Escenario

Los estrenos en pandemia bajo la lupa de Escenario

"Chavela", el dolor convertido en música

Domingo 26 de Julio de 2020

"Chavela", el dolor convertido en música

Calificación: ****. Testimonios: Pedro Almodóvar, Miguel Bosé, Martirio, José Alfredo Jiménez (h) y Liliana Felipe. Dirección: Catherine Gund y Daresha Kyi. Género: Documental. Emisión: Netflix.

Chavela Vargas es un ícono de la ranchera mexicana. El documental de Catherine Gund y Daresha Kyi indaga en la vida de Vargas desde su niñez en Costa Rica y su huida a México a los 14 años. Chavela fue hija de una madre que nunca la quiso, de un matrimonio que se avergonzaba de ella y feligresa de una iglesia a la que no se le permitía su ingreso. Vargas transformó el rechazo y el dolor en música, eligió canciones que lo representaran y compensó la pena con una vida sexual intensa y tanto alcohol que la puso al borde de la muerte.

El magnífico trabajo de las dos directoras recrea parte de la vida privada de Vargas con testimonios de José Alfredo Jiménez, hijo del famoso compositor y compinche de Chavela en borracheras antológicas; la cantante Liliana Felipe; la cantante Martirio, Miguel Bosé y Pedro Almodóvar, además de examantes, amigos y de la mujer que fue el gran amor de su vida. El cuidado trabajo de investigación se completa con material de archivo, fotografías, una descripción de su relación con Frida Kahlo y el relato en primera persona de las descontroladas fiestas en el Acapulco de los 50 junto a estrellas de Hollywood. Entre todos los testimonios se destaca Almodóvar. El director, que utilizó en tres de sus películas la música de Vargas, cumplió tres sueños de Chavela: cantar en Madrid, en París y, curiosamente, impulsó su ingreso a los grandes teatros de México, como el que dio en el Palacio de Bellas Artes.

Por Rodolfo Bella

“Yo, adolescente”, la resiliencia que no empieza por uno

Calificación: **. Intérpretes: Renato Quattordio, Malena Narvay, Thomas Lepera, Jerónimo Giocondo Bosia. Dirección: Lucas Santa Ana. Género: Drama. Emisión: Cine.ar

La problemática de los jóvenes en plena revolución hormonal está plasmada en “Yo, adolescente”. Sin embargo, fiel a la novela de Zabo, el filme es cuestionable en cuanto al mensaje, tanto es así que la trágica resolución de la historia termina opacando todo lo bueno que se había construido hasta los cinco minutos finales. “Yo, adolescente” empieza con una lograda pintura de época del universo de los jóvenes sub 20 entre 2004 y 2006. El filme de Lucas Santa Ana se enmarca en el subgénero “coming of age”, que es el que identifica el aprendizaje o desarrollo de un protagonista joven, que en las ficciones generalmente son protagonizadas por personajes adolescentes. El disparador de la película es la tragedia de Cromañón, aunque tangencialmente. Zabo (logrado rol de Renato Quattordio) va a un show de Arbol, su banda favorita, la misma noche que murieron 194 jóvenes en aquel tristemente inolvidable show de Callejeros. El primer choque con los padres se da esa noche, cuando él no atiende el celular y su madre estaba desesperada tratando de ubicarlo. Ese día distrajo a Zabo de un tema clave: el suicidio de Paul, su mejor amigo. A partir de esa tragedia, que no tiene que ver con Cromañón, se resignifica el rol de Paul quien, al ser homosexual, le obliga a Zabo a interpelar su deseo sexual. Desde allí, toda la película hace foco en la indefinición sexual de Zabo, que tiene vínculos con hombres y mujeres, y no logra ser feliz. Para superar la situación traumática, Zabo no eligió un camino resiliente, sino destructivo. Por eso su legado, dejado en un fotolog que se convirtió en libro, también es ambiguo, tan ambiguo como el mensaje final de la película.

Por Pedro Squillaci

"Un lugar lejano", un viaje interior con un final idealizado

Calificación: **. Intérpretes: Erich Wildpret, Marcela Kloosterboer, Tristán Ulloa, Elba Escobar, Juan Villegas. Dirección: José Ramón Novoa. Género: Drama. Emisión: Cine.ar.

Por cuestiones inentendibles de la industria audiovisual este filme de José Ramón Novoa, filmado en 2009 en ciudades de España, Venezuela y Argentina, y con un gran esfuerzo de producción, recién se estrena este año en el país, y encima en medio de la pandemia. “Un lugar lejano” pivotea sobre la historia de Julián (Wildpret), un fotógrafo prestigioso que tiene un sueño recurrente en el cual se ve un tren marchando en un paraje irreconocible. Un cáncer pulmonar lo sumerge en una nueva normalidad. Hay que tomar medicación, enfrentar una quimioterapia y eso lo obliga a repasar los traspiés de su pasado amoroso y a enfrentarse a un futuro sin luz después del túnel. En medio de ese torbellino, decide ir a Manchuria, un pueblito perdido en la Patagonia, donde estaría aquel tren de sus sueños que desea fotografiar. La trama llevará al personaje a un encuentro con María (Kloosterboer), quien lo rescata cuando se pierde en lo alto de una montaña nevada y allí habrá una historia de amor, en donde se verán escenas poco logradas en cuanto a la química de la pareja central. El director uruguayo, radicado en Estados Unidos, intentó darle una vuelta de tuerca al guión y al darle un giro onírico le quitó verdad a la historia, nada menos. Tanto que el final raya con lo milagroso y poco creíble, lo que termina distanciando al espectador del derrotero real del personaje protagónico. Hay vueltas de tuerca que en vez de sorprender, desajustan lo que parecía ajustado.

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