Escenario

Los estrenos bajo la lupa de Escenario

"The Square"; "Bienvenido a Alemania"; "A la guerra por amor"; "La liga de la Justicia".

Domingo 19 de Noviembre de 2017

"The Square", el límite de la vanguardia

Calificación: ****. Intérpretes: Elisabeth Moss, Dominic West, Claes Bang. Dirección: Ruben Ostlund. Género: Drama. Salas: Del Centro, Hoyts, Showcase.

La cinematografía sueca despliega su esplendor en "The Square", un filme profundamente exótico y de vanguardia que apuesta al mundo del arte. La película, que recibió la Palma de Oro en la última edición del Festival de Cannes es otra provocación del cineasta sueco Ruben Östlund ("Play" 2011).

Christian es el presidente y curador del museo más importante de la ciudad. Un hombre frío y con un particular sentido de la estética. Sus valores se ponen en jaque cuando comete una falsa acusación contra un niño al que deberá rendirle cuentas de su irresponsable comportamiento adulto. Lo más interesante resulta en las obras de arte exhibidas en el museo, que se vuelven protagonistas del filme.

La estrella es "The Square", una controversial obra que despertará polémica en el universo del arte ya que intenta fomentar valores humanos y altruistas de una manera muy particular. Pero cuando contrata a una agencia de relaciones públicas para difundir el evento, la publicidad produce malestar en el público.

Así, entre cenas de élite que incluyen happening y performances experimentales y arriesgadas, este filme muestra un costado muy oscuro del mundo del arte que despierta el instinto de supervivencia e invita a repensar cuál es el límite en la libertad de expresión en los tiempos modernos.

Por Luciana Boglioli

"Bienvenido a Alemania", sumar las diferencias

Calificación: ****. Intérpretes: Senta Berger, Heiner Lauterbach, Florian David Fitz, Eric Kabongo, Palina Rojinski y Elyas M'Barek. Dirección: Simon Verhoeven. Género: Comedia. Salas: Del Centro y Monumental.

Racismo, islamofobia, refugiados, radicalización, paranoia, temor a los atentados son ideas difíciles de abordar. La delgada línea que separa la corrección política de los temores reales o infundados sobre estos temas tan actuales en Europa se desdibuja en “Bienvenido a Alemania”. Y eso es posible por el enfoque desde el humor que eligió el director Simon Verhoeven para hablar de la crisis de los refugiados en Alemania y en todo el continente. No por casualidad esta película fue una de las más taquilleras en Alemania en 2016 y una de las diez más exitosas del país.

   Los protagonistas son un matrimonio de mediada edad y clase media alta y un refugiado de Nigeria que es acogido en la casa por iniciativa de la mujer. Su actitud progresista no le impide tener pesadillas de que su ciudad, Munich, cayó en manos de los extremistas religiosos, mientras que su protegido en espera de una decisión de asilo, intenta y adaptarse a la cultura liberal occidental en cosas cotidianas como que la mujer no necesita ser madre ni esposa para ser feliz o que no es una posesión del varón. En el medio, el director también expone las contradicciones de esa misma cultura a la que el refugiado intenta adaptarse y, comedia dramática y un poco negra al fin, quizás sea el nexo para unir lo que parece destinado a permanecer en los extremos.

Por Rodolfo Bella


“A la guerra por amor”, de romance y mafia

Calificación: ***. Intérpretes: PIF, Miriam Leone, Andrea Di Stefano, Sergio Vespertino, Maurizio Bologna, Samuele Segreto y Stella Egitto. Dirección: PIF. Género: Comedia. Salas: Del Centro y Village.

Una historia de amor en medio de las bombas y con una trama basada en un caso real. “A la guerra por amor” es una comedia de Pierfrancesco Diliberto, más conocido como PIF, quien escribe, dirige y protagoniza un filme directo, sensible y anclado en las mejores tradiciones del cine italiano. La dedicatoria a Ettore Scola ya abre una puerta que nunca se cierra para el espectador. Porque es muy fácil asociar esta producción a “Nos habíamos amado tanto” o incluso al pulso costumbrista de Giuseppe Tornatore. PIF da vida a Arturo Giammaresi, un mozo italiano enamorado de Flora (Miriam Leone), que es la sobrina de un poderoso dueño de un restaurante neoyorquino. Ambientada en julio de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, Flora es pretendida por el hijo de un alto capo mafioso, mano derecha de quien fue el temible Lucky Luciano. En un rapto desesperado, Arturo sabe que la única manera de casarse con Flora es pidiéndole la mano a su padre, que vive en Sicilia. Allí volará Arturo, montado literalmente sobre un burro (hay que verlo para comprobarlo) y se alistará con los aliados norteamericanos para dar con su futuro suegro, aunque deberá sortear nazis y amigos mafiosos del pretendiente de su novia. Para sonreír y disfrutarla.

Por Pedro Squillaci


“La liga de la Justicia”, héroes reducidos a títeres

Calificación: **. Intérpretes: Ben Affleck, Henry Cavill, Gal Gadot, Ezra Miller, Ray Fisher y Jason Momoa. Dirección: Zack Snyder. Género: Aventuras. Salas: Monumental, Showcase, Hoyts y Village.

Después de los problemas de producción que tuvo “La Liga de la Justicia”, poco se podía esperar de esta reunión cumbre de los superhéroes de DC Cómics. El director Zack Snyder, que le imprimió ese irritante estilo solemne a “Superman: Hombre de acero” y “Batman vs. Superman”, volvió a ponerse detrás de cámara, pero, para aligerar el tono, lo convocaron como coguionista a Joss Whedon, el director de “Los Vengadores”, el gran éxito de Marvel, la competencia de DC. El resultado es un Frankenstein al que se le notan mucho las costuras. La impronta pomposa y vacua de Snyder sigue primando, mientras que el humor que pudo añadir Whedon es tan superficial como poco efectivo. Acá se presentan nuevos superhéroes (Aquaman, Cyborg y Flash), pero el problema es el mismo: DC en el cine no sabe construir personajes ni los desarrolla, por lo cual es imposible sentir empatía por sus criaturas. Los personajes quedan reducidos a una marca registrada y un traje, y así sólo parecen títeres en medio de una historia que, para colmo, es inconsistente y esquemática. Además ya está probado que Ben Affleck no funciona como Batman y que Henry Cavill es un Superman de madera, entonces, ¿para qué seguir insistiendo?

Por Carolina Taffoni

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