Escenario

Lorena Jiménez, el Frankenstein de La Mona

La cantante acaba de editar el disco "Para volver" —donde rescata las raíces folclóricas del cuarteto cordobés— y admitió que "es duro para las mujeres abrirse paso dentro de un género tan machista".

Domingo 06 de Marzo de 2016

Lorena Jiménez, actriz, cantante e hija de La Mona, que acaba de editar el disco "Para volver" —donde rescata las raíces folclóricas del cuarteto cordobés— admitió que "es duro para las mujeres abrirse paso dentro de un género tan machista".

"Córdoba es una provincia muy conservadora y el ambiente del cuarteto no es sencillo para una mujer; lo lógico sería que hubiese espacio para todos, pero los productores prefieren hombres que se convierten en fetiches femeninos", apuntó Lorena en diálogo con la agenciaTélam.

Aún a pesar del contexto poco auspicioso para abrirse camino, que en su caso —y por momentos— se suavizó gracias al apellido de sangre azul que ostenta para los amantes del género, Lorena Jiménez decidió que su camino estaría delimitado no ya por la música sino por los orígenes de aquella música que escuchó desde la cuna.

Por eso, sucesor de "Como si fuera ayer" (2013), en este nuevo álbum la joven vuelve a explorar las raíces del cuarteto característico, recuperando la estructura de antaño de piano, violines y el güiro.

"Decidí ir más aún más atrás en el tiempo que en mi disco anterior; aposté a canciones de foxtrot, pasos dobles, el vals, el tango, me puse a escuchar en Internet los discos viejos de mi papá y descubrí que los autores de algunos temas eran los primeros violinistas del cuarteto", contó.

"La pregunta que dio origen al álbum fue «a ver qué hizo mi papá antes de que yo naciera», y encontré canciones muy clásicas grabadas con instrumentos que incorporó el cuarteto con el tiempo; yo lo que hice fue traerlas del pasado en el formato clásico", explicó.

Y en esa suerte de trabajo antropológico entre musical y de familia conviven el vals "Tu vieja ventana" (grabada por Carlos Gardel) con clásicos de la época de oro del cuarteto como "Para Volver" y "Diez Monedas" del Cuarteto Leo, la primera canción que interpretó en vivo La Mona Jiménez.

"La juventud modernizó el cuarteto; hoy se mezcla con la salsa, el merengue, el reggaetón, porque el consumo del público cambió. Hoy el violín casi no se usa; el cuarteto es un género que se modernizó mucho e incluye batería, vientos, todos los chiches y las bandas no bajan de trece integrantes; yo conservo el formato clásico de seis", dice.

Acompañada por Juan Agustín Giannasi (piano), Amorina Salguero (violín), Emmanuel Guzmán (acordeón), Octavio Luque (bajo y contrabajo) y David Ramírez (güiro, güira y pandereta), Jiménez dice que su objetivo musical tiene que ver con recuperar parte del folclore cordobés: "Me gustaría volver un poco a lo que era antes, a los salones de baile, al encuentro más familiar pero al parecer son espacios que ya no están de moda".

El vínculo de Lorena con la música está, lógicamente, relacionado con su padre, suerte de tótem cordobés del cuarteto pero comenzó por un deseo propio con apenas cuatro años, cuando editó un simple en vinilo para Phillips en 1981. "Yo soy el Frankenstein de mi papá", asume ella sin ningún tipo de conflicto. "El me fue modelando, a mí me encantaba «Festilindo» (programa infantil de los 80 de canciones y breves pasos actorales infantiles) y cuando a los trece le dije que quería cantar me produjo un disco; él me dio los primeros empujones".

A los quince grabó su primer álbum para EMI y luego diversificó su mirada artística que la llevó a explorar también el universo del teatro —es licenciada universitaria en la materia— que la llevó a participar como actriz en películas, teatro y televisión. Sin embargo fue con la música que Lorena giró por el interior de Córdoba, tocó en festivales y armó un carnaval de cuarteto característico en "Cocina de Culturas" y el ciclo "Lo característico de Lore Jiménez".

El último año, por fuera del circuito tradicional, Lorena se presentó en Tecnópolis dentro del ciclo "Cultura Cumbia". "Pero yo nunca me fui de Córdoba, siempre estuve donde me han conocido. Lo mejor de ser hija de mi papá es que te facilita ciertas cosas, todos te conocen y él es un groso", reflexiona ella sobre las bondades de su relación filial. "La contraparte es que las exigencias son igual de grandes; siempre te miran con recelo, como diciéndote «acá el único artista es tu viejo», y yo lo único que estoy dispuesta a entender es que él desata pasiones enormes", concluyó.

 

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