Escenario

"Los héroes europeos nunca fueron maniqueos, luchan por la libertad"

El actor francés Gérard Depardieu confesó que es fan de las historietas de Goscinny y Uderzo El intérprete es Obélix en la película "Astérix en los Juegos Olímpicos" que se estrena hoy

Jueves 08 de Enero de 2009

Gérard Depardieu es Obélix. Al menos eso es lo que el actor francés le hizo creer al mundo, no sólo gritándolo a los cuatro vientos sino interpretando al personaje en las tres adaptaciones cinemtográfica de la popular historieta de Goscinny y Uderzo, cuyo último capítulo, "Asterix en los Juegos Olímpicos" llega hoy a los cines rosarinos.

"Como Obélix no necesito sexo en mi vida, sólo amor", disparó Depardieu, de 60 años, durante la presentación de la película que dirigieron Frédéric Forestier y Thomas Langmann y cuenta con Alain Delon en el rol de Julio César.

"Nosotros dos sólo buscamos amor; el sexo no es importante en nuestras vidas", insistió con una amplia sonrisa dibujada en los labios el protagonista de "Cyrano de Bergerac", quien confesó que, al igual que Obélix, no tiene mujer, aunque admitió que ambos "podrían tener todas las que quisieran".

La nueva aventura de Obélix, el inseparable compañero del héroe galo Asterix, gira en torno de la lucha de Lunátix, un joven guerrero intrépido y romántico, por alcanzar el amor de la princesa griega Irina. Para lograrlo, desafía a Bruto, el hijo de Julio César, que también compite por el amor de la princesa, a enfrentarse en las Olimpíadas.

La realización de la película, como la de los dos capítulos anteriores de la saga, fue impulsada por Depardieu. El actor, que a lo largo de su extensa carrera artística encarnó más de 170 personajes en cine, televisión y teatro, es fanático de la obra de Goscinny y Uderzo, a la que considera "maravillosa".

Depardieu adora a su personaje, el gordo, valiente y noble Obélix, de quien aseguró que "es como un niño que se deja guiar por sus instintos". "Representa todo lo que yo quiero mostrar en una pantalla —añadió—; es como una continuación de Cyrano de Bergerac, pero excedido de peso y con una poción mágica".

Colón, Cyrano, Napoleón, a lo largo de sus más de 40 años de trayectoria Depardieu interpretó a los más intrépidos aventureros que dio la historia y la literatura y con el tiempo aprendió a compartir su pasión. "Hoy me siento más aventurero que actor —dijo—. Ser actor es algo triste, porque un actor trabaja, mientras que un aventurero vive".

Por eso encabezó una cruzada contra el avance de Hollywood en Europa. "Los americanos son muy buenos en crear industria y han sabido encontrar una idea de marca en sus productos. Por ejemplo, Madonna es una marca que podría cotizar en Bolsa", se quejó.

"La cultura americana se convirtió en la gendarmería de Europa y durante mucho tiempo olvidó al resto de las culturas", explicó Depardieu. "Sus héroes son muy simples, funcionan con esa idea maniquea de los buenos que luchan contra los malos, frente a los héroes europeos que luchan por la libertad", añadió.

"De aquí a diez años, las películas serán totalmente digitales y estarán plagadas de efectos especiales. Al final, matarán la imaginación, ésta quedará encerrada en la computadora, y nos quedaremos sin Poe, sin Lovecraft, sin Asimov... ¡una lástima!", insistió Depardieu.

"Asterix en los Juegos Olímpicos" es la película europea más cara de la historia: costo 78 millones de euros. Además de Depardieu y Delon, actúan Clovis Cornillac, como Astérix, y las estrellas del deporte Zinedine Zidane, David Beckham y Michael Schumacher. Un recurso de marketing típico de Hollywood.

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