Escenario

Los hermanos Dardenne, en un film que es un llamado a la solidaridad

"Dos días, una noche" es una película que aborda el derrotero de una mujer que pierde su trabajo pero no la dignidad. Hoy se estrena en Rosario el film de los hermanos Dardenne.

Jueves 22 de Octubre de 2015

Los hermanos Dardenne vuelven con su cine combativo, de compromiso social, de rebeldía. "Dos días, una noche", que se estrena hoy en Rosario, llega con un plus: la actuación de Marion Cotillard, ganadora como mejor actriz en el New York Film Critics y en el European Films. Ella es Sandra, una mujer que arriesga todo por recuperar su trabajo, pero en realidad va por más: es ante todo la defensa de su dignidad.

"Los trabajadores en «Dos días, una noche» se colocan en una posición de competencia implacable y de rivalidad. Pero aquí no hay buenos contra malos, en todo caso, no nos interesa ver el mundo así", dijo Luc Dardenne, quien con su hermano Jean-Pierre crearon un cine de autor que marcó una huella en el séptimo arte europeo.

"Dos días, una noche" cuenta la historia de Sandra, una joven madre belga, que luego de una licencia retorna al trabajo y descubre que sus compañeros aceptaron una propuesta indecente de parte de la patronal. Es que optaron por recibir un plus salarial a cambio del despido de ella.

Sandra tiene un solo fin de semana para convencer a sus colegas a renunciar a ese dinero para que ella pueda mantener su trabajo. En medio de una crisis que afecta a los más humildes, la mujer intenta algo que parece un imposible: la solidaridad.

"Nos apetecía relatar la historia de una mujer que no puede recuperar su trabajo porque la dirección ha propuesto al resto de trabajadores la opción de recibir una prima en lugar de apostar por su reintegración. Sandra tiene hijos y un marido que la quiere y la apoya, pero esta estabilidad familiar no la completa; necesita la solidaridad de los otros para volver a tener confianza en sí misma y dejar de tener miedo. Sin conocer el final, ya sabíamos que de lo que se trataba básicamente era de contar la historia de una mujer que debía vencer su miedo", dijo Luc en una entrevista ofrecida en la rueda de prensa de promoción del filme, que integró la competencia oficial del Festival de Cannes en 2014.

La idea de la película surgió tras un suceso similar ocurrido en 1998 en la fábrica de Peugeot, en Francia. "Un equipo dio su aprobación para despedir a uno de los suyos, cuya continuación les impedía obtener una prima a la producción superior. Después hubo varios sucesos en nuestro país, donde, a veces, la gente mostraba su solidaridad; por ejemplo, los trabajadores aceptaban renunciar a un 2 o un 3 por ciento de su salario para evitar un despido", agregó Luc, de 61, el menor de los hermanos, ya que Jean-Pierre tiene 64.

Jean-Pierre, dijo que uno de los atractivos determinantes en este filme fue la presencia del protagónico excluyente de Marion Cotillard, ganadora del Oscar, el Globo de Oro, el Bafta y el César como mejor actriz por su labor en "La vida en rosa", en la que dio vida a Edith Piaf.

"La contratación de una famosa actriz fue un reto adicional para nosotros. Marion era capaz de encontrar un nuevo cuerpo y una cara nueva para esta película. Trabajamos juntos en una atmósfera de confianza recíproca que nos permitió crear con absoluta comodidad", apuntó Jean-Pierre.

Cotillard tuvo una exigencia suprema en el filme, no sólo porque tuvo que hurgar en la química de su personaje en carne viva, sino que además porque debió ocultar su acento francés y expresarse como una belga. "Cuando empiezo a construir un personaje investigo quién es; tenía muchas secuencias solo en mi mente y en mis cuadernos. Si encuentro las claves interiores, el aspecto físico sale con naturalidad: cómo hablas, respiras, te mueves, dice mucho de tu personalidad", destacó la actriz.

Como si esto fuera poco, Cotillard tuvo que someterse a las exigencias de los Dardenne, conocidos en el ambiente por ser tan perfeccionistas como obsesivos en su trabajo. Tanto Jean-Pierre como Luc tienen una receta que no falla, mucho ensayo en las locaciones del filme y con el vestuario adecuado. Tan mal no les va: ya ganaron dos Palmas de Oro y un prestigio internacional, que lo sustentaron con una saga de películas imperdibles (ver aparte).

"Llegamos a hacer cien veces una toma, pero estoy encantada con ellos", dijo Cotillard en un reportaje. Y agregó: "Ella es una mujer común y corriente, una trabajadora que sabe lo que cuestan las cosas, porque ella tiene que hacerlo. Ella entiende a sus compañeros de trabajo y eso tiene de bueno la película, que no intenta ser juez de nadie, y eso la hace poderosa".

La actriz recordó un diálogo puntual de una escena y expresó cuál fue la connotación que ella le disparó: "Hay un momento en que Sandra dice «yo soy nada». Este sentimiento de inutilidad vive dentro de ella profundamente, como lo tiene un montón de gente que no sabe qué hacer frente a un trabajo, y menos sabe qué hacer cuando le falta trabajo como sostén de su vida".

Y recordó que varios meses antes de rodar la película se sintió "profundamente impresionada" al leer artículos e informes sobre suicidios relacionados con el trabajo. "Esa sensación de inutilidad, que siente Sandra, también está presente en los casos de los protagonistas de estos dramas laborales. Y la película trata de hacerse eco de estos sucesos", indicó la intérprete.

Jean-Pierre dijo que el contexto de la crisis social y laboral que azota Europa no fue un tema menor. "Esto es el fruto de una larga maduración y el hecho de que la crisis financiera se haya transformado en crisis económica y social nos ha empujado, sin duda, a retomar esta historia", indicó el autor.

Y concluyó: "Cada persona con la que Sandra se reúne se enfrenta a una elección. La solidaridad es también una cuestión de ética".

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