Escenario

Los Grammy latinos desembarcaron en Buenos Aires

Soledad Pastorutti y Carlos Vives encabezaron la primera sesión acústica en Argentina de los famosos premios.

Jueves 01 de Marzo de 2018

El colombiano Carlos Vives ofreció anteanoche en el Auditorio de la Usina del Arte de Buenos Aires un cálido show, cargado de emociones, con la compañía de Soledad Pastorutti, durante la primera Sesión Acústica de los Grammy Latinos que se realiza en Argentina, organizada por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación.

Esta es la primera ceremonia de este estilo que se realiza en el país y según el titular de la Academia, Gabriel Abaroa, obedece al "calibre de artistas que tiene y ha tenido la Argentina y a que esta es la capital mundial del tango, el folclore y el rock en español".

El acto al que asistieron funcionarios del gobierno porteño, legisladores, músicos y directivos de todas las compañías discográficas tuvo como sello un set acústico de Soledad y el cierre con Vives.

El colombiano, con un estilo muy cálido, arrancó contando la historia de la música folclórica de su país, su decisión de fusionarla con el pop, el rock y el reggae y la influencia de la música argentina en su vida y en su país. Desde la segunda mitad de los 80 Vives puso en valor comercial ritmos como el vallenato, la cumbia, la champeta y el bambuco, entre otros ritmos, rescatando a músicos que se encontraban en el olvido como Toto la Momposina y repertorios como los de Rafael Escalona, entre otros.

"Es increíble que esto me esté pasando en la Argentina", dijo Vives antes de empezar a detallar con admirable precisión los lazos musicales y culturales que unen a Colombia con la Argentina.

Sin dejar el relato casi antropológico Vives recordó en su infancia los discos de Carlos Gardel que su abuelo le hacía escuchar, ya que este pariente alcanzó a ver al Zorzal criollo en sus shows en Colombia en la década del 30. En este punto y fijando a la cordillera de Los Andes como el vaso comunicante cultural y musical de América Latina, Vives se refirió a la influencia enorme de la música Argentina en su país, al punto tal de saludar afectuosamente a Palito Ortega al apuntarle que los colombianos tuvieron su versión propia del "Club del Clan".

Luego evocó los años 80 en Bogotá cuando descubrió a las bandas argentinas en una feria donde compró los primeros casettes de Sui Generis y Seru Giran, haciendo entonces referencia a la "enormidad de artista que es Charly García". Entonces divisó a David Lebón en la platea y se pusieron a charlar sobre su mutua admiración e inmediatamente tocaron el "Bus del blues", un rocanrol con una letra de fuerte compromiso social que perteneció a una disuelta banda de rock de Bogotá.

También manifestó su admiración por Soledad Pastorutti y sus ganas de producirle un disco e invitó a la nacida en Arequito a hacer "Dame una sonrisa", donde se cruzo el camino de ambos en esa fusión del folclore latino desde Tierra del Fuego hasta el Río Grande.

Un rato antes que Vives, la Sole abrió el abanico de su repertorio al cruzar también su faceta de folclorista que apuesta por la fusión al tocar la chacarera "Canta" con el vals peruano "Que nadie sepa mi sufrir" y la santiagueña "Cuando me abandone el alma" de los Carabajal. Más tarde mezclo estrofas de la Lambada con ritmo bien andino boliviano con clásicos suyos que cerraron con "El tren del cielo" y luego ofreció la nueva "Eres" con airecitos caribeños y cerró con su hermana Natalia haciendo "Hermanas" en ritmo de bossa nova.

Al inicio de la ceremonia, Axel y Lali Esposito explicaron la obra de la Fundación de los Grammy Latinos que entrega instrumentos a niños de toda la región y becas para que jóvenes latinos puedan estudiar en la Escuela de Música de Berkeley en los Estados Unidos.

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