta que llegaron a ningún lado.

—¿La gente busca un cambio?

—Nos habíamos entusiasmado con el Boca River y ahora tomamos distancia, y los políticos se dieron cuenta de eso. Igual, cuando nos puedan abrochar, lo van a hacer. La idiosincracia argentina es un tanto especial. Es un país muy extenso, con algunos más conservadores y otros más alocados. No sé si se puede llegar a una unidad de criterio y si se llega, no creo que lo vayamos a ver nosotros. No es muy optimista, ¿no? (risas). No está todo muy copado. Pero, sin que parezca publicidad, hay cosas como Vorterix...

—El arte y la música son motores para el crecimiento de un país...

—La clave es poner la vara más alta, intentar otras cosas y no quedarse dormido en las vanidades que tuviste. Hay cosas que te dan entusiasmo, cosas que están faltando. Nivelar para arriba sigue garpando más que hacer cosas mediocres.

 

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