Escenario

Los discos que brillaron en 2020: de Taylor Swift a Bob Dylan

La música grabada tuvo altos momentos de inspiración. Hubo un regreso a lo intimista, con letras reflexivas y nostálgicas

Domingo 27 de Diciembre de 2020

El año de la pandemia significó un golpe tremendo para la música. Se cancelaron todos los recitales y las giras, y aunque recientemente se realizaron shows a pequeña escala en Argentina y en distintos países del mundo, el panorama es muy incierto de cara al 2021. La música grabada, sin embargo, siguió sonando y batiendo récords. A falta del vivo, algunos músicos se concentraron doblemente en el trabajo en estudio, y tuvieron altos momentos de inspiración y brillo. Hay un puñado de álbumes que se destacaron este 2020 y que fueron distinguidos por la crítica. La avanzada femenina se hizo notar con Dua Lipa, Phoebe Bridgers y Kelly Lee Owens. También podemos contar los regresos de The Strokes, Jarvis Cocker y Rufus Wainwright. O los nuevos discos de Perfume Genius y Mark Lanegan. Pero hay un lote especial de discos que no sólo fueron elogiados por la prensa y el público. También representaron una vuelta a lo intimista, a la creación más casera y artesanal, y a las letras profundas, reflexivas y nostálgicas, muy en sintonía con un mundo que de golpe tuvo que detenerse y ponerse en aislamiento. Estos discos son:

—“Folklore” (Taylor Swift): La cantautora más exitosa de este siglo volvió a patear el tablero en este extraño 2020. Y lo hizo dos veces. Primero lanzó “Folklore”, anunciado sólo 15 horas antes de su edición, y el 11 de diciembre pasado también editó por sorpresa un álbum casi mellizo, “Evermore”. Lejos del pop de sus últimos trabajos, Taylor Swift se jugó a un gran cambio: compuso a distancia con Aaron Dessner, uno de los miembros de la banda The National, y el resultado fue un sonido indie folk intimista que nunca había probado antes. Ese sonido va a la perfección con las letras de Swift —historias pequeñas sobre amor, pérdidas, deseos y recuerdos—, que ella narra con sensibilidad y gran honestidad emocional. Canciones clave: “The 1”, “Illicit Affairs”, “Seven”.

Taylor Swift – seven (Official Lyric Video)

—“Rough And Rowdy Ways” (Bob Dylan): el primer álbum de Dylan con canciones nuevas en ocho años se escucha inevitablemente como un testamento o una despedida. Y por eso nos interpela y emociona. El señor Robert Zimmerman tiene 79 años, y “Rough...” pone al menos a dos generaciones frente a su propia finitud. Acá Dylan dialoga con la muerte con una naturalidad que da escalofríos, y con la serenidad que sólo da el paso del tiempo. Canciones clave: “I Contain Multitudes”, “I’ve Made Up My Mind...”, “Key West (Philosopher Pirate)”.

Key West (Philosopher Pirate)

—“Letter To You” (Bruce Springsteen): El Jefe también le hace frente a las pérdidas en “Letter To You”, su primer disco con la E Street Band, su banda histórica, de toda la vida, desde “Wrecking Ball” (2012). El disco se grabó en vivo, en los estudios, en apenas cuatro días. Acá no hubo demos ni muchos retoques posteriores. El sonido recupera la potente química que hay en el escenario entre Springsteen y sus viejos compinches: es un terremoto interno, un viaje de ida. Como si eso fuera poco, en las canciones hay mucho por decir, por recordar, y hay dolor enterrado. El disparador del álbum fue la muerte hace dos años de George Theiss, otrora compañero de El Jefe en The Castiles, su primera banda allá por fines de los 60. “Contás los nombres de los que ya no están como quien cuenta el tiempo que le queda”, canta Springsteen en “Last Man Standing”. Su singular dimensión humana sigue intacta: una estrella de rock siempre cerca de sus orígenes, con los pies en la tierra. Canciones clave: “Letter To You”, “Ghosts”, “House Of A Thousand Guitars”.

Bruce Springsteen - Ghosts (Lyric Video)

—“Para la espera” (Silvio Rodríguez): El mejor Silvio Rodríguez, el más esencial, sólo con voz y guitarra, regresó este 2020 con un disco casero y acústico. Pero claro, con eso le sobra, porque el gran trovador cubano es un guitarrista y un cantante excepcional, y además está en perfecta forma. “Para la espera” reúne un puñado de canciones compuestas en los últimos años y grabadas en soledad durante la cuarentena. Silvio le dedica el álbum a viejos amigos que partieron durante los primeros meses de la pandemia: Marcos Mundstock, Luis Eduardo Aute y el escritor Luis Sepúlveda. Pero su tono no es triste ni de despedida. Es poesía implacable y luminosa. Canciones clave: “Viene la cosa”, “Jugábamos a Dios”, “Después de vivir”.

Jugabamos a Dios

—“Fetch The Bolt Cutters” (Fiona Apple): Intenso, catártico y empoderado. El primer disco de Fiona Apple después de ocho años de ausencia fue uno de los bombazos del año. Algunos críticos le dieron un 10 o cinco estrellas, la máxima calificación posible. La cantante neoyorquina lo grabó en su casa con la compañía de tres músicos, y para las percusiones usó todo tipo de elementos caseros, hasta utensilios de cocina. Por eso el disco es muy original desde su estructura rítmica y también desde el enfoque de las letras, tan crudas y precisas que a veces uno siente que debería escucharlas a escondidas. Canciones clave: “I Want You To Love Me”, “Ladies”, “Heavy Baloon”.

Fiona Apple - I Want You To Love Me (Official Audio)

Barfeye, una usina rosarina de canciones

Barfeye es ante todo muy prolífico. Hasta 2019 había editado cinco discos y varios singles, y este 2020 marcado por la pandemia y todo tipo de imposibilidades se dio el gusto de editar tres: “Pop Music For Sad People”, “Cómo capitalizar la tristeza” (su primer trabajo en castellano) y “Amar y diferir”. ¿Qué canta y compone este rosarino de 23 años que suma muchos oyentes en Spotify y que puede hacer dupla con Coki Debernardi o con Juan Manuel Robles de Gay Gay Guys? Ramiro Hernández (tal es su verdadero nombre) hace canciones de amor y desamor, que van de la reflexión psicoanalítica a la sensibilidad y la ironía, y que están muy enraizadas en la tradición del rock y el pop. En “Amar y diferir” hay deudas al brit pop de los 90 y también a un Fito Páez melodista perdido en el tiempo. Como un verdadero hombre orquesta, Hernández compone, toca todos los instrumentos y también se encarga de la mezcla y la masterización. En un año confuso y triste, y en una ciudad cada vez más invivible, las canciones de Barfeye fueron un refugio.

Chocolate Cambridge

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