Escenario

Los cinco grandes momentos de la carrera de Freddy Mercury

Hoy se cumplen 20 años de la muerte del líder de Queen, un cantante que se animó a sacudir la modorra del rock con una atrevida combinación de vocalizaciones líricas y filosos riffs de guitarra. Se fue joven, víctima de sida, cuando el mundo todavía esperaba más de su prodigiosa voz. LaCapital.com.ar le rinde un homenaje musical.  

Jueves 24 de Noviembre de 2011

Su irrupción en la escena musical cambió los ejes del rock. Eran los tiempos en los que los jóvenes se debatían entre el rock sinfónico, el heavy metal y el punk que recién asomaba en la escena under londinense. No eran tribus, eran hinchadas que eran capaces de todo por la camiseta. Hasta que su voz angelical en "Rapsodia Bohemia" explotó en las radios y en las cabezas de la nueva generación.

¿Quién es ese pibe que canta como una estrella de la lírica y también como el más pesado de todos los pesados del rock pesado? ¡Y miren lo que canta!, una oda gay, al frente de un grupo que se llama Queen, que como todo el mundo sabe es la forma como en el Reino Unido se llamaba a los homosexuales. Era Freddy Mercury, que hacía olas, nuevas, que elevaron al rock, al pop, al infinito y más allá.

Hoy hace 20 años que murió, víctima del sida, una de las primeras víctimas. LaCapital.com.ar lo recuerda con cinco momentos que, por obra de su graciosa majestad, lo recuerdan como lo que fue y siempre será: una estrella luminosa.

1- Rapsodia Bohemia: Fue el tema que lo lanzó al estrellato, mitad rock, mitad ópera, dejó al mundo, y no sólo al del rock, con la boca abierta. Su osadía, pero sobre todo su talento, puso en crisis al Olimpo de los cantantes de rock que, hasta ese momento, se ufanaban de ser los mejores del mundo. Pero había algo más: la letra del tema, que se animaba a hablar del mundo gay en un momento en que hacerlo era, cuanto menos, un tabú. Hasta los Muppets se animaron a rendirle homenaje al clásico de Queen.

 

2- We Will Rock You: Acaso sin quererlo se convirtió en la banda de sonido del deporte de alta competencia, y sobre todo, del la NBA, el torneo de elite de básquet de Estados Unidos. No cabe duda de que en los tiempos en los que los chicos de Queen, con Freddy Mercury a la cabeza, caminaban por Camdem Town, con sus botas de tacones altos y sus jeans ajustados como una segunda piel, jamás imaginaron que sus melodías y mucho menos sus ritmos iban a alimentar la fantasía de los hinchas, pero lo hicieron y cómo.


3- Love of my Life: Bastaba que sus diez dedos largos y flacos acariciaran las primeras notas del tema para que el público, en el Hyde Park de Londres, en el Rock in Río de Brasil o en el Gigante de Arroyito, desborde de emoción. Fue, es y será, aunque más no sea para esa memoria inagotable que es Youtube, el número más festejado del grupo en vivo. En el que Freddy Mercury, con calzas blancas, bigote espeso y los dientes más grandes que se hubieran visto jamás asomar de la boca de un cantante de rock, le ofrecía el micrófono a la multitud. Par que pudiera también hacer su número.

 

4- Barcelona: Más allá de Queen, Freddy Mercury se animó a forjar una carrera solista. Sus discos no fueron memorables como los de la banda, pero sí algunas de sus versiones de clásicos como la que grabó de "The Great Pretender" y, por supuesto, de "Barcelona", con la soprano española Montserrat Caballé. Su interpretación es insuperable, pero la que acá, en el teatro El Círculo, interpretaron Dios Salve a la Reina y la cantante lírica Daniela Ratti no le va en saga. El rosarino Pablo Padín es Freddy Mercury, aún más allá de la muerte.

 

 5- Somebody to Love: Una canción alegre, pegadiza y que marcó un momento de gran felicidad para los Queen y especialmente para Freddy Mercury, porque la compuso, porque la cantó ante multitudes, cuando surfeaba en la cresta de la ola. Se convirtió en un  hit instantáneo, uno de esos que uno los escucha por primera vez en la radio y no puede dejar de tararearlo en la cabeza, nunca más. Y, sin quererlo, se convirtió en un himno adolescente que los chicos de "Glee" hicieron suyo y, sin proponérselo, se lo regalaron a las nuevas generaciones. 

 

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