Escenario

Más unidos que Divididos: la aplanadora del rock rugió en Rosario

En un ida y vuelta de musicalidad y cariño se convirtió el sábado el recital que Divididos ofreció en el Anfiteatro Municipal. El más mentado power trío del rock nacional ofreció nuevamente el set que pusiera a consideración de los rosarinos el pasado 24 de julio...

Lunes 15 de Noviembre de 2010

En un ida y vuelta de musicalidad y cariño se convirtió el sábado el recital que Divididos ofreció en el Anfiteatro Municipal. El más mentado power trío del rock nacional ofreció nuevamente el set que pusiera a consideración de los rosarinos el pasado 24 de julio aunque la cercanía que el coliseo del parque Urquiza propone contribuyó a estrechar los lazos entre los músicos y su público.

Todo comenzó con un Ricardo Mollo en la piel de Jimmy Page y una intro que desembocó en “Haciendo cosas raras”, primer paso de un menú que combinó clásicos y temas de su esperado disco de estudio, “Amapola del 66” de este año.

Trabajadas nuevas versiones de “Salir a asustar”, la hard “Capo capón”, “El 38”, “Sábado”, “Muerto a laburar” y su momento psicodélico y “Casi estatua” formaron el combo inicial que terminó con un “Diego, Diego” en apoyo a la reestablecida salud de Arnedo.

Un barco surcaba el Paraná y con los Divididos sentados se vivió un gran clima gracias a “Como un cuento”, “Spaghetti del rock” y “Par mil”.

Antes de “Divididos por la felicidad”, y entre las banderas y remeras que llovían, alguien tiró un anotador con un fibrón. Semejante creatividad mereció respuesta: Mollo bajó por primera vez del escenario para devolver el artefacto.

“La mosca porteña” y su final zeppeliano con “Whole Lotta Love”, “Amapola del 66”, “Buscando un ángel” y “Hombre en U” le dieron paso a “Boyar nocturno”, un tema en el que participó con una stick guitar el rosarino Facundo Nardone.

El “Voodo Chile” de Hendrix resultó el punto más alto del show con un Catriel Ciavarella al que no se le ven las manos y un Mollo que tocó los primeros acordes con una zapatilla llegada por los aires.
“Sucio y desprolijo” recordó a Pappo; “Azulejo” demostró el arte de ensamblar guitarra, bajo y batería; y “Perro funk” antecedieron a la presentación de la guitarra con la que Mollo debutó en Rosario en 1975, a “Paisano de Hurlingham” y a “Rasputín” antes del final.

Los bises tuvieron a la chica de la zapatilla en escena, “Paraguay”, “Ala delta”, “Next Week” y a Mollo entre el público repartiendo púas. Arriba la luna seguía blanca, abajo el rock había consumado una real unión entre Divididos y los pibes.

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