Escenario

"Lo más importante y más difícil es tener una buena historia para cantar"

Manuel Wirzt presenta hoy su nuevo espectáculo en el teatro Broadway. Y habló de cómo componer sin ser salpicado por la grieta

Viernes 23 de Noviembre de 2018

Manuel Wirzt tiene esa particularidad de reinventarse todo el tiempo sin perder la esencia. El mimo, actor y cantante, que está a punto de hacer su primer protagónico en calle Corrientes como "standapero" y comediante (ver aparte) regresa esta noche, a las 21.30, al teatro Broadway con sus baladas pop que siguen dando vueltas. "Lo más importante y más difícil es tener una buena historia para cantar", le dijo a Escenario. Y no hay manera de escuchar el estribillo "quiero morir de amor" y no acordarse de Wirzt.

—¿Hay temas como "Rescata mi corazón" o "No me exprimas" que hasta superan la popularidad del artista?

—Yo creo que formaron parte de la vida de la gente y se convierten en la música de la película de cada uno. A veces te acompañaba una banda sonora en un momento de tu vida tanto en una canción o en un programa de televisión y te llenaba esos espacios que estaban vacíos. Y lo bueno es que uno como artista pueda tener ese tipo de historias que ocupen un lugar en la vida de las personas. Yo me encuentro hoy por hoy con pibes que me dicen "loco, yo pasé mi infancia con vos" cuando en realidad yo hice un programa para chicos que duró un año y ellos me dicen que soy parte de toda su infancia. Pero fue tan intenso que uno se siente orgulloso. Y es lo que me pasa a mí, no reniego del éxito, siempre toco esas canciones en los shows porque tienen que estar y porque son parte de la historia, como también tienen que estar las canciones nuevas, como voy a hacer en Rosario, para chequear y ver qué le pasa a la gente.

—¿Cómo se hace para mantener una propuesta artística en lo musical y que siga resultando pese a los cambios vertiginosos de las nuevas tendencias?

—Yo creo que lo más importante que uno puede llegar a tener, y que es lo más difícil de encontrar, es una buena historia para cantar. Porque esas canciones son historias que lograron una empatía muy particular en la gente, que hace que alguien se te acerque y te diga "esto que escribiste es lo que me pasó a mí" o "esta canción la hiciste para mí". Y que eso llegue a emocionar o conmover a alguien y que te lo digan o agradezcan. Es en ese momento cuando se cumple el verdadero ciclo de lo que debe ser un artista, que en el fondo es un comunicador. Cuando se logra ese círculo ya está. El secreto es encontrar una buena historia para contar y para cantar, pero el problema es que no es fácil, si no, imaginate, estaríamos todos llenos de éxitos y no es así.

—¿Ya tenés el concepto del nuevo disco, el primero con canciones nuevas en mucho tiempo, ya que el último fue el "Vivo" de 2014?"

—En principio no, porque vamos a editar los singles, como en el pasado cuando se hacían los discos simples antes del larga duración. En el disco va a haber de todo un poco, como siempre he sido yo, me gustan los abanicos de colores, me gustan las formas diferentes, me gusta mezclar. Va a estar el jazz, el pop, la balada, quizá sea un poco más despojado y más simple. También habrá un cover, porque voy a hacer una versión jazzera de un tango llamado "Uno", que es una de las canciones más hermosas que ha dado Mariano Mores y Enrique Santos Discépolo, con ciertas características que lo diferencian de la original y respetando siempre su esencia, claro.

—¿Qué sentiste en tu última gira por Estados Unidos al encontrar que coreaban tus canciones en Nueva York, por ejemplo?

—Es lo más lindo que le puede pasar a un tipo, es hermoso, loco. Es como cuando fui a Rusia con La Torre y que ninguno sabía hablar ruso, ni los rusos sabían nada de español, y nosotros estábamos arriba del escenario cantando en castellano. Yo llegué a Estados Unidos y el primer show fue en Manhattan (Nueva York), después me fui para Carolina del Norte y de ahí a Miami. Y te digo que el 70 por ciento del público sabía las canciones, eso fue muy alentador, te alimenta esa cosita de adentro que te dan ganas, te despierta el deseo de seguir y te hace ver que la única meta es el camino. Por eso nunca me quedé quieto en ninguna esquina, siempre crucé la calle y siempre seguí. Me parece que ahí está la cosa, moverse y encontrarse con algo. Y ver si uno puede subirse a eso y dejarse llevar.

—Muchos te recuerdan como el mimo que actuaba en los shows de Baglietto, pero también eras Latoya en "Poné a Francella". ¿Siempre tuviste la convicción de no encasillarte?

—Mirá, siempre dije que la curiosidad mató al gato pero a mí me salvó la vida, por lo tanto trato de no quedarme quieto y de buscar dentro de lo que son hechos artísticos, porque creo que el arte es una posibilidad de interpretar y de manifestar una opinión acerca de lo que uno vive, o lo que uno desea, lo aterroriza o lo enamora. A la hora de poder interpretar o intentar cambiar algo, el arte me da la posibilidad de opinar, por eso yo opino a través de lo que hago.

—¿Esa posibilidad de opinar atraviesa la crisis política actual o no tanto?

—A veces sí, a veces no. A veces es mejor el silencio y no abrir la boca, sobre todo en un país que está muy mal educado y nos falta entender que hay gente que opina diferente y que se puede no creer en lo mismo y sin embargo tomarnos una cerveza juntos. Nos falta aprender, somos muy poco tolerantes, creo que somos muy autoritarios y soberbios y somos solidarios pero hasta ahí nomás. Creo que nos creemos más de lo que somos y todo eso conlleva a que seamos una mezcla muy complicada de ordenar. A la hora de opinar trato de ser muy cuidadoso, porque yo vivo de esto y si me cuelgo en una bandera resulta que para muchos es una bandera de piratas y para otros es revolucionaria, para unos es la muerte y para otros es la vida. Por eso prefiero cantar y buscar otras historias y que la gente interprete lo que sienta.


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