Domingo 23 de Junio de 2019

La frase se escuchaba todas las tardes en la vieja casa de calle Iriondo: "¿Me ponés los dibu?" No había un programa mejor. Llegaban las 5 de la tarde, la hora del café con leche con pan y manteca, y la Dominga ponía el Geloso en blanco y negro para mirar los dibujitos, lo que dén. Una tarde podía ser Tom y Jerry, otra era El Correcaminos, o bien Don Gato y su Pandilla, tal vez Los Picapiedras o, en el mejor de los casos, Los Autos Locos, con los hermanos Macana, Pierre Nodoyuna, la bella Penélope Glamour y esa risa del perro Patán. Es difícil precisar el imaginario que surgía en esa media hora de dibujitos animados. Era la inocencia en el estado más puro. Recuerdo cuando tiempo después leí "Para leer al Pato Donald" de Ariel Dorfman me sorprendió ver cómo nos querían meter ideas pro yanquis y me sentí engañado porque nadie me advirtió nunca de eso en aquel momento. Pero es que aquellos personajes no tenían sexo, ni ideas políticas, sólo la maldad del Correcaminos que decía ¡Bib Bip! y salía disparando mientras El Coyote volvía a fracasar y la catapulta con la roca gigante que había preparado para aniquilar a su enemigo caía plácidamente sobre su cabeza. "Hoy dijo la radio que han hallado muerto al niño que yo fui" canta Baglietto by Sabina en "Eclipse de mar" y algo de esa nostalgia sucede cuando evoco aquello y miro las nuevas olas sin darme cuenta si soy o no del todo parte del mar, como decía Charly. Lo que sí observo es que hoy los pibes tienen que ver la última de "Toy Story" o nada. Los dibujitos pasaron de ser la atracción de las 5 de la tarde a ser, con la llegada del cable, primero Cablín, como apuesta inocente de cabotaje, después Nickelodeon, Cartoon Network y Disney Junior. O sea, dibujitos de 0 a 24 y la mamá angelical que antes prendía la TV blanco y negro después se convirtió en la bruja de "apagalo y dormite o te escondo el control remoto". Hoy, insisto, los pibes quieren ver la última de, por caso, "Toy Story", como antes fue la de "Aladdin" o en julio será la nueva versión de "El Rey León". Quieren ver lo último para no quedar afuera, mientras nosotros queríamos ver lo primero para disfrutar de estar adentro.

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