Escenario

Los Kapanga se corren del pogo por un rato para presentar "Spectaculum"

El Mono habla de "Spectaculum", un recital para ver de sentado. Hoy, en teatro La Comedia.

Sábado 04 de Noviembre de 2017

Los Kapanga se corren del pogo por un rato, se acomodan en la butaca y a disfrutar. "Spectaculum" es el nombre del show que presentan hoy, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone), en un cambio de formato para huir de la zona de confort, para combatir el aburrimiento y también para imponerse un nuevo desafío que los invite a crecer.

   El Mono Fabio, voz y emblema de la banda quilmeña, dialogó con Escenario sobre las características de un show basado en los temas más calmos y menos visitados por el grupo, que contará con músicos invitados y el aporte de cierta instrumentación "seria" para el concepto Kapanga.

   Con la mente puesta en la grabación de un disco y un DVD basado en este proyecto, habló de las ganas de ir para adelante del grupo, que casualmente en el show de Rosario cumplirá sus primeros 22 años. Con honestidad brutal, El Mono contó el por qué de este momento: "Te digo, tranquilamente, en vez de meternos en este quilombo podríamos hacer las canciones de siempre, hacer el mismo show, el mismo formato, que la gente siga cantando «El mono relojero» y nosotros sigamos teniendo trabajo. Pero también es lo que no queremos, no nos interesa que esto sea un trabajo".

   —¿Por qué surgió "Spectaculum"?

   —Esto es un gran desafío para nosotros y nació después de revisitar la discografía de Kapanga. Mi hijo adolescente (Tobías, de 16 años, músico) empezó a escuchar los discos de la banda y a detenerse en canciones que yo ni me acordaba que las habíamos grabado. Y en una charla informal él me preguntó cómo era esa en la que hay cuerdas, en aquella otra que hay vientos, en otra que hay invitados. Y me dijo «¿por qué no las hacen alguna vez?», le contesté que «estaría bueno» y quedó ahí, pero me quedó picando. Antes de irme de vacaciones hice una lista de canciones medio tiempo y las más tranquilas de la discografía, más las que tenían arreglos de cuerdas y vientos.

   —¿Qué temas por ejemplo?

   —Están "Desearía", "Agua en Marte", "Mío", "Sol", y lo terminamos armando con otros temas que quedó una locura y que está buenísimo. Yo les dije a todos los demás Kapanga que mi idea era meternos en un teatro, con gente sentada, butacas y a revisitar estas canciones que no son las más pogueras o fiesteras, y mostrarlas porque nunca tuvieron esa oportunidad. Después se fueron reversionando otros clásicos, se sumaron músicos invitados y se armó todo.

   —¿Y cómo sigue este proyecto?

   —Mirá, esto iba a ser un especial de dos fechas, una para una radio y otra en el Gran Rivadavia, que fue lo que hicimos hace menos de un mes en Buenos Aires, con una orquesta de músicos y fue un Disney para nosotros. Y como una vez salimos de gira con una película ahora hacemos una gira con esto, que es algo que nunca habíamos hecho. Con las pocas fechas que hicimos nos dimos cuenta que vino mucha familia, mucha gente con sus hijos, que en otras fechas no iban, ¿viste?

   —Ahora que hablás de hijos, ¿creés que la música de Kapanga también pegó en la generación de pibes de la edad de Tobías?

   —En pocos, cada vez se va perdiendo, por suerte mi hijo tiene una cultura musical mucho más linda que la mía. Está en la época de ir a bailar y cuando lo voy a buscar a la salida del boliche, que él está con su bandita de amigos, siempre les hago dos preguntas: la primera es si la pasaron bien y la segunda es cuántos temas de rock nacional pasaron. Y durante mucho tiempo me dijeron ninguno. Y de alguna forma pienso que con estos chicos adolescentes, nosotros perdimos la batalla, porque cuando teníamos su edad a nosotros nos pasaban Virus, Los Abuelos de la Nada, Charly, Soda Stereo, Git. Lo nuestro que hacemos ahora es como ver una película al cine, ves los chicos comiendo pochoclo, tomando una gaseosa, y artísticamente es un punto muy alto de la banda, que nunca lo habíamos tocado y nos dimos cuenta que el cuero nos da para algunas cosas, que no sé si por temor o por quedarnos en la cómoda no las hacíamos. Te digo, tranquilamente, en vez de meternos en este quilombo podríamos hacer las canciones de siempre, hacer el mismo show, el mismo formato, que la gente siga cantando "El mono relojero" y nosotros sigamos teniendo trabajo. Pero también es lo que no queremos, no nos interesa que esto sea un trabajo.

   —Ya pasaron las dos décadas y...

   —(Interrumpe) Ya tenemos 22, es más, el sábado 4 de noviembre que tocamos en Rosario festejamos justo 22 años que se creó Kapanga, así que es doble festejo.

   —¿Se plantean en estos 22 años la idea de reinventarse?

   —No estaba en los planes hacer esto, hace dos años y medio que somos independientes, nos dimos nuestro tiempo y la verdad que para este año no había proyecto de canciones nuevas. Entonces era salir a defender "Motormúsica" y la historia de la banda, pero a todos nos pasó que a veces tenemos miedo de aburrirnos, entonces nos tratamos de complicar un poco la existencia para que no nos pase esto. Y sabemos que también para el público más fan y radical es algo raro y distinto, pero esta es una experiencia dentro de la historia de la banda, no es que cambiamos y ahora hacemos esto. Mientras lo disfrutemos el objetivo está cumplido.

   —¿Hay una impronta fiestera que dejó Kapanga en el rock de este país?

   —No sé, qué se yo, si con tu música transmitís felicidad y alegría bienvenido sea. Si entre todas estas sensaciones te dejamos un mensaje, mejor todavía y si artísticamente podemos seguir proponiendo cosas, como esto que hacemos ahora, es evolución no involución. Es mostrar que tenemos ganas de seguir estando. Y hay otra cosa, yo con 48 años soy público de sentado, no voy a ver ningún recital si tengo que estar parado, y creo que habrá un montón de público igual. Hoy hay salas que las conocía como público o por fotos y hoy confían en nosotros, y eso que después de ver un video de Kapanga parece Kosovo. Así que esas salas nos abran las puertas está buenísimo también, vamos a tocar en salas que son mini Colón y hay que aprovecharlo y disfrutarlo.

   —¿Cómo se posiciona una banda festiva como ustedes en medio de esta grieta social?

   —Tratamos de ser imparciales, ya me hicieron mucho bullyng, así que prefiero hacer silencio. Hacemos música, hacemos canciones, hay otros personajes más importantes para hablar que nosotros.

   —De todos modos ustedes tienen letras contestatarias en su larga trayectoria, ¿no surgen temas más críticos en este contexto tan difícil al componer temas nuevos?

   —Por ahí mucho menos que antes. En la primera etapa éramos más protestones, éramos como todas las bandas de rock que están en contra del sistema, ese pensamiento de punk adolescente que uno tiene cuando empieza con esto. Pero ahora tratamos de hacer lo nuestro, que son canciones, obvio que no estás exento de todo lo que pasa alrededor, pero no estamos para seguir echando leña al fuego, vienen a vernos para pasar un rato agradable y encima no les vamos a meter algo para que se vayan bajoneados. No, andáte del show feliz, con una sonrisa en la cara, que es lo que a nosotros nos hace bien. Cuando ves desde el escenario que la gente sonríe, ése momento es único, y eso te lo dan las canciones y la música.

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