Escenario

"Lo que tengo no se lo debo a nadie más que a mí misma y a mi trabajo"

Norma Pons, que trae la obra "Secreto entre mujeres", destacó su buen momento laboral. La actriz coprotagoniza la obra junto a Silvia Pérez y Julieta Bal, en el teatro Nacional.

Jueves 10 de Julio de 2008

"No me juego por lo que no siento y creo que no puedo hacer", aseguró Norma Pons, quien trae a Rosario la obra teatral "Secreto entre mujeres" junto a Silvia Pérez y Julieta Bal. Durante una pausa en las grabaciones de la tira "Aquí no hay quien viva", y con el recuerdo reciente de su participación en "Tetro", la promocionada película de Francis Ford Coppola rodada en Buenos Aires, Pons dijo que su buen momento profesionales producto de su propio esfuerzo: "No se lo debo absolutamente a nadie. Me lo debo a mi misma, generando, creando, creyendo en mí y apostando. Y no eligiendo mal". La obra se presenta el sábado y domingo en el Teatro Nacional, Córdoba 1331.

  —¿Cómo tratan las mujeres a los hombres cuando empiezan con los secretos?

  —Lo fundamental en esta comedia es lo que le pasa a los hombres a los cuales no discriminamos, los colocamos en su sitio con un gran amor y salen muy conmovidos. Y ni hablar de las señoras.

  —La última vez que estuvo trabajando en Rosario fue con "Brujas". ¿Qué le produce volver a Rosario?

  —Es una alegría enorme. Primero, porque el autor es amigo mío. Soy como su musa inspiradora para todo lo que crea. En la primera, que estrenaron Naty Mistral y Analía Gadé, no pude estar y en esta dije que sí. Gracias a Dios es un producto muy bueno.

  —¿Hay algo a lo que le deba el impulso que tiene su carrera en los últimos años?

  —No se lo debo absolutamente a nadie. Me lo debo a mí misma generando, creando, creyendo en mí y apostando; eligiendo y no eligiendo mal. Porque esta es mi profesión y yo no hago concesiones. Lo que me parece que puedo hacer lo hago, y lo que no, no lo hago. Aun en detrimento de mi bolsillo. Pero digo no a lo que no puede ser. He dicho que no a tantas cosas, hasta a Tinelli le dije que no.

  —¿Por qué?

  —No me juego por lo que no siento y para lo que creo que no sirvo. Cuando alguna vez me convocó Tinelli para cantar dije que no, pero no le dije que no a Marcelo, a quien quiero muchísimo. Dije que no a lo que venía después, a estar tan expuesta en los medios, a que todo el mundo me preguntara cosas continuamente y me volviera loca. Dije que no al entorno de lo que genera la convocatoria. No sé hacer eso, no sirvo. Por ende no soy comercial para nada. Creo o no creo en un proyecto, y este es un proyecto en el que creo mucho.

  —¿Y a Antonio Gasalla?

  —Estuve 17 años con Gasalla, pero cuando llegué a Gasalla yo era estrella de la calle Corrientes. El estaba en los sótanos y me iba a ver y estaba enloquecido conmigo. Después mi cuñado, Alberto González, le dio la gran oportunidad de entrar al Maipo. Un día me convocó y no me separé más de él. Me encantó trabajar con él y que él creara para mí. Tuve una experiencia absolutamente fantástica al lado de él, fue un tiempo glorioso, maravilloso, pero fue una parte de mi vida. Fue un trabajo más de los tantos que hice y estuve con él más de lo debido. Cuando noté que era demasiado tiempo yo misma me abrí.

  —Y ahora está de nuevo en televisión con "Aquí no hay quien viva..."

  — Se armó un equipo extraordinario de 19 actores que tiramos todos para el mismo lado. Trabajamos, nos divertimos y nos queremos mucho. Por eso, entre lo que tenemos que estudiar, charlar y ponernos al día de lo que nos pasa, se nos va la vida. Pero con mucha felicidad. Es un buen momento, pero estamos viendo qué pasa porque no sé si va a poder continuar después de septiembre. El formato que se compró son 45 capítulos, y los terminamos a fines de agosto. Para entrar en otros 45 entraríamos en un segundo año. Quizás sería recién el año que viene, pero no sé cómo seguirá. Vamos tarde, pero es un éxito. Igual tengo propuestas para hacer teleteatro, aunque todavía no lo puedo decir.

  —¿Cómo fue la experiencia con Coppola en "Tetro"?

  —Prefiero olvidarla porque a mi me tocó la peor parte, que fue entrar en el hospital Borda. Menos mal que los locos del Borda son más cuerdos que los que estamos afuera. Y los locos del Borda me cuidaron. Me podría haber pasado cualquier cosa y Coppola ni se hubiese enterado porque nunca lo vi. Me tocó filmar sin libro, inventar todo yo, y a él no lo vi. Insisto, la experiencia con Coppola prefiero olvidarla y agradecer a Dios lo cuerdos que están los locos del Borda y cómo nos quieren. l

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