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Los estrenos bajo la lupa de Escenario

"Mi obra maestra", un artista contra las cuerdas; "Dulce país", otra historia más de racismo.

Sábado 18 de Agosto de 2018

"Mi obra maestra", un artista contra las cuerdas

Calificación: ***. Intérpretes: Guillermo Francella, Luis Brandoni, Andrea Frigerio y Raúl Arévalo. Dirección: Gastón Duprat. Género: Comedia. Sala: Del Centro, Monumental, Hoyts, Monumental, Showcase y Village.

"Ser artista es una discapacidad", dice el personaje de Luis Brandoni en "Mi obra maestra". La ironía es tres veces potente porque lo dice un actor, que encarna a un pintor, y que interpreta un guión escrito por Andrés Duprat, el director del Museo Nacional de Bellas Artes. El director Gastón Duprat debuta en solitario con esta película, mientras Mariano Cohn -con quien compartió sus trabajos anteriores- se reservó el rol de productor. Sin embargo, tal como lo hicieron en "El artista", "El hombre de al lado" y "El ciudadano ilustre", la historia transcurre en el mundo del arte y actividades afines.

En "Mi obra maestra" Luis Brandoni interpreta a Renzo, un pintor que tuvo su momento de gloria en los 80, pero que está resentido contra las reglas de un mercado del arte que hoy lo ignora. Su único amigo es Arturo, a cargo de Guillermo Francella, un galerista que intentará rescatarlo de la decadencia.

Duprat construye una comedia con toques de suspenso y algunos momentos inverosímiles y otros que recuerdan el ingenio de "El artista" o el escepticismo de "El ciudadano ilustre", y un guión que da una mirada irreverente sobre la relación entre los artistas, el mercado, los curadores, críticos, galeristas y coleccionistas, mientras reflexiona sobre el arte y los artistas fieles a sí mismos.

Por Rodolfo Bella


"Dulce país", otra historia más de racismo

Calificación: **. Intérpretes: G. Hamilton Morris, Bryan Brown, Sam Neill, Thomas M. Wright, Matt Day, Ewen Leslie, Gibson John y Natassia Gorie Furber Dirección: Warwick Thornton. Género: Drama. Sala: Del Centro.

El racismo vuelve al centro de la escena. La película de Warwick Thornton apunta a mostrar la crueldad de los blancos sobre los negros en este western inspirado en un hecho real ocurrido en Australia en 1929. Sam Kelly es un aborigen de mediana edad, que trabaja para el predicador Fred Smith en un rancho del norte de Australia. Cuando el desagradable Harry March, ex veterano de la Primera Guerra Mundial, se instala en un rancho vecino, el predicador envía a Sam para que ayude a Harry en las tareas del rancho. La relación entre ellos se deteriora a diario hasta que Sam mata a Harry en defensa propia. Un asesinato es grave pero en este contexto despiadado lo es mucho más si lo hace un hombre de color. Sam huirá con su esposa, que fue violada por Harry y no lo confesó, y sabe que el peso de la ley lo destruirá. Thornton equivocó el modo de contar la historia. Porque lo hizo con un relato demasiado cansino, quizá para ponerse a tono con el desolador y árido paisaje, pero logró que el interés decaiga con el correr de los extensos 113 minutos del filme. Encima intentó ser creativo al incluir imágenes del futuro de la trama, a modo de insert, y lo tornó más confuso. Por el afán de correrse del cine comercial quedó muy lejos del cine de autor y demasiado cerca de otra película más sobre racismo.

Por Pedro Squillaci


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