Escenario

"Lo complejo de la risa es que nos reímos liberando eso que nos cuesta"

Fernando Sanjiao habla de "La culpa es de Colón", el show de stand up que comparte con colegas latinoamericanos. "Todos nos reímos de cosas parecidas", sostuvo en diálogo con La Capital.

Viernes 20 de Marzo de 2015

"Lo complejo de la risa es que nos reímos liberando eso que nos cuesta". Entre la terapia y el entretenimiento, el stand up se hace camino, mientras exorcisa demonios íntimos y comulga la identificación con el público. "La culpa es de Colón" llega a la ciudad con ese objetivo. Cinco comediantes de cinco países latinoamericanos (ver aparte) se presentarán el lunes, a las 21.30, en Plataforma Lavardén, Sarmiento y Mendoza, en el marco del ciclo de stand up de Comedy Central. Fernando Sanjiao, el crédito argentino, reflexionó ante Escenario sobre los procesos de empatía que tiene el género, aún más allá de las fronteras: "Este espectáculo tiene en común la identificación que tenemos los latinoamericanos, todos padecemos cosas iguales en cada país: injusticia, corrupción, pobreza, y a la vez cada uno tiene su personaje y su prejuicio. Todos nos reímos de cosas parecidas".

—¿De qué culpan a Colón?

—El proceso de buscar el título del espectáculo fue a través de muchos mails donde todos propusieron nombres y ganaba el que más puntos tenía. Y como el stand up habla mucho de los problemas y los padecimientos, vimos que lo que une a todos es que la culpa es de Colón. Mucho tiene que ver esta colonización y esta cosa de que así somos y así es Latinoamérica, que fue colonizada, después vino una corriente de inmigrantes y ahí se armó lo que es ahora Latinoamérica, por lo tanto todo lo que nos pase y nos haya pasado la culpa es de Colón.

—¿Los latinoamericanos no aprendimos nada desde el descubrimiento de América para acá?

—Y...estamos ahí. Una de las cosas que decimos en estas presentaciones es que ésta es la historia del latinoamericano que tiene que remarla siempre. El latinoamericano sale de Latinoamérica y va a vivir a otro lado y tiene que laburar de lo que puede, entonces siempre la tenemos que seguir remando. No nacimos en el mejor lugar del mundo, y por ahí viene un poco también de qué nos reímos.

—¿Qué punto en común encontrás entre un comediante argentino, un chileno, un colombiano, un venezolano y un mexicano?

—A todos nos encanta hacer monólogos, y el tema es experimentar, viajar y vivir de lo que uno ama, que es el stand up, que es raro y es algo muy bueno. Y tiene en común la identificación que tenemos los latinoamericanos, que todos padecemos cosas iguales en cada país: injusticia, corrupción, pobreza, y a la vez cada uno tiene su personaje y su prejuicio. Todos nos reímos de cosas parecidas.

—¿Vos como porteño le agregás algún colorido especial?

—Yo soy porteño y también tengo ese problema (risas), es doble problema, porque argentino y porteño es como que suma, porque el porteño es agrandado, digamos. En verdad soy del conurbano, pero básicamente soy porteño. Por lo que comprobé, después de viajar a otros países de Latinoamérica, me doy cuenta que por ahí somos más jodidos en los temas que nos metemos, nos animamos a hablar más de religión, y somos más zarpados. En cambio, fui a Perú hace poco y un comediante de allá me dijo que chistes de sexo no podía hacer porque era muy fuerte para el público peruano. También manejamos más la ironía, y está bueno que ellos también experimenten con el público de acá.

—¿Por qué la gente se identifica más con un comediante de stand up en detrimento de un actor que presenta una obra de un autor reconocido?

—Yo creo que tiene que ver con los condimentos que tiene el género, que trabaja más que nada con la identificación. Un buen comediante te engancha, querés ir a verlo, la pasás bien y además es más económico, porque sólo se necesita un telón y micrófono, de ahí que tanta gente lo haga. Lógico que tenés que estudiar y trabajar, y de ahí a sobrevivir de eso hay un largo trecho. Está también la curiosidad de lo nuevo, pero más que nada es que también trabaja con el humor, y tiene un contacto con el universo que conocés todos los días y parece más fácil de hacer.

—¿Los que hacen stand up tienen formación actoral?

—La mejor formación para el comediante sanatero o como se llame es el escenario, pasarla mal es suficiente como para empezar después a pasarla bien, darte cuenta qué funcionó y qué no. La principal información está ahí, en ir a bares, contar lo que te pasa, equivocarte y encontrar lo que mejor contás y la mejor manera de contarlo. El comediante labura mucho para parecer natural, porque la idea es que el público se enganche con un discurso como si fuera la charla con un amigo, parece fácil, pero tiene mucha elaboración detrás.

—Con 12 años de experiencia en tus monólogos, ¿cuáles son los temas con los que más empatiza la gente?

—En blanquear eso que nos cuesta blanquear. Entonces cuando vos eliminás ese filtro, y decís, «bah, me animo y lo digo», la gente te lo valora. Cuando digo: «A mí me encantaría que a mi hijo le guste Paka Paka pero le gusta Disney, y yo sé que Paka Paka es lo correcto y lo educativo, y me encantaría que le guste eso, pero le gusta Mickey y después me pide la cartuchera, y es un bajón». Y en ese blanqueo, en ese planteo que vivir cuesta y es complicado, y esa cosa careta que tenemos todos los que decimos que andamos bien y en realidad nunca andamos bien, tenemos quinientos mil quilombos, tenemos miedos, y entonces el comediante destapa la olla, y cuando encontrás eso te identificás porque el humor labura también como una liberación.

—¿Por qué causa mayor gracia cuando el comediante cuenta las causas perdidas y no las ganadas?

—Eso es lo complejo de la risa, nos reímos liberando eso que nos cuesta, y creo que es como un alivio y ese alivio te da risa. Eso que le pasa a uno cuando dice «ah, bueno, a mí no me pasa solo» y eso se traduce en risa.

Comediantes en gira internacional

“Son comediantes con mucha experiencia, son estrellas en sus países y verlos acá es un lujo realmente. Además está bueno porque de este modo podemos saber de qué se ríen ellos”. La referencia de Fernando Sanjiao es para sus cuatro compañeros de ruta: Fabrizio Copano, chileno; Ricardo Quevedo, colombiano; Bobby Comedia de Venezuela y Roberto Flores, mexicano. “Todos laburamos con Comedy Central y nos conocimos ahí, pero Bobby Comedia fue el que lanzó la idea de armar este grupo de latinoamericanos. Bobby nos fue llamando, tuvimos el apoyo de Comedy Central, que les encantó y apoyaron la gira, y después fue todo muy autogestionado, por mails y whatsapp. Después se fue armando la idea del grupo y la gira por Chile, Colombia, México y Miami. Es raro, pero son esos sueños que se transforman en realidad”, dijo Sanjiao.

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