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Los estrenos de cine bajo la lupa de Escenario

Johnny Depp volvió a trabajar. Dejó de lado los tics y muecas de Sparrow, Mortdecai, El Llanero Solitario y demás criaturas con rasgos de comedia y compuso un personaje en “Pacto criminal”. 

Domingo 25 de Octubre de 2015

"Pacto criminal" ****

Intérpretes: Johnny Depp, Joel Edgerton, Benedict Cumberbartch y Kevin Bacon. Dirección: Scott Cooper. Género: thriller. Salas: Del Centro, Monumental, Showcase, Sunstar. Village.

Johnny Depp volvió a trabajar. Dejó de lado los tics y muecas de Sparrow, Mortdecai, El Llanero Solitario y demás criaturas con rasgos de comedia y compuso un personaje en “Pacto criminal”. El punto de partida para la tercera película de Scott Cooper fue el libro “Black Mass”, de Dick Lehr y Gerard O’Neill, dos periodistas que interfirieron en la carrera criminal de James “Whitey” Bulger, el “más notorio jefe de la mafia de los Estados Unidos”, según otro trabajo de estos autores. El guión apela a una trama de lealtades, traiciones, códigos y honor, pero sobre todo es una historia muy bien contada hasta el último minuto de sus intensas dos horas (los créditos del final son un plus que no debería dejarse pasar).

   La historia comienza en los 70 y continúa hasta los 80 (mención especial merecen el diseño de producción, la banda de sonido y el elenco en su totalidad, dirigido con rigor por Cooper). Depp interpreta a Bulger, el jefe del crimen organizado irlandés en Boston. Bulger encuentra una oportunidad en su amigo de la infancia, un oficial del FBI, que lo involucra como informante en la lucha contra la elusiva facción mafiosa de origen italiano. Se trata de una alianza de mutua conveniencia: el agente logra reconocimiento en su carrera gracias a los datos de Bulger, y Bulger manipula al agente y a la situación de tal forma que se queda con el monopolio de todo negocio ilegal.

Por Rodolfo Bella / Escenario

"Los hongos" ***

Intérpretes: Jovan Alexis Marquines, Calvin Buenaventura, Dominique Tonnelier, Gustavo Ruiz Montoya, Atala Estrada. Dirección: Oscar Ruiz Navia. Género: Drama. Salas: Del Centro y Hoyts.

Llibertad. Eso respira “Los hongos”, y es lo mejor del filme colombiano de Oscar Ruiz Navia. El realizador de “El vuelco del cangrejo” hizo foco en la realidad de Cali y puso la cámara como testigo del universo under juvenil, en un registro que va de lo ficcional a lo documental. Sin tratar de juzgar, Ruiz Navia se pone la camiseta de la movida grafitera, pero la usa para levantar las banderas de la libertad en las elecciones. No sólo artísticas, sino familiares, sexuales, de los vínculos, de las amistades, de los vicios y placeres. Ruiz Navia tiene cómo defender el título de la película: “Los hongos son seres vivos que aparecen en contextos de tremenda podredumbre y descomposición. Los hongos son la vida que surge en la muerte”. Y así se muestran Calvin y Ras. El primero es un joven de clase media, que ama a su abuela, enferma terminal, y tiene una novia que se permite todo. Ras se codea más con la pobreza y el destrato de sus compañeros de trabajo, con una madre seducida por la religión y obnubilada por los políticos de turno. La cultura callejera aflora desde el derrotero de estos dos grafiteros, que tienen en común su pasión por pintar paredes. “Nunca más guardaremos silencio”, sostiene Ras. “El problema siempre es el billete”, afirma Calvin. Frases que dejan bien latente que estos hongos están más vivos que nunca.

Por Pedro Squillaci / Escenario

 

"Dos días, una noche" ****

Intérpretes: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione y Catherine Salée. Dirección: Jean-Pierre y Luc Dardenne. Género: Drama. Salas: Monumental, Del Centro, Showcase y Village.

Finalmente llegó a la cartelera local “Dos días, una noche”, la última película de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne (“La promesa”, “El silencio de Lorna”), por la cual Marion Cotillard recibió una justa nominación al Oscar como mejor actriz (los Oscars de febrero pasado). Los cineastas belgas vuelven a concentrarse aquí en las miserias del mundo laboral, que ya habían visitado con éxito en “Rosetta”, y hacen foco en el eslabón más débil de esa cadena: una mujer que viene de sufrir una fuerte depresión y que, cuando va a reincorporarse a su trabajo, se encuentra con que va a ser despedida, salvo que sus compañeros acepten renunciar a un bono extra anual de mil euros. Sandra, la protagonista, apenas tiene fuerzas para atender a su familia y depende de los tranquilizantes para afrontar cualquier situación. Sin embargo, su marido y un par de amigos la animan para que trate de convencer a sus compañeros de que no la dejen en la calle. Con cámara en mano, una narración rigurosa y un naturalismo extremo, los Dardenne muestran a través de los ojos de Sandra ese recorrido por los suburbios de la clase trabajadora del primer mundo, con personajes arrastrados por un sistema perverso, un universo plagado de mezquindades, prejuicios, necesidades y culpas. Los directores no juzgan a sus personajes, y tampoco transforman a su protagonista en una víctima. Y ese es uno de sus mayores aciertos. El espacio para las contradicciones está abierto, sin trazos gruesos ni bajadas de línea, y el espectador es interpelado por un cine potente y humanista. Marion Cotillard le pone el cuerpo a esta mujer desesperada y maneja a la perfección todos sus matices, desde esa línea del principio (“Yo no soy nada, no existo”) hasta el último gesto del final.

Por Carolina Taffoni / Escenario

 


 

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