Escenario

Los estrenos vienen un un policial negro de aquellos tiempos

"Punto muerto" quizá la película más lograda y redondita de Daniel de la Vega en toda su filmografía.

Sábado 19 de Octubre de 2019

"Punto muerto", por aquel cine negro

Calificación: ****. Intérpretes: Osmar Nuñez, Luciano Cáceres, Rodrigo Guirao Díaz, Natalia Lobo, D. Miglioranza. Dirección: Daniel de la Vega Género: Thriller. Sala: Arteón.

El cine negro de John Huston, con aquel Halcón Maltes de piloto y sombrero sobrevuela a “Punto muerto”, quizá la película más lograda y redondita de Daniel de la Vega en toda su filmografía. Ambientada en 1907, y con un blanco y negro determinante, la historia comienza con una voz en off que habla del “crimen más asombroso de la historia policial argentina”. Hay un encapuchado con capa llamado Espectro y un asesinato a una mujer ciega que escribe un mensaje en alfabeto braille. Desde allí la trama hace foco en una rivalidad feroz: la del consagrado escritor Luis Peñafiel (Osmar Nuñez), un especialista en novelas policiales, contra el crítico literario Edgar Dupuin (Luciano Cáceres). Peñafiel le teme a las críticas de Dupuin, en tiempos en que una mala reseña podía arruinar la carrera de un autor. Un tercer personaje, Gregorio Lupus (Rodrigo Guirao Díaz), admirador de la obra de Peñafiel, será una suerte de comodín en esta historia donde ocurre un asesinato tras una discusión entre los dos rivales y al desaparecer Dupuin, todo indica que el asesino es Peñafiel. De la Vega tejió con precisión diálogos y situaciones, con un timing impecable, para que la trama lleve de las narices al espectador. Encima, la música incidental, los planos utilizados y una sutil iluminación remiten de inmediato a aquel cine noir, pero a la vez le agrega la impronta de estos tiempos. Se destacan las actuaciones impecables de Nuñez y Cáceres, bien secundados por Guirao Díaz y Natalia Lobo. Lejos del terror de “Necrofobia” y “Ataúd blanco”, De la Vega pega un salto de calidad con un policial de lujo. Para no perdérsela.

Por Pedro Squillaci

"Monos", chicos perdidos en la nada

Calificación: ***. Intérpretes: Sofia Buenaventura, Moisés Arias, Julianne Nicholson, Laura Castrillón y Deiby Rueda. Dirección: Alejandro Landes. Género: Drama. Salas: Cine El Cairo.

Se aman, se odian, se agreden, se persiguen, se obedecen, se traicionan, se lastiman. Los personajes de “Monos” constituyen un microcosmos casi salvaje, con una organización verticalista y violenta. Se trata de un grupo de guerrilleros adolescentes varados en medio de una montaña que mantienen secuestrada a una ingeniera, interpretada por Julianne Nicholson, la actriz que coprotagonizó “Iniciales S.G.” junto a Diego Peretti. No se termina de mostrar quién es el líder de esta organización que festeja un cumpleaños con una paliza memorable, el culpable de la muerte de una vaca se suicida y desayunan disparando al aire sus ametralladoras.

   El director de “Cocalero” y “Porfirio” construye una metáfora descarnada de una sociedad en la que las reglas se imponen por la fuerza y la empatía se reduce a la obediencia ciega de un líder ausente. Rodada en buena parte en Colombia, esta coproducción entre Colombia, Argentina, Holanda, Alemania, Suecia, Uruguay, Estados Unidos, Suiza y Dinamarca, resultó la elegida para representar a Colombia en los premios Oscar.

   El paisaje hostil de la montaña y el clima, el aislamiento, la brutalidad por la supervivencia sin reglas y los objetivos poco claros o difusos, con excepción de retener a la científica encadenada o custodiada en una cueva, subrayan el contraste con la sociedad a la que el filme critica, sociedad que se refleja a través de una televisión que sólo transmite programas de entretenimiento o alguna noticia sobre el secuestro de la científica.

Por Rodolfo Bella

“Rosita”, la fuerza de los vínculos familiares

Calificación: ***. Intérpretes: Sofía Brito, Marcos Montes, Dulce Wagner, Javier Drolas, Luciano Cáceres. Dirección: Verónica Chen. Género: Drama. Sala: Cinépolis.

Lola es una madre que tiene tres hijos de tres padres diferentes (dato que se dice una sola vez y puede llegar a pasarse por alto), su día a día no es sencillo, pero tampoco dramático. La directora Verónica Chen hace foco en la vida de una mamá treintañera sin marido, que apenas le alcanza para vivir con su trabajo, que tiene un novio que le banca algunas situaciones sin chistar y un padre que generalmente se la complica. Omar (brillante rol de Marcos Montes) es un papá ausente, que abandonó a su familia cuando Lola era pequeña y ahora aparece en plan de amor y paz ofreciéndole su casa para que ella viva con sus hijos. Una tarde se lleva a Rosita, la más pequeña, y no vuelve. Ese conflicto desata todas las fantasías de Lola, los miedos del pasado y hasta el temor de que su padre llegue a estar involucrado en la trata de blancas y quiera lucrar con la nena. La directora hace hincapié en casos policiales mediáticos y en ese karma de que siempre lo peor está a la vuelta de la esquina. Hasta que una mañana Omar regresa con su nieta sana y salva y contará los motivos por los cuales pasó la noche afuera. Aquí aparecen las verdades de un pasado asociado a la delincuencia junto con las mentiras, y no tanto, que irá describiendo este hombre en una abierta exposición de una vulnerabilidad alarmante. El filme no es parejo y tiene algunos baches narrativos, pero concluye con un diálogo que resignifica la historia. Y que demuestra que ciertos vínculos son indestructibles.

Por Pedro Squillaci

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