Escenario

Los estrenos de cine bajo la lupa de Escenario

Julián (Ricardo Darín) es un actor argentino que está radicado en Madrid, fue un galán en su juventud y trabaja en el teatro.

Domingo 27 de Septiembre de 2015

"Truman"  ****

Intérpretes: Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi y Eduard Fernández. Dirección: Cesc Gay. Género: Comedia dramática. Salas: Monumental, Del Centro, Showcase, Hoyts y Village.

Julián (Ricardo Darín) es un actor argentino que está radicado en Madrid, fue un galán en su juventud y trabaja en el teatro. Hace más de un año viene luchando contra un cáncer rebelde, pero ahora, ya cansado de los tratamientos, decide abandonarlos porque no tiene más esperanzas. Julián vive solo con su perro, un mastín inglés viejo llamado Truman, y un buen día le cae de visita Tomás (Javier Cámara), un antiguo amigo que vive en Canadá y que llega para acompañarlo y tratar de convercerlo de que siga con la quimioterapia. Así planteada, “Truman” pintaba para un drama lacrimógeno, con primeros planos de un perro haciéndose el simpático. Pero el afiche es engañoso y la nueva película del catalán Cesc Gay (“Krámpack”, “Una pistola en cada mano”) es más bien todo lo contrario. El director y guionista transita un tema tan delicado como la cercanía de la muerte sin apelar a los golpes bajos, construyendo con sutileza una comedia agridulce y frontal, que puede recurrir al humor negro y también tener momentos de gran ternura. Estos dos amigos redescubren su vínculo en miradas silenciosas, o con las palabras justas, caminando por Madrid mientras buscan a una familia que quiera adoptar a Truman o viajando a Amsterdam para una tensa visita al hijo de Julián. Darín, que a esta altura ya parece infalible, se agiganta en esta película, y encuentra en el talentoso Javier Cámara a su contrapunto ideal.

Por Carolina Taffoni 

 

"La espuma de los días" **

Intérpretes: Audrey Tautou, Romain Duris, Gad Elmaleh, Omar Sy. Dirección: Michel Gondry.Género: Fantasía. Salas: Del Centro.

Surrealista, exótica y atemporal. “La espuma de los días” es una comedia francesa que flota en el aire parisino sin lograr alcanzar el clímax. Basada en la novela “L’Ecume des Jours”, de Boris Vian y dirigida por Michel Gondry, el filme se centra en la historia de amor de Chloë (la siempre dulce “Amelie”) y Colin. Al principio, el matrimonio es un sueño ideal hasta que -de una forma muy extraña- Chloë se enferma porque una flor está creciendo en sus pulmones. Si bien la novela de Vian intentaba ser futurista en 1947, cuando fue escrita, la película de Gondry evoca cierta impronta de la Paris de los 70. La película contiene elementos surrealistas que se materializan en comida que se mueve o cuando la pantalla se divide en dos mostrando lluvia y sol en el mismo lugar y momento. Si bien estas escenas hacen del filme una experiencia visual muy rica, terminan subyugando el relato y dando como resultado una película muy difícil de interpretar. Gondry siempre se caracterizó por su forma de innovar, como en “El eterno resplandor de una mente sin recuerdos” y por haber creado el efecto “bullet time” utilizado luego en Matrix, pero esta vez, más allá de los efectos artesanales para dotar de vida a los objetos, le faltó una dosis de modernidad que podría haber hecho esta película más interesante.

Por Luciana Boglioli 

"Pasante de moda" ***

Intérpretes: Robert De Niro, Anne Hathaway, Rene Russo y Anders Holm. Dirección: Barbara Meyers. Género: Comedia dramática. Salas: Hoyts, Monumental, Showcase y Village.

Lo mejor que logró la directora Barbara Meyers en este regreso al cine después de varios años es la originalidad en la relación de los personajes. Ellos son un jubilado con nada de ganas de permanecer inactivo (Ben, a cargo de Robert De Niro) y ella es Jules (Anne Hathaway) una ejecutiva adicta al trabajo que montó de la nada una exitosa empresa de venta de ropa on line. En su ámbito laboral todo es tecnología e innovación, juventud, perfeccionismo, y control absoluto de todo el proceso de comercialización, desde la atención de los clientes hasta el modo de embalar los pedidos. El -que llega a la compañía como parte de un programa de inclusión de adultos mayores- es igual, pero de la vieja escuela: lapiceras y agendas, en lugar de laptops, sacos a medida y corbatas, attachés, discreción, puntualidad y eficiencia, y siempre un pañuelo a mano, “el último gesto de caballerosidad para ofrecer a una mujer”. El conflicto llega, paradójicamente, cuando la empresa va demasiado bien: se expanden a un ritmo tan vertiginoso que Jules no puede mantener todo el proceso bajo control. Cuando sus circuitos de alta velocidad comienzan a fallar allí entra en juego el analógico Ben y su experiencia, su mesura y su sabiduría, y sus famosos pañuelos. Meyers construyó una comedia amable, nada pretensiosa, muy bien producida, con un relato más bien lineal, pero lo montó de una forma tan eficaz, con una producción impecable, en el contexto cool de Brooklyn y puso al frente a dos actores que no necesitan nada más. De Niro, con más gestos que palabras, muestra una vez más por qué es quién es, y Anne Hathaway lo acompaña con convicción y se pone a la par del legendario actor que le tocó como coprotagonista.

Por Rodolfo Bella

 

 

 

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