Escenario

Los secretos más profundos de Benedicto XVI y Francisco

Llega a Netflix la película protagonizada por Anthony Hopkins y Jonathan Pryce y dirigida por Fernando Meirelles.

Domingo 08 de Diciembre de 2019

La intimidad de la relación y el traspaso del poder entre Benedicto XVI y Francisco llega a la pantalla grande de la mano de "Los dos Papas", una producción de Netflix dirigida por el brasileño Fernando Meirelles y protagonizada por Anthony Hopkins como Benedicto XVI y Jonathan Pryce como Francisco. El filme, que fue escrito por Anthony McCarten y que contó también con la actuación del argentino Juan Minujín como Bergoglio de joven, sigue los pasos de "El irlandés", ya que está en cartelera en algunos cines del país y estará disponible en Netflix a partir del 20 de diciembre.

En un lujoso hotel de Recoleta, Escenario mantuvo una entrevista con Meirelles, Pryce, Minujin y McCarten (ver aparte), sobre este tanque cinematográfico que despertará polémica y ya suena como candidata a los Oscar.

"Los dos Papas" indaga en las controversias del ex Papa Benedicto XVI, conservador y defensor del Dogma, y en el actual Papa Francisco, popular y renovador de la Iglesia. La historia relata los acontecimientos más trascendentales de los últimos años en el Vaticano, cuando Benedicto XVI decide renunciar y convertirse así en el primer ex-Papa vivo desde el siglo XV, y cuando asume al puesto el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. La trama se centra en los encuentros anteriores a la asunción de Francisco, entre Bergoglio y Raztinger, y en las diferencias conceptuales y filosóficas entre ellos, con momentos tensos y también de humor.

"Quería hacer una película sobre el Papa. Lo que más admiro de él es que siempre vincula las problemáticas sociales con las ambientales y comprende que tenemos que cuidar nuestro planeta", sostuvo Meirelles con gran admiración hacia el Sumo Pontífice. El director de joyas del cine como "Ciudad de Dios" y "El jardinero fiel" contó que "no quería hacer una película aburrida". "Por eso quería hacer una historia sobre dos personas muy distintas que no se entienden, pero que están dentro de la misma institución. No me interesó mucho el Vaticano, sino más bien hacer una película sobre la tolerancia. Creo que no sabemos escuchar a los oponentes, por eso creo que esta es una película sobre escuchar al otro", sentenció.

En un principio, cuando Meirelles leyó el guión de McCarten, decidió buscar en Google quién podría ser el protagonista. "Fue en 2017, cuando estaba "Juego de Tronos" y había muchas fotos en Internet de Jonathan Pryce con el Papa por el parecido. No conocía mucho su presente trabajo. Es un excelente actor. Vi varias entrevistas de él en televisión y me di cuenta que no sólo tiene un parecido físico, también tienen una energía parecida, habla como él, y tiene gran sentido del humor. Y como es una película muy grande, incorporamos a Hopkins, con quien ya había trabajado antes", relató el director.

Todo parecía estar en sintonía, o en línea directa con Dios, ya que Pryce, quien interpretó a a Juan Domingo Perón en "Evita" de Alan Parker en 1996, aceptó la propuesta de inmediato: "No podía decir que no a este Papa. Aún sin ser católico he tenido conciencia acerca de los Papas, y este fue el primero que me gustó lo que decía, y no como el líder de la Iglesia, sino como un líder mundial", expresó Pryce, y agregó: "Me gustaba lo que estaba diciendo acerca del medio ambiente, de la crisis de los refugiados. Me gustaba que hablaba como un político".

Para el actor de 72 años, que formó parte de "Juego de Tronos", "Piratas del Caribe" y "G.I Joe", entre otras, el interés de esta película radica en la dialéctica sobre la que se apoya, ya que la serie de conversaciones entre Benedicto XVI y Francisco que van del enojo a la ternura constituyen "un mensaje acerca de construir puentes en vez de muros".

Lo cierto es que a lo largo del filme se ve la intimidad que se genera entre el conservador papa alemán y la transición de poder hacia el argentino Bergoglio, percibido por la curia en el extremo opuesto ideológico, más conciliador y progresista, que marcaría un cambio de época para la institución eclesiástica.

