Escenario

"Los Pumas me pedían que cantara porque podía mostrar algo distinto"

Omar Hasan, que debuta esta noche en El Círculo, dijo que la música siempre formó parte de su vida. El barítono, que se destacó como rugbier, es la figura central de una gala en tributo a Pavarotti. "Descubrir la música lírica, barroca, las melodías francesas, me permitió entrar en otro mundo", dijo.

Miércoles 23 de Septiembre de 2009

"Descubrir la música lírica, barroca, las melodías francesas, me permitió entrar en otro mundo". Así definió Omar Hasan, ex integrante de Los Pumas, su pasión por una disciplina que lo acompaña desde que era chico, pero a la que recién ahora puede dedicarse tiempo completo.

Hasan, radicado en la ciudad francesa de Toulouse y ligado al rugby como entrenador de un club local, debutará hoy, a las 21, en el teatro El Círculo, Laprida y Mendoza. Será parte de una gala lírica en homenaje a Luciano Pavarotti y estará acompañado por la Orquesta Sinfónica del Centenario, bajo la dirección de Fernando Ciraolo, los coros del Jockey Club y de la Universidad Nacional de Rosario.

—¿La vocación por el canto fue paralela al rugby?

—Creo que siempre tuve un poco esa inquietud y esas ganas de cantar, pero quizás no tenía las oportunidades. Pero siempre canté. Al principio en el coro universitario de Tucumán, pero por un tiempo muy corto. Cuando me instalé en Agen, en Francia, encontré un profesor de canto con el cual comencé a descubrir la música lírica, barroca, las melodías francesas y eso me permitió entrar en otro mundo.

—¿Como argentino no te acercaste al tango?

—Paralelo a aquello creé un espectáculo de tango para poder estar en un escenario, producir un show como solista y tener contacto con el público. Quería acostumbrarme a un repertorio que era primero en mi lengua materna y segundo que tenía un poco menos de presión que la que requiere la opera. Una vez que dejé de jugar, con este espectáculo hice recitales en distintas salas en todo el sudoeste de Francia y otras presentaciones privadas para distintos eventos.

—¿Te sentiste el bicho raro cuando cantabas entre tus compañeros de Los Pumas?

—Cantaba en los vestuarios, en los terceros tiempos (risas) Pero no me sentía el bicho raro. Al contrario. Sentía que hacía algo distinto y no me molestaba. Tengo el recuerdo que en Los Pumas el pedido era que cantara. Era como el representante que tenía algo distinto que mostrar.

—¿A qué edad empezaste a cantar?

—A tomar clases de canto y solfeo en el 2000. Pero cuando era chico vivía cantando folclore, especialmente Los Chalchaleros. Era una música más accesible o podía entenderla más que al tango o la ópera. Sobre todo teniendo en cuenta que vengo una familia en la que no hay músicos ni cantantes. A los 10 empecé en el coro de la escuela, imitaba al Puma Rodríguez. Tenía 10 u 11 años y ya había en mí una tendencia por la música

—¿Pensaste que era incompatible el deporte con el canto, teniendo en cuenta el rigor del rugby y la sensibilidad que se supone que demanda el arte?

—En el primer momento me dí cuenta que eran dos cosas incompatibles. No se pueden hacer las dos al mismo tiempo, al menos si uno pretende ir más allá y no como un hobby. Todos los espectáculos que me ofrecían caían el fin de semana, pero yo tenía un contrato y tenía que respetar eso. Mi prioridad era el rugby. Sabía que tenía muchos impedimentos para seguir siendo profesional porque es una actividad que ocupa mucho tiempo.

 

 

 



 

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