Escenario

Llega al cine la tenebrosa vida de Lizzie Borden, "la asesina del hacha"

Dirigido por Craig William Macneill, "El asesinato de la familia Borden" hace una reinterpretación de un atroz crimen a fines del siglo XIX en Massachusetts.

Miércoles 28 de Noviembre de 2018

En 1892, Lizzie Borden tomó un hacha y asesinó a la mitad de su familia a sangre fría en Falle River, Massachusetts (EEUU), después lo negó todo y siguió viviendo en la casa donde cometió sus sangrientos crímenes, como si nada hubiera pasado, y una vez que se supo la verdad, su caso pasó a la historia como uno de los más violentos jamás vistos.

La historia de Lizzie Borden es famosa en todo el mundo y ha sido contada a través de series, películas, obras y hasta ballets (también hay una banda de heavy metal estadounidense llamada Lizzie Borden y un hotel denominado Lizzie Borden Bed and Breakfast) desde que se volvió popular a finales de los años 40. Pero, a pesar de que no es nada nuevo, la "fiebre" por Lizzie Borden no ha desaparecido ni disminuido, de hecho, Christina Ricci protagonizó una serie sobre la infame asesina, y ahora Craig Macneill la eligió para hacer su debut en la dirección con un perturbador thriller psicológico que le da un giro moderno a la historia.

Luego de su buen paso por el festival de Sundance, "El asesinato de la familia Borden" se estrena mañana en Rosario. La película es un drama violento y cargado de tensión sexual. Macneill reclutó a la icónica actriz del cine indie de los 90 Chloë Sevigny y a Kristen Stewart, una de las grandes actrices de esta generación y la primera mujer norteamericana en ganar un César (el Oscar francés), para contar un lado diferente de la historia: el del romance prohibido entre la asesina más famosa del mundo y una de las sirvientas que trabajaba en su casa.

Las críticas que el filme tuvo en Sundance coinciden en destacar que la química entre Sevigny y Stewart es increíble y aunque le roba atención al tema principal —el de los asesinatos— ayuda a explicar porqué las cosas tenían que pasar como pasaron, por lo menos en esta versión de Macneill. La película explora una de las teorías más recurrentes sobre el caso: la chica estaba desesperada por los maltratos psicológicos de su padre y no pudo soportar más presión cuando fue descubierta en un romance con la criada Bridget Sullivan.

Además de Chloë Sevigny y Kristen Stewart, "El asesinato de la familia Borden" cuenta con las actuaciones de Jamey Sheridan, Fiona Shaw, Kim Dickens, Denis O?Hare y Jay Huguley, entre otros.

Chloë Sevigny, que ya estuvo para desempeñar ese papel en una serie de televisión que nunca avanzó, coprodujo la película. La química entre las dos actrices surgió de forma natural, según Sevigny, que se confiesa fan de Stewart: "Hay una admiración mutua, creo que ambas nos identificamos con estos personajes marginales, fuera de la ley". En cuanto a sus escenas de amor en la película, Sevigny se rió y respondió que hubiera dado algo de sí para que hubieran existido más.

La película de Craig William Macneill se abre con los asesinatos ya ejecutados de forma muy sangrienta, volviendo posteriormente atrás, a los seis meses que precedieron a las muertes. El acto de matar en sí es explicado por el portal de cine Indiewire como "una combinación de terror centrada en los cuerpos (desnudos de Sevigny y Stewart), un momento carnal y totalmente chocante". Cuando se le preguntó cómo se preparó para una escena tan violenta mientras estaba totalmente desnuda, Sevigny dijo: "Es un momento realmente carnal y simplemente pensé que sería realmente cautivante. Confié en la contención de Craig (el director) y en la fotografía de Noah (Greenberg) , que me harían aparecer bien".

"La primera vez que escuché sobre Lizzie Borden y del salvaje asesinato de su padre y su madrastra yo era niño. Crecí en una pequeña ciudad de Nueva Inglaterra cerca de Fall River, donde los Borden habían vivido", señaló Craig William Macneill . "Mi madre coleccionaba y vendía antigüedades, y el piso superior de nuestra casa estaba lleno de muebles viejos cubiertos con sábanas blancas; terreno fértil para que mi hermano y yo inventáramos historias de homicidios ocurridos en nuestra casa y los fantasmas de las víctimas que aún vagaban por los corredores. Lizzie era un personaje frecuente en nuestras historias, era una chispa oscura de inspiración en los intentos de aterrorizarnos el uno al otro", añadió.

"Cuando crecí, Lizzie seguía merodeando en mi imaginación, pero ya no me intrigaba tanto la brutalidad sino que me enfoqué en comprender qué fue lo que motivó ese acto tan espantoso. Esa historia de fondo es precisamente lo que quise explorar en la película: entender a Lizzie en un contexto tanto histórico como psicológico, explorar el marco de su motivación potencial y, si de hecho cometió estos crímenes, cuestionar el modo en que ciertos impulsos tan peligrosos podrían comenzar a manifestarse en alguien", contó el director.

"Abordé el material con la esperanza de que el público viera la película y aún se preguntara si ella era en realidad una sociópata, o si se trataba de un alma quebrantada obligada a hacer lo que fuera necesario", dijo también Mcneill.


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