Escenario

Los estrenos de la semana bajo la lupa de Escenario

Comentarios de "Gauguin, viaje a Tahití", "All inclusive", "Eterno paraíso" y "Amor de vinilo".

Sábado 20 de Octubre de 2018

"Gauguin, viaje a Tahití", la vida mejor pintada

Calificación: ****. Intérpretes: Vincent Cassel, Malik Zidi, Ian McCamy, Pernille Bergendorff. Dirección: Edouard Lelouc. Género: biográfica. Sala: Del Centro.

El artista debe seguir su camino. Así lo sintió Paul Gauguin. Para pintar tenía que viajar, aunque eso le costara alejarse de su mujer y de sus hijos, y de su entorno de bohemios, locos y soñadores. "Gauguin, viaje a Tahití" atraviesa el derrotero de un hombre que soportó hambre, angustias y hasta desengaños amorosos antes de que el tiempo y su obra lo conviertan en una referencia ineludible en el arte universal. El realizador hizo foco en esa exploración, que a priori parece geográfica, ya que la Polinesia atrapa desde su paisajes exóticos, pero lo que se intenta reflejar es la búsqueda propia del que se desvía de la ruta de la manada. "Soy un niño, soy un salvaje, no saben nada sobre la naturaleza del artista" reza una voz en off luego de mostrar a Gauguin que se burla hasta de un ataque al corazón y de su diabetes crónica con tal de ir por ese trazo de color sobre el lienzo. "Lo peor de la pobreza es que te impide trabajar", dirá Gauguin en la piel de un insuperable Vincent Cassel. En esa búsqueda encontrará también a Tehura, una joven indígena que primero se verá seducida por ese hombre distinto e inquieto, pero después su deseo irá por otro cambio de piel. Esa historia también quedará registrada en su obra y, como regalo para el espectador, en los títulos finales hay un pantallazo de las pinturas reales de Gauguin. Como para volver a ratificar que las personas pasan, pero el arte queda.

Por Pedro Squillaci


"Amor de vinilo", un giro inesperado

Calificación: ***. Intérpretes: Chris O'Dowd, Rose Byrne, Kitty O'Beirne, Alex Clatworthy y Lily Brazier. Dirección: Jesse Peretz. Género: Comedia. Salas: Cines del Centro, Nuevo Monumental, Showcase y Village.

Los lectores de Nick Hornby encontrarán los rasgos característicos de los personajes del autor de otras novelas suyas llevadas al cine como "Alta fidelidad", "Un gran chico" y "Enseñanza de vida": personajes obsesivos, exasperantes pero queribles, amores en crisis, y, sobre todo, un humor amable en historias a veces disparatadas. Ese el es caso de "Amor de vinilo", una buena adaptación de la novela "Juliet, naked".

   La historia transcurre en una pequeña ciudad costera de Inglaterra. La pareja protagónica está formada por Annie (Rose Byrne), directora del decadente museo local cuya pieza estrella es el ojo conservado en formol de un tiburón que murió en la playa, y Duncan (Chris O'Dowd), un docente estadounidense obsesionado con Tucker Crowe (Ethan Hawke), un rockero que tuvo sus 15 minutos de fama, pero que hace 20 años desapareció sin dejar rastro, algo que generó una leyenda a su alrededor.

   Duncan dirige un blog sobre Crowe que comparte con unos pocos fans y Annie se está cansando de compartir la vida con su pareja y con ese personaje que no le parece nada extraordinario. Así pasan los días hasta que ocurre un hecho extraordinario, cuando Annie, solo para molestar a su pareja, escribe una reseña adversa a Crowe y el rockero retirado le responde elogiando su sinceridad.

Por Rodolfo Bella

"All inclusive", mentiras piadosas
Calificación: **. Intérpretes: Alan Sabbagh, Julieta Zylberberg, Mike Amigorena, Marina Bellati y Mariana Chaud. Dirección: Diego Levy y Pablo Levy. Género: Comedia. Salas: Showcase, Hoyts y Village.
Pablo (Alan Sabbagh) y Lucía (Julieta Zylberberg) son una pareja que lleva varios años de convivencia y está en una etapa de replanteos: a ella le gustaría tener un hijo, pero él quiere esperar hasta firmar un contrato importante en la empresa donde trabaja. En ese interín, Pablo decide sorprender a su mujer comprando un viaje all inclusive a Brasil, pero resulta que justo lo despiden de su trabajo cuando está por realizar el viaje. En conclusión: él le oculta a Lucía lo del despido, la pareja viaja igual, y ya en tierras brasileñas las cosas se complican todavía más. "All inclusive" es la segunda película de los hermanos Diego y Pablo Levy ("Masterplan", de 2012), que conocen bien los códigos de la comedia. Acá mezclan la típica comedia de enredos con la comedia romántica, y le suman el efecto "bola de nieve", donde todo se complica hasta volverse denso. A favor hay que decir que los Levy consiguen mantener el tono de comedia hasta el final (lo cual es todo un logro), pero el problema es que pretenden abarcar demasiado, y así sobrevuelan temas como la pareja aparentemente estable pero en crisis, la frustración laboral de la mediana edad, las diferencias culturales entre argentinos y brasileños, los distintos modelos de familia... y finalmente no hacen pie en ninguno. Además caen en lugares comunes muy trillados, como los personajes que fuman porro o se emborrachan como única vía para desestructurarse. En el balance general esto es una lástima, porque los guionistas y directores saben muy bien cómo construir personajes, y acá cuentan con dos excelentes actores de comedia como Sabbagh y Zylberberg. Sabbagh, en especial, es todo un hallazgo de los Levy desde "Masterplan".
Por Carolina Taffoni

"Eterno paraíso", el más acá del más allá
Calificación: ***. Intérpretes: Matías Mayer, María Abadi, Guillermo Pfening, Celina Font, Diana Lamas, Omar Fanucci. Fiorela Duranda, Joaquín Rapalini. Dirección: Walter Becker. Género: drama. Sala: Del Centro.
La vida después de la muerte es el tema que surge a primera vista en "Eterno paraíso". Pero hay más. Porque escarbando a fondo, o más acá en la superficie, se percibe la verdadera intención del director local Walter Becker: contar una historia de amor. Pablo y Esperanza (impecable interpretación de Matías Mayer y María Abadi) son la pareja ideal. Se desean, se acompañan, se cuidan, tienen sueños, un romance desde la infancia y esa ilusión de la casa propia en un lugar paradisíaco. Pero deviene la tragedia. Ella se va a otro plano y él quiere encontrarla en ese mundo paralelo, el mismo que le enseñaba su padre en esos experimentos que siempre fueron un enigma. En esa mutación, Pablo buscará al amor de su vida pero será la excusa necesaria para buscarse a sí mismo. Y hallar las respuestas a todas las preguntas inconclusas de su vida. En un salto cualitativo respecto con su debut en "A dos tintas", Becker hace foco en una historia bien contada y mejor filmada y, sin pretender mostrar algo novedoso en lo referido al tema del más allá, ofrece una ambigüedad saludable en un final inteligente. Porque la mejor manera de cerrar un historia es que el cuento abra e interpele. Y por allí espiar ese "Eterno paraíso".
Por Pedro Squillaci

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