Escenario

Les Luthiers: "Nosotros no pensamos en la actualidad"

El grupo de Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich cautiva con su teatralidad, su humor inteligente y universal.

Domingo 04 de Mayo de 2014

Sus espectáculos fueron vistos por más de ocho millones de espectadores y aclamados por la crítica una y otra vez, desde sus comienzos en 1967. Les Luthiers ha sabido ganarse un público fiel que los sigue incondicionalmente en cada desopilante aventura. El grupo de Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich cautiva con su teatralidad, su humor inteligente y universal, y sus sorprendentes elementos musicales que incluyen extraordinarios instrumentos de fabricación casera.

El grupo llega a Rosario para presentar su nuevo espectáculo "Viejos hazmerreíres", una antología con los grandes éxitos del grupo como "Todo por que rías", "Los Premios Mastropiero", "Por Humor al Arte" o "Lutherapia", que sube a escena el 9, 10, 11, 15, 16 y 17 de mayo en el Auditorio Fundación Astengo (Mitre 754). Antes de la seguidilla de shows, Mundstock dialogó en exclusiva con Escenario y -con su voz grave y contundente mediante- aseguró que "el desafío es hacer algo que no dependa del momento", que logran "una especie de logia" con su público y criticó la parte humorística del programa de Jorge Lanata. Además, contó por qué le decían cara de perro al Negro Fontanarrosa y cómo será el concierto que brindarán junto a Daniel Barenboim, que será filmado nada menos que por Juan José Campanella. Con ustedes, el reportaje a Marcos Mundstock, que "no solamente es verídico, sino que además es cierto".

—"Viejos hazmerreíres" es una antología de grandes éxitos de Les Luthiers, ¿qué podés contar acerca del nuevo espectáculo?

—Es el espectáculo que nos va a acompañar en Argentina los próximos tres años en el Gran Rex y luego saldrá de gira por España. Hay algunas piezas nuevas intercaladas y una nueva estructura. En el espectáculo anterior teníamos un número que se llamaba "Radio Tertulia", que no sólo lo reciclamos, sino que lo modificamos para que sea la estructura de este nuevo. Es decir, que este espectáculo va a ser encuadrado en una transmisión de radio. También habrá chistes e instrumentos nuevos. Habrá un móvil transmitiendo a un tipo que vio a los marcianos, o a un gurú de la India. Formalmente, el espectáculo es mucho más sólido, aún las cosas que ya estaban tienen una dimensión mejor.

—¿Cuánto de la realidad influyó en este nuevo show?

—Nada. Nosotros no pensamos en la actualidad, pero la actualidad piensa en nosotros. Eso nos pasó con "Chist", donde uno de los números (La Comisión) son los dos políticos corruptos que modifican el himno. Eso se escribió en el 96 con Menem, y no sólo no ha perdido vigencia sino que hay cosas que tienen más que ver con cosas que suceden ahora que antes. Lo cual es una mala noticia. Nunca pensamos "hagamos algo porque está pasando esto", más aún, cuando parece que se pudiera pensar eso, le huimos.

—¿Por qué?

—Porque es más desafío no incluir esas cosas desde el punto de vista del diseño del lucimiento humorístico y conceptual. Si vos agarrás el diario y esa noche en