Escenario

Luciano Cáceres: "Es un lugar de mucho privilegio el tengo"

El actor reparte su tiempo entre el estreno del filme "Gato negro", la tira "Señores papis" y el teatro. Además se prepara para dirigir.

Domingo 13 de Abril de 2014

"Es un lugar de mucho privilegio", afirmó Luciano Cáceres sobre el momento que atraviesa en su carrera. Además de formar parte del elenco de una de las tiras más exitosas de la televisión, "Señores papis", con la que salió del registro de villano, el ex "Graduados" actúa en teatro en "Lluvia de plata", con la dirección de Arturo Puig, se prepara para estrenar como director teatral en el circuito off y protagoniza la película "Gato negro", actualmente en cartelera, en la que interpreta uno de sus personajes más complejos, según contó a Escenario. Allí encabeza un reparto que integran además Leticia Brédice , Lito Cruz , Fabio Posca y Luis Luque, bajo la dirección de Gastón Gallo.

—Con "Gato negro" estrenás tu segundo filme como protagonista, estás en una de las tiras más exitosas de la televisión, hacés teatro, ¿te queda tiempo para ser un señor papi?

—Obvio. (risas) Aprovecho todos los tiempos para estar con mi niña. Tengo la suerte que ella está cerca de donde grabamos y además tengo a mi mujer (Gloria Carrá) que comparte conmigo el programa. La gorda se queda en mi camarín o en el de ella; somos una familia bastante particular, pero nos funciona muy bien. También sucede que este trabajo tiene muchos altibajos. El año pasado hice dos películas y tuve momentos de no estar trabajando. Pero este es un lindo momento: estoy haciendo una obra que me encanta, un programa que me encanta y una película muy buena. Se dan pocas veces en la vida y hay que disfrutarlos porque poder vivir de lo que a uno le gusta en proyectos que te gustan cierra perfecto. Es un lugar de mucho privilegio el que estoy teniendo.

—¿Cómo armaste tu personaje?

—Es un chico nacido en un pueblo, criado por su madre deprimida. Tiene su adolescencia en Buenos Aires, en un reformatorio, en la calle, lustrando zapatos, abriendo puertas. Vuelve a Tucumán como queriendo intentar hacerla en el pueblo, empieza a laburar en los ingenios y no soporta esa suerte de esclavitud y decide venirse a Buenos Aires a la conquista de todo. Es un personaje que va a bordear todo el tiempo los márgenes de lo legal, se va a meter en contrabando como a laburar honestamente, va a participar de un atraco como va a vender alfajores. Es un tipo de inteligencia natural, esos vendedores natos que saben lo que estás necesitando, que se adelantan, que tienen visión, que va a buscarlas todo el tiempo. Se adelanta y les pone el cuerpo. Y tanta ambición en un momento se la van a cobrar de una manera muy fuerte. Entendí un poco la ambición de este personaje, su idea de que ese pueblo le quedaba chico, que su horizonte estaba más allá de esos pocos metros, y que era lógico que quisiera embarcarse en esa conquista del mundo a su modo, con sus limitaciones, sus asperezas, con la forma combativa y casi animal que tiene este personaje.

—¿Este personaje representa una parte de la Argentina?

—Es un tipo de personaje particular. Creo que hay similitudes con algunos empresarios que por ahí tienen un origen muy humilde y con laburo y a veces no con tanto laburo, han llegado a un nivel muy alto y lo quieren sostener a toda costa. Habla también de un tipo que se supo parar ante cualquier gobierno. A Tito Pereyra lo ves creciendo y lo ves transando con los militares, y al a vuelta de la democracia con algunos funcionarios y jueces democráticos. Siempre hubo alguien que se dejó coimear, de todos los bandos y de todos los colores. Recorre treinta años de la Argentina, desde la ambición de este tipo. No quiero decir que todos los argentinos ni que todos los empresarios seamos así. Es un personaje de ficción que toma muchas cosas, mitos, historias, anécdotas y personajes de la realidad, pero obviamente están amalgamados en un solo personaje para hacer más rica esta historia que por momentos se vuelve policial, o es una historia de amor potente, o hay una venganza muy grande de la contrafigura que es Pipo Luque a quien va a conocer en su arranque cuando recién llega a Buenos Aires. Y todo el tiempo va a mostrar los contrastes. El hermano es un pibe honesto que se quedó en el pueblo y con eso le alcanza y la pasa bien. Hay gente que necesita algo más y de ese tipo de gente habla la película. Pero todos tienen como un muerto en el placard, o como se dice ahora, todos tienen un archivo y con eso él puede presionar.

—¿Cómo se filtra la actualidad en la película?

—La película empieza en el cincuenta y pico y sigue con Onganía, cuando se cierran una cantidad de ingenios y se ve cómo ese pueblo que queda fantasma, pueblos que solo vivían de la caña de azúcar. Y no por nada también no nos olvidemos que la lucha armada argentina se genera en el monte tucumano. Hay una escena que tiene con un militar muy importante que lo hace Pompeyo Audivert, y está cerrando un negocio de importaciones y generar una mochila escolar, que fue un plan del Proceso para cunado empezaban las clases, le está resolviendo un tema de las vacaciones al militar, le pregunta por la mujer y hace salvar a una ex novia de la infancia que sabe que la chuparon. El tipo negocia vendiendo artículos de librerías, se mete en algo inmobiliario,resuelve un tema con una ex novia y todo como si fuese una charla de café, esas cosas que tiene el poder, que vos no sabés muchas veces qué puede pasar en una reunión con dos tipos poderosos.

—Un trabajo opuesto a lo que estás haciendo en "Señores papis"...

—Es otra cosa, otro género, estamos muy contentos con el programa. Este año la apuesta del canal fue pasarme del lado de los buenos, el tierno, y la verdad que fue todo un desafío porque venía de hacer villanos o locos, o contrafiguras, y ahora pasé a este lugar y está funcionando. Estoy muy contento y es muy nutritivo también porque es viudo, cría a sus dos hijas, es un tipo con un color muy claro, muy amable, pero que tiene pelotas. Si tiene que salir a defender a algunos de sus amigos, el también le pone el cuerpo desde su torpeza porque no es un karateca, pero es un tipo todo corazón, esos que tienen todo a flor de piel.

—"Señores papis" trastocó varios estereotipos, entre ellos que los protagonistas son cuatro varones...

—Sí, es una apuesta grande. En mi caso, es un tipo joven viudo, criando dos nenas, o toca otros temas como otros tipos de parejas, hay una pareja gay, gente que cría sola, el soltero eterno. Se muestra un abanico de los tipos de hombres en la actualidad. Hace veinte años no podíamos hablar de unos padres que se ocuparan tanto de sus hijos. Nos ocupamos casi a la par de las madres. Salvo el momento de la teta que no nos toca, después estamos ahí para todo. Hay algo que tienen las novelas o las tiras, de que el hombre es como el chongo galán, y acá somos cuatro tipos, cuatro humanos con cosas imperfectas y momentos de lucidez, encantadores y enamorados, pero no se vuelve central la historia de amor, que es importante, pero se vuelve más central el vínculo, la amistad, la paternidad, las relaciones, la familia, constituida o faltante.

El refugio del teatro

Luciano Cáceres actúa en la obra “Lluvia de plata”, con dirección de Arturo Puig. Es una comedia que “habla de la guita”, contó, y cómo el dinero puede trastornar la vida y las relaciones. Mientras, se prepara para estrenar en junio, también en teatro, “El acto gratuito”, de Gonzalo De María, que montará en un teatro de Palermo. “Nunca dejo el off y lo alternativo porque es una base potente, no pensando tanto en los resultados comerciales, en los que a veces estás más expuesto a grandes vidrieras; me gusta pensar algo chiquito, para pocos, esa experiencia que sucede con el teatro de mucha cercanía”, afirmó.

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