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Steven Spielberg vuelve a hurgar en la historia de Estados Unidos con "The Post".

Domingo 04 de Febrero de 2018

"The Post", la verdad los hará libres

Calificación: ****. Intérpretes: Tom Hanks, Meryl Streep, Bob Odenkirk y Bruce Greenwood. Dirección: Steven Spielberg. Género: Drama. Salas: Monumental, Showcase, Del Centro, Hoyts y Village.

Después de "Lincoln" (2012) y la excelente "Puente de espías" (2015), Steven Spielberg vuelve a hurgar en la historia de Estados Unidos con "The Post", que está nominada a dos Oscar (mejor película y mejor actriz protagónica). Esta vez se centra en otra historia verídica: en 1971, el diario "The Washington Post" se enfrentó a presiones políticas y judiciales por dar a conocer documentos confidenciales que revelaban secretos sobre la participación de EEUU en la guerra de Vietnam. Estos documentos dejaban al descubierto mentiras acumuladas durante cuatro períodos presidenciales, por lo que es fácil adivinar la presión (¿no?). Si bien la divulgación también involucró al "New York Times", el director se detiene en el "Washington Post" y en dos protagonistas: Ben Bradlee (Tom Hanks), el jefe de redacción del diario, y sobre todo Katharine Graham (Meryl Streep), la dueña del diario en tiempos conflictivos, cuando los hombres dudaban (y algunos todavía dudan) de la capacidad de una mujer para dirigir una empresa. Con estos elementos y su gloriosa precisión narrativa, Spielberg construye un thriller periodístico para comerse las uñas. El manejo de los tiempos es clave en "The Post". La tensión sube casi imperceptiblemente, mientras los personajes luchan con sus dilemas éticos y sus inseguridades.

   Spielberg logra un difícil equilibrio entre la mirada crítica y la mirada idealista, aunque la nobleza de sus protagonistas podría ponerse en duda (más si uno lee ciertos datos biográficos sobre Ben Bradlee). De todas formas, el director esquiva la solemnidad y la tentación del discurso trascendente, y eso siempre se agradece. La película tampoco apela a la nostalgia fácil. No se regodea en un tiempo en que supuestamente el periodismo fue más serio o influyente, pero sí sirve para refrescar algunos conceptos fundamentales que el periodismo ha bastardeado en esta era de urgencias y posverdades. Para comprender mejor esta historia habría que aclarar que "The Post" funciona como una precuela de "Todos los hombres del presidente" (1976), la película de Alan J. Pakula que narraba el famoso caso Watergate de 1972, que también fue destapado por el "Washington Post".

   "The Post" no brilla ni emociona como su antecesora "Puente de espías". Aquí los personajes tienen un perfil más esquemático y los personajes secundarios no vibran. Por eso todo el peso de la pantalla recae sobre Meryl Streep y Tom Hanks, que por supuesto están a la altura. A Hanks la madurez le sienta cada vez mejor, y Streep construye delicadamente el arco de transformación de su personaje, una editora que pasa de "tildarse" ante los hombres poderosos a descubrir su enorme y propio poder.

Por Carolina Taffoni

"Hablemos de amor", el laberinto del deseo
Calificación: ***. Intérpretes: Fabrizio Bentivoglio, Isabella Ragonese, Maria Pia Calzone, Sergio Rubini. Dirección: Sergio Rubini. Género: Comedia. Salas: Del Centro, Village.
Amor del bueno, amor sincero, amor real. Amor a medias, amor de engaño, de incredulidad. Amor mentiroso, meticuloso, peligroso. Con un guión intenso y punzante, “Hablemos de amor” pega justo donde más duele. Y justamente su característica más sobresaliente es que es 99 por ciento dialogada ya que está basada en la obra teatral “Provando... Dobbiamo parlare”. Y así, resulta un estilo similar al de “El nombre” o “Perfectos desconocidos”, en la que nada es lo que parece y donde los conflictos empiezan y se resuelven entre cuatro paredes. Esta comedia italiana hace una oda a las relaciones de pareja, de los conflictos maritales y los intereses económicos. ¿La locación? La mejor para una película de amor: Roma, la ciudad de los atardeceres más bellos del mundo. La trama de este filme protagonizado y dirigido por Sergio Rubini se centra en dos parejas totalmente opuestas: una formada por los intelectuales progresistas, Vanni y Linda, en la que él es escritor de los libros que en realidad ella, con veinte años menos de edad, le escribe a él; y la que forman los médicos Alfredo y Constanza, ambos de derecha, agarrados a su dinero y un poco vulgares. Pero de pronto, una infidelidad lo cambia todo, por lo que la propuesta reside en reflexionar si en la vida de pareja, ¿conviene siempre decir la verdad?
Por Luciana Boglioli

“Vergel”, el tránsito de la angustia
Calificación: ***. Intérpretes: Camila Morgado, Maricel Alvarez. Dirección: Kris Niklison. Género: Drama. Salas: Monumental y Village.
La muerte de un ser querido siempre deja una herida abierta. Y más si se trata de un amor. La directora Kris Niklison, que había debutado con el documental “Diletante”, puso en foco en “Vergel” el dolor y la angustia que se vive en pleno duelo. Una mujer brasileña, residente ocasionalmente en Buenos Aires, debe resolver cómo enviar el cadáver de su marido a su país natal. Está encerrada en un departamento, hastiada, desesperada, y no sabe cómo hacer para resolver lo antes posible un tema burocrático. Pero lo que más le pesa es lo que va más allá de cómo remitir un ataúd a otro país, con las típicas idas y vueltas de ocasión, sino cómo hará para seguir sus días sin él. Primero buscará por internet para saber si hay vida después de la muerte, después mirará por el balcón cómo el mundo sigue su curso sin reparar en angustias propias o ajenas. Hasta que un día casi por accidente conocerá a una vecina que siempre va a su departamento para regar las plantas. En esa vecina (la siempre eficiente Maricel Alvarez), ella encontrará una suerte de oasis, pero es mucho menos que un sorbo de agua en el desierto. Lo más valioso de la película es cómo la realizadora se las ingenió para retratar los tiempos muertos de las protagonistas. El hastío, los silencios, la tristeza, las miradas perdidas, el deseo, el sexo como antídoto. Todo ese universo está expuesto desde la lente de Niklison. Sin subrayados, con simpleza, con una cámara que se mete en los lugares de la angustia sin golpes bajos y hasta permitiéndose desdramatizar las situaciones más dolorosas. Vergel significa un lugar con muchas plantas. En ese título está el costado poético del filme, que cada uno interpretará a su modo.

Por Pedro Squillaci

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