Escenario

Los Guns N' Roses encendieron el fuego interno entre alta pirotecnia

La banda liderada por Axl Rose debutó en Rosario con un show deslumbrante. A lo largo de dos horas y cuarenta y cinco minutos tocaron clásicos y temas de "Chinese Democracy".

Miércoles 12 de Octubre de 2011

El fuego interior se mixturó con las llamas de artificio y el resultado fue una alta combustión de rock and roll.

A lo largo de dos horas y cuarenta y cinco minutos, los remozados Guns N' Roses ofrecieron el lunes en Metropolitano un show memorable, que tiró por la borda los prejuicios y revivió la mística de Axl Rose ante más de 7 mil rosarinos que deliraron y revolearon remeras hasta altas horas de la madrugada de ayer.

Pocos pensaban que el show de Axl sería tan sorprendente. Desde una puesta en escena que según la producción local fue la más importante que llegó a Rosario para un show bajo techo hasta la buena selección del repertorio, que le dio una dinámica intensa al recital que fue de menor a mayor.

El arranque con "Chinese Democracy" y "Welcome To The Jungle" no fue de lo mejor. El sonido no era nítido y parecía que la parafernalia escénica podía más que la música. Es sabido que los Guns son los abanderados del rock del mainstream. Sus looks hiper producidos, más una excesiva apuesta a la pirotecnia y todos los yeites (sonoros y estéticos) de los grupos de la industria rockera norteamericana obnubilaron los altos pasajes de buena música que la banda fue demostrando de a poco.

Pero bastó que llegara "Sorry", del último álbum, para que la banda, y especialmente Axl, demuestren que ellos son mucho más que un grupito de videoclip.

Fue desde allí que el carismático cantante calentó la gola y se soltó a pleno. Eso permitió que se brindara expresivamente y que el grupo se pusiera más fino y sutil. Del trío de guitarristas, el que más talento demostró fue el barbado Ron "Bumblefoot" Thal. La primera lectura es que hubo que convocar tres violeros para reemplazar a Slash, y la segunda lectura es que los talentosos son irremplazables, por lo tanto jamás se pudo sumar en escena lo que lograba el enigmático hombre de la galera negra.

Después llegaría "Live and Let Die", que remitió inexorablemente a las dos visitas de Paul McCartney en River, y más allá de las diferencias de estilos, se notó que algo grosso iba tomando forma.

Axl se permitió homenajear a Pink Floyd con "Another Brick In The Wall" y le hizo saltar las lágrimas a más de uno con "November Rain".

La emoción se dispararía aún más con "Patience", "Don' t Cry" y "Knockin' On Heaven's Door" y también con la perlita de nueve minutos "Estranged", de "Use Your Illusion II", que sorprendió en La Plata y ahora en Rosario.

Cuando habían pasado las dos horas y media de show sonó "Paradise City", en medio de una lluvia de papelitos rojos. De pie, los de la popu y los del vip, aplaudieron hasta dejar rojas las manos. No importaba que era de madrugada y que al otro día había que trabajar temprano. Los Guns dejaron su huella en Rosario, golpeando las puertas del cielo.

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