Escenario

Los Stones en Río: la banda que convierte un evento masivo en el living de tu casa

En el multitudinario show que dieron en Copacabana en 2006, ahora editado en un disco, Mick Jagger y compañía demuestran que siempre son capaces de acortar distancias con el público

Domingo 25 de Julio de 2021

¿Cuántos discos en vivo suman ya los Rolling Stones? ¿Son 15? ¿Son 20? En todo caso son demasiados, y en los últimos años, con el formato digital, se vino una avalancha de ediciones. Sin embargo, para los fans, cada álbum en directo representa un documento, una foto de época, y aunque los clásicos se repiten invariablemente entre los tracks (desde “Satisfaction” hasta “Brown Sugar”), siempre hay gemas escondidas que los hacen atractivos.

Mientras suena “A Bigger Bang: Live On Copacabana Beach”, recién editado, uno no puede dejar de asombrarse por el hecho de que los Stones no modificaran sustancialmente el repertorio de esa gira (2006) para ese show tan multitudinario. Podrían haberlo inflado con más hits a prueba de estadios, con más estribillos explosivos, pero mantuvieron la lista como si tocaran en un estadio pequeño o un teatro.

Es increíble cómo el grupo puede pararse en ese escenario, ante casi dos millones de personas, en una playa, en la capital del carnaval, para hacer una versión de “Wild Horses”, una balada nostálgica, íntima y tristísima que fue escrita al lado de la cama de un hospital. Y ni hablar de la versión de 12 minutos de un tema oscuro y quebradizo como “Midnight Rambler” (aunque es cierto que ahora esa letra va más para las violentas calles de Río que para las de Londres).

Como si estuviesen en un bar con amigos zapando covers, la banda se despacha en Copacabana con “The Night Time Is The Right Time”, un bluesazo de los años 50 que popularizó Ray Charles cuando la mayoría de lo que estaban ahí pisando la arena no habían nacido. Y es muy curioso y encantador que, delante de semejante gentío, Jagger se ponga a vociferar “Get Off Of My Cloud”, ese clásico y diatriba fóbica y drogada que repite en el estribillo: “Salí de mi nube, no andes por acá, porque dos son una multitud en mi nube, nene”. Qué decir también de la elección de “You Can’t Always Get What You Want”, una plegaria de siete minutos sobre la frustración cantada justo ahí, entre vendedores de cervezas y Coca Colas, entre gritos y fuegos artificiales.

Esto sucede porque en realidad no importa dónde estén tocando los Stones, ellos siempre acortan la distancia con el público. Arriba de cualquier escenario se sienten cercanos y tangibles (aunque después desaparezcan en una limusina con rumbo desconocido). Mick Jagger no es un gran showman sólo por su carisma y su enorme despliegue físico, también es un gran showman porque es capaz de convertir un estadio en el living de tu casa: puede llevarte desde un evento masivo y multiesponsoreado al recuerdo emotivo de la primera vez que escuchaste esa canción en un viejo walkman, o de casualidad en la radio o en la casa de un amigo. Pocas bandas pueden lograr ese efecto, esa magia que parece cada vez más lejana en este mundo digitado por algoritmos. Y tal vez esa sea la fuerza que mantenga a los Rolling Stones todavía en la ruta, la poderosa conexión con su público.

The Rolling Stones - Midnight Rambler (Live on Copacabana Beach)

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