Escenario

Los estrenos de la semana bajo la lupa de Escenario

"Entre viñedos", los une el amor por el vino; "La más bella", sensibilidad e ironía; "El hilo fantasma", perfecta y pretenciosa .

Sábado 17 de Marzo de 2018

"Entre viñedos", los une el amor por el vino

Interpretes: ***. Calificación: Intérpretes: Pio Marmaï, Ana Girardot, François Civil, Jean-Marc Roulot y María Valverde. Dirección: Cédric Klapisch. Género: Drama. Salas: Del Centro, Showcase y Village.

Tres hermanos son enlazados por un solo amor: el vino. "El amor es como el vino, necesita tiempo" dice uno de los protagonistas en "Entre viñedos", cuyo título original "Lo que nos une" sería más apropiado para esta historia. El paisaje que atraviesa la película de Cédric Klapisch es Borgoña, en Francia, con las hileras interminables de parrales de uva. Allí nacieron Jean, Juliette y Jéremie, quienes heredaron la pasión por el vino, desde el proceso de la cosecha y su cuidado artesanal en la producción hasta la experimentación de los colores, sabores y aromas de la bebida. Pero todo se complica cuando papá muere. El castillo de naipes se derriba de un soplo. Jean deberá volver de Australia, donde tenía otro viñedo junto a su mujer y su hijo, y llegará a Borgoña para reencontrarse con sus hermanos tras diez años de ausencia. Es que Jean, el hermano mayor, se había ido de su casa natal por la fuerte presencia de su padre, y la vida quiso que la ausencia de su padre justamente lo haga regresar. El vínculo entre hermanos es lo mejor de la película, aunque quizá haya merecido esta historia hurgar más en los huecos afectivos. La cosecha, con sus bondades y contratiempos, los hermanará en esa pasión por el vino, pero también los llevará a recordar a aquel padre omnipresente. Jean tiene la mochila más pesada, Juliette impondrá su sensibilidad y Jéremie enfrentará a su suegro. Y siempre habrá una copa para degustar y compartir.

Pedro Squillaci


"La más bella", sensibilidad e ironía

Interpretes: ***. Intérpretes: Florence Foresti, Mathieu Kassovitz, Nicole Garcia, Jonathan Cohen, Olivia Bonamy y Josée Drevon. Dirección: Ridley Scott. Género: Biográfica. Salas: Cines del Centro.

Lucie parece tener todo en contra. Aunque su problema más grande sea el control de un cáncer de mama en remisión, ella siente que tiene todo en contra: una madre autoritaria que desacredita sus palabras y sus acciones, con la que además comparte su trabajo; a los 40 se siente fea y poco atractiva y siente que su vida se acabó. A pesar de las circunstancias dramáticas que le impuso al personaje central de su ópera prima, la directora y guionista Anne-Gaëlle Daval se permite abordar todas las desgracias reales o imaginarias que persiguen a Lucie (Florence Foresti) con un humor que aparece como relámpagos en medio de su desolación. El giro de la trama lo da la aparición casual de una especie de terapeuta emocional que propone una alternativa superadora a mujeres en crisis de salud o de autoestima, además de la recuperación del control sobre su cuerpo, aunque esté mutilado por alguna enfermedad. Sin forzar ningún aspecto de la trama ni a favor del dramatismo ni del humor forzado, la película acompaña a la protagonista en el tránsito doloroso de reconocerse y aceptarse. Y aunque por momentos cede a las convenciones, Daval resulta una narradora sensible de las problemáticas y conflictos femeninos entre los que no excluye la relación con los hombres.

Por Rodolfo Bella


“El hilo fantasma”, perfecta y pretenciosa

Calificación: **. Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Vivky Krieps, Lesley Manville y Gina McKee. Dirección: Paul Thomas Anderson. Género: drama. Salas: Del Centro, Hoyts, Monumental, Showcase y Village.

Daniel Day-Lewis se despidió del cine con una interpretación tan impecable como las de sus compañeras de elenco en “El hilo fantasma”. Pero esos trabajos precisos desbordan el guión de esta película que estuvo nominada a seis Oscar y tuvo un merecido premio consuelo a mejor vestuario. El director Paul Thomas Anderson, que había mostrado su buen instinto en “The Master” y “Petróleo sangriento”, cambió su estilo visceral por el clima estilizado del mundo de la alta costura en la década del 50.

El diseñador Reynolds Woodcock (Day-Lewis) se comporta como un rey en su corte, en la que hasta el ruido de una tostada lo violenta, y marca territorio e impone sus reglas en una atmósfera sofocante. Solo su hermana Cyril (Lesley Manville) parece tener algún poder sobre él, y su nueva musa, Alma (Vicky Krieps) intenta respirar en medio de ese clima “de muerte”, como lo describe uno de los personajes.

   En su intento de indagar en los comportamientos de los personajes, la película pierde el rumbo en tramas secundarias que suman minutos sin un sentido claro; personajes con características mostradas casi en el límite del estereotipo, de pronto cambian su comportamiento sin una razón que lo justifique; el espectador nunca se entera cuál es el arma secreta de Cyril (“no discutas conmigo, te puedo destruir”, le dice ella a su hermano, y ahí queda todo, o el recuerdo constante que hace Woodcock de su madre, sin que se explique de qué manera influyó esa mujer en su vida, todo en una película correcta en todos los rubros técnicos.

Por Rodolfo Bella

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