Escenario

Los Guarros: "De nostalgia, nada; el objetivo es renovar y seguir inventando"

El grupo liderado por Javier Calamaro presentó "7", el primer disco tras 20 años. "Es rock and roll argentino en su máxima expresión", dijo el músico

Lunes 22 de Enero de 2018

El combo rockero Los Guarros, que comandan Javier Calamaro y Daniel "Gitano" Herrera, presentó su nueva placa, "7", la primera producción tras el reencuentro que dos años atrás canceló 20 años de silencio.

Este nuevo material del quinteto, que actualmente completan Daniel Castro (bajo), Daniel Alaguibe (percusión) y Marcelo Mira (batería), llega después de seis álbumes de estudio que supieron cultivar durante fines de los 80 y la década del 90 varios clásicos, entre los que se destacan "Rosas en tu pecho", "Vamos a la ruta" y "Bajo tu piel".

"¡Estamos en un gran momento! Desde que el destino nos juntó después de 20 años sin saber nada el uno del otro, tenemos una relación súper cariñosa e inspirada. Tenemos ganas de tocar, grabar más temas nuevos y especialmente presentar este disco alucinante que sacamos", expresó Calamaro en una entrevista con Télam.

La banda, que fue soporte entre 1992 y 1993 de Joe Cocker, Brian May y Guns N' Roses, se formó en 1988 y lanzó su debut "Prostitución y vagancia" (1989) y al año siguiente "Rosas en tu pecho" con canciones populares como "El diablo está caliente" y "Panamericana".

En 1991, los músicos publicaron "Los Guarros", álbum que incluyó "Bajo tu piel" y el clásico "Vamos a la ruta", y dos años más tarde, "Veneno", pero entre este y su último álbum "Pampas lisérgicas" (1996) pasaron tres años y en ese ínterin, Herrera se radicó en Estados Unidos y Calamaro se involucró en otros sonidos como el tango. Dentro de ese género, lanzó en 2004 su álbum "La vida es afano", que incluyó versiones en 2 x 4 de "Pedro Navaja" y del "Himno Nacional Argentino", entre otros clásicos del tango.

El reencuentro oficial de los músicos, que se celebró en noviembre de 2016 con un show en el Rosedal, y el trabajo del año y dos meses posteriores fueron plasmados en "7", disco que está disponible en todas las plataformas digitales, en formato físico y que tendrá en febrero su versión en vinilo.

En este trabajo, integrado por 13 canciones, además de reinterpretar clásicos como "Rosas en tu pecho", "Bajo tu piel", "Vamos a la ruta" y "Alabada sea la sangre latina", y lograr versiones con la misma impronta pero con un sonido más actual, incluyeron sólidas composiciones nuevas en las que se demuestra la química de la banda.

—¿Cómo definís, a casi dos años del reencuentro, esta nueva etapa de Los Guarros desde lo musical?

—Rock and roll argentino en su máxima expresión. Aunque el estilo siempre pasó por un lugar audaz y original, ahora es mucho más potente. En lo personal, me considero un buscador de un sonido y una lírica mejor, más profunda, visceral e incisiva. El Gitano se dedicó estos 20 años a aprender, a mejorar, a simplificar. Estas cuestiones se notan mucho en un tema compuesto hace 30 años y en uno compuesto hace siete meses.

—¿Cómo fue el proceso de composición de los nuevos temas?

—Muy fluido a pesar de ser a la distancia... El Gitano me mandaba grabaciones de guitarra que hacía con el teléfono y yo armaba los temas en la computadora, le escribía una letra y sobre eso grabamos con la banda. Lo difícil fue elegir sobre cuáles grabaciones terminar los temas... ¡Me mandó como 50 ideas tremendas!

—¿De qué manera fueron abordadas las canciones de otros discos que decidieron incluir en "7"?

—Como todo lo que veníamos haciendo desde el reencuentro, lo hicimos como un programa con la única consigna de divertirnos, fluir y crear, en ese orden de prioridades. Todo se resolvió en un viaje a su casa en Miami. Nos encerramos cuatro días y fuimos probando e imaginando como haríamos hoy nuestros temas favoritos. Algunos los imaginamos parecidos a los originales, sólo que mejor tocados y cantados, y reemplazando los teclados por guitarras mejores. A otros los asesinamos y los hicimos renacer mucho más frescos, directos, contundentes, actuales. Todo esto fue divertido y fluido. Entre los temas que elegimos estaban los que más nos gustan y que tenían más potencial, aunque nunca hubieran sonado en ningún lado. Esos son mis favoritos: "Vengo de Córdoba (El Placer)", un sonido increíble para una historia atemporal, sufrió muchos cambios y la versión original es irreconocible, y "Vamos a rezar", el primer rap-rock creo que del mundo, ahora no tiene tanta mezcla de latitudes y arreglos, solo un toque de hip hop y quedó increíble, con Tito de La Liga de invitado.

—¿Qué significan estas canciones para Los Guarros versión siglo XXI?

—Te lo respondo con algo que pasó cuando retomamos contacto con el Gitano: Yo tenía que cantar en Chacabuco, era un teatro a sala llena. Alguien me pidió que cante "Vamos a la ruta". Yo redoblé la apuesta y se lo hice cantar al público, aprovechando que tenía un dispositivo para grabar con calidad y se lo sumamos a la grabación de estudio. Cantaron tanto el coro y tan bien que ahora la gente piensa que es una versión en vivo. Es un clásico, un término que no uso jamás, pero en el caso de algunos temas pasa eso. Pero de nostalgia, ¡nada! El objetivo es renovar y seguir inventando, incluso cuando la canción esté compuesta en el 88 o 90.

—¿Considerás que la etapa de "Prostitución y vagancia", sobre todo por "Alabada sea la sangre latina", que sumaron a "7", encuentra un correlato en esta época?

—Sin duda, y lo mismo pasa en gran parte del repertorio con lo musical. "Alabada...", "Té de cactus", "WPM", "El diablo...", "Vamos a rezar" ya sonaban adelantados en su momento. Y pasando por un estilo que nunca fue transitado. Siguen siendo originales. En el caso de "Vamos a rezar" pasa lo mismo. En aquel momento parecía que estábamos puteando a un sistema perverso... el sistema sigue igual de perverso.

—¿Cuál es tu opinión respecto de la situación actual de Argentina?

—Soy "cambalachista"... además de ser la canción más adelantada de todos los tiempos, fue visionaria.. El mundo sigue igual aunque con redes sociales, frío e inmediato. La globalidad nos dejó una cultura devastada que seguimos levantando de a poquito.

—¿El rock debería ser políticamente activo?

—Sí. Abrir cabezas, promover la libertad, la evolución y la individualidad con música e ideas inteligentes.

En este trabajo, además de interpretar sus clásicos con un sonido más actual, incluyerion sólidos temas nuevos

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