El vinculo que construyeron Hopkins y Pryce traspasa la pantalla y es claramente uno de los grandes dúos del cine que se vio en los últimos años. “Es como que mi relación con ’Tony’ refleja la que estos dos hombres tienen en pantalla”, explicó sobre la excelente química con el ya mítico actor ganador del Oscar por “El silencio de los inocentes”, también galés, con quien nunca habían compartido elenco cinematográfico.

Meirelles, que ya había trabajado con Hopkins en “360”, destacó que ambos protagonistas estaban muy preparados para el set y que casi no ensayaron: “No hubo muchos ensayos. Los dos son muy distintos. Pryce entendió el lenguaje corporal del Papa, es muy instintivo. Y Hopkins es muy técnico: se apoya en las palabras. Cuatro meses antes de empezar a grabar, Hopkins me pidió de no modificar más el guión, que para mí es muy difícil, porque me gusta cambiar el guión entre una escena y la otra. Pero para Hopkins no funciona así, le gusta tener todo ensayado”.

Pryce destacó que tenía cierta cautela acerca de Hopkins. “Me generaba un poco de nervios, no sabía cómo iba a ser en el set, sabía que me gustaba cómo actuaba, que me caía bien. Y también fue así entre Francisco y Benedicto XVI; eran un poco recelosos uno del otro, como dos perros olfateándose. Luego crece una amistad y eso es lo que me pasó también con Tony”, añadió Pryce.

El filme de Meirelles no elude temas escabrosos como el de la pedofilia y el vínculo de Bergoglio con altos mandos de la Junta Militar durante la última Dictadura y el secuestro y tortura de dos curas jesuitas que por entonces estaban a sus órdenes.

“Creo que mostramos el lado polémico del Papa. El Papa no quería ser el Papa”, destacó el director. Y añadió: “No es la intención de la película ayudar a la Iglesia, pero creo que la Iglesia sale bien. Hablamos de corrupción, de pedofilia, pero la Iglesia sale bien. Una de las críticas negativas de la película fue de The Telegraph, que dijo que la película es una propaganda de la Iglesia”.

Además, la “argentinidad” está presente a lo largo del filme: “Las partes del fútbol y la pizza no estaban en el guión, fue algo que inventé para crear conexión con el espectador. Porque quería mostrar la persona, no el personaje”, destacó Meirelles sobre uno de los cuantos momentos distendidos del filme.

Y si bien Meirelles le dijo personalmente al Papa Francisco que estaba filmando una película sobre él, en el Vaticano, al argentino no pareció importarle mucho. “Estoy haciendo una película sobre usted, con Antonhy Hopkins”, le dije a Francisco cuando lo vi, y me ignoró, no le interesó en absoluto”, contó el director. Sin embargo, no descartó que la vea y le pueda gustar. “No sé si la va a ver, y si la ve, no creo que lo diga. Creo que la película le puede gustar al Papa porque es muy honesta”, concluyó.

Para Pryce, este es sólo el comienzo. Primero encarnó a Perón, ahora al Papa Francisco: “Ya estoy preparado para hacer a Maradona”, sentenció.

Con la autoría de McCarten

Anthony McCarten tiene una extensa recorrida en el universo cinematográfico, siendo el responsable de los guiones de “La teoría del todo” sobre el físico Stephen Hawking; y el último éxito en taquilla, “Bohemian Rhapsody”, sobre el músico Freddie Mercury. En diálogo con Escenario, el exitoso guionista neozelandés destacó: “Cuando escribís una historia real tenés que ser muy responsable. Se trata de la Iglesia y de dos personas vivas muy importantes para el mundo entero. Es como pisar terreno sagrado”. Las tres películas que escribió ganaron el Oscar en el rubro mejor actor: en “La teoría del todo” (2014) fue Eddie Redmayne, en “Las horas más oscuras” (2017) fue Gary Oldman y Rami Malek por “Bohemian Rhapsody” (2018). Es por eso que McCarten destacó que ve a Jonathan Pryce con muchas posibilidades para ser nominado.

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