Escenario

Luces y sombras de un cantante devenido a mito

La serie, que se emite de lunes a jueves a las 22.15 por Canal 5, desanda el camino de este personaje.

Domingo 11 de Marzo de 2018

"Yo lo único que no quería era ser uno más del montón", dice Sandro en el libro "Sandro de América", de Graciela Guiñazu, en cuyo texto se basó la serie homónima que lidera el rating en Telefe.

Pero Roberto Sánchez fue mucho más allá, tanto que por momentos su personaje se comió a la persona y el ser un distinto le generó tantas alegrías como tristezas. Allí puso el foco Israel Adrián Caetano para desentrañar esta figura popular que cruzó fronteras con sus canciones, pero que también adquirió repercusión a partir de su estilo reservado y enigmático. Tanto fue así que la poca exposición de su vida privada agigantó el mito.

La serie, que se emite de lunes a jueves a las 22.15 por Canal 5, desanda el camino de este personaje, en la mutación de Roberto a Sandro, y muestra que nada de lo que sucedió fue casualidad, sino causalidad. Y en esta causalidad hay mucho de responsabilidad de Sandro, pero también de Oscar Anderle, interpretado magistralmente por Luis Machín.

Al hablar de composiciones, hay que rescatar la importancia del rol de un desconocido Agustín Sullivan, cuyo parecido con Sandro es tan fuerte que lleva de las narices al televidente para hacer más creíble esta historia; y en la sobria caracterización de Antonio Grimau, como el astro en su etapa de madurez que hace las veces de narrador, ya sea desde su camarín, con su eterna bata roja o desde la voz en off.

El punto en contra viene por el lado del audio, ya que cuando canta el personaje se oye la voz original de las grabaciones de Sandro y ese contraste es demasiado evidente. Quizá con un ajuste técnico se resolvería, pero al menos en las primeras cuatro emisiones no estuvo logrado. Habrá que ver qué sucede cuando en las próximas emisiones aparezca Marco Antonio Caponi, que es el tercer Sandro de esta producción.

En el elenco se destaca Jorge Suárez como Vicente Sánchez, quien protagoniza escenas emotivas en el rol de un padre que pasa de exigirle a su pibe un trabajo digno, a luego comprarle una guitarra "porque no me gusta que se rían de mi hijo" y hasta a admirarlo por su éxito. Incluso llegará a pedirle o reclamarle a Anderle que lo cuide "si lo quiere de verdad" a minutos de su muerte.

El amor (logrados personajes de Calu Rivero e Isabel Macedo, quienes encarnan a sus parejas), su pasión por el rock and roll y la referencia inevitable de Elvis Presley, el nacimiento del primer club de fans de un artista en la Argentina de la mano de "Las nenas", y la mutación de ser el armonicista de Los de Fuego a ser la voz de Sandro y Los de Fuego fueron el eje en la primera de las tres semanas al aire que tendrá este ciclo.

En un acierto de la producción se cita el día y lugar de los acontecimientos clave de los shows del artista y hay ambientaciones de época adecuadas, aunque quizá no cuidaron tanto el detalle con los instrumentos y las consolas de sonido, ya que no se corresponden exactamente con los años 60 y 70, en donde transita gran parte del relato.

Lo cierto es que "Sandro de América" copó la atención del espectador de tevé de aire por sobre las ficciones extranjeras que caen en picada, y viene bien para echar luz sobre los claroscuros de un mito gigante de la música popular. Y eso que todavía no aparecieron los personajes de Mirtha y Susana, lo que seguramente generará que el pasado y el presente se muerdan inexorablemente la cola.

P. S.

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