Escenario

Los estrenos de la semana bajo la lupa de Escenario

Ellas se encuentran después de muertas y repasan sus vidas. Están en una especie de limbo y hablan con total impunidad" (Anabel Cherubito)

Sábado 26 de Mayo de 2018

"Animal", el foco en el costado salvaje

Calificación: ****. Intérpretes: Guillermo Francella, Carla Peterson, Federico Salles, Mercedes De Santis, Marcelo Subiotto. Dirección: Armando Bo. Género: drama. Salas: Monumental, Del Centro, Hoyts, Showcase y Village.

La vida le sonríe a Antonio. Matrimonio feliz, hijos, un buen trabajo, vive en una casa hermosa en Mar del Plata y el dinero nunca es un problema. Hasta que un día, mientras sale a correr frente al mar, en un plano secuencia que evoca algo de "Birdman" (Bo es uno de los guionistas de ese filme), se detiene un segundo y pierde el conocimiento. Armando Bo, en su segunda película después del logrado debut de "El último Elvis" y el Oscar por el citado largometraje de Alejandro González Iñárritu, pone el foco en el derrotero de este hombre (interpretado magistralmente por Francella) y en qué se convierte con tal de salvar su vida. Un riñón es lo que necesita Antonio. Y el salvajismo al que alude el título atraviesa esta historia. Porque cuando los canales tradicionales del sistema de salud no siguen un curso lógico y los tiempos se agotan, Antonio se pasará al costado ilegal, sin meditarlo demasiado ni evaluar los costos. Allí se topará con Elías (Federico Salles, impecable) y Lucy (Mercedes De Santis), una pareja sin rumbo ni escrúpulos. Elías está dispuesto a ceder su riñón a cambio de una casa. Y en ese extraño intercambio comienza lo más intenso de la trama. Todo se pone tan áspero que la tensión invade el cuerpo del espectador. Quizá allí resida lo mejor del filme de Bo, quien supo manejar los hilos para demostrar que las situaciones límite generan transformaciones que no tienen retorno.

Por Pedro Squillaci


"Isla de perros", belleza y libertad

Calificación: ****. Voces: Bryan Cranston, Edward Norton, Bill Murray, Jeff Goldblum, Greta Gerwig y Frances McDormand. Dirección: Wes Anderson. Género: Animación. Salas: Monumental, Del Centro, Showcase y Village.

Wes Anderson es uno de los directores más originales de las últimas décadas. Con películas como “Los excéntricos Tenenbaum”, “Vida acuática”, y “Moonrise Kingdom”, Anderson construyó un universo cinematográfico propio, un mundo marcado por la melancolía, el humor ácido y una estética tan pintoresca como atemporal. Su última película, “Isla de perros”, podría considerarse una rareza dentro de su carrera, aunque al mismo tiempo es inconfundiblemente “andersoniana”. Retomando la técnica de stop motion (cuadro por cuadro) que ya utilizó en “El fantástico Mr. Fox”, el texano concibió esta película animada para adultos como una fábula de gran belleza visual, algo intrincada y hasta hermética. Para muestra basta la historia: en un futuro cercano, en la ciudad de Megasaki, en Japón, el autoritario alcalde Kobayashi decreta que todos los perros deben ser enviados a una isla (que es utilizada como basurero) bajo el pretexto de que los canes están infectados con una gripe muy peligrosa. Los perros exiliados de Anderson hablan en inglés, en un tono seco y monocorde, y dicen chistes ácidos pero sutiles. A esa isla tan particular llega un chico de 12 años que busca a su querido perro, y en la trama se irán sumando científicos asesinados, gobernantes corruptos y adolescentes rebeldes. Por momentos la narración se pierde en zonas confusas, y la estética de libro de cuento tan propia del director, combinada con elementos de la cultura japonesa, se vuelve un tanto densa. Pero Anderson sabe bien de qué quiere hablar (la amistad, la lealtad, los marginados y el poder) y lo hace a través de pequeños detalles, con una libertad creativa envidiable que lo separa de las estructuras rígidas del cine actual.

Por Carolina Taffoni


“Han Solo: Una historia de Star wars”, nace un sinvergüenza

Calificación: ***. Intérpretes: Alden Ehrenreich, Emilia Clarke, Ronald Glover y Woody Harrelson. Dirección: Ron Howard. Género: ciencia ficción. Salas: Monumental, Hoyts, Showcase y Village.

Si algo podemos aprender de “Han Solo: una historia de Star Wars”, es que nuestro sirvengüenza preferido había vivido muchas aventuras antes de conocer a Luke, Obi-Wan y Leia. Claro, se ha jactado de navegar naves imperiales, pero esta película contiene al menos tres escenas épicas —un trabajo sobre un tren a alta velocidad por una montaña nevada, un fogoso enfrentamiento espacial con un súper monstruo estilo calamar y una balacera llena de explosiones—, tan espectaculares que en comparación con ellas las aventuras de Han en el “Episodio IV” resultan bastante sosas. Podría argumentarse que incluso socavaría el arco narrativo del héroe en la primera película. Este es el problema principal de “Han Solo...”, que tenía un bagaje desde el principio. A diferencia del personaje de un libro o una obra teatral, Han Solo no existía fuera de Harrison Ford, y ambos guardan un vínculo de más de cuarenta años de benevolencia y nostalgia. Aunque ningún personaje es tan precioso como para no poder separarlo del actor que lo hizo memorable —hasta Indiana Jones tuvo dos versiones más jóvenes— estar en esa posición sigue siendo poco envidiable, pues uno ya está en desventaja antes de comenzar a rodar. El hombre que asumió el reto, Alden Ehrenreich, no luce ni suena como Ford y es difícil aceptarlo al comienzo. Uno no puede evitar escudriñar cada gesto, cada sonrisa, mientras intenta acostumbrarse a él. Con el tiempo uno lo hace, y el talentoso Ehrenreich se gana al público con su ejecución, capturando el espíritu de Han, su sarcasmo, su egoísmo y su encanto con evidente facilidad. Los mejores momentos de “Solo” son los más simples: el romance, las amistades, los choques de egos. Quizás una lección para la secuela inevitable.

Por Lindsey Bahr





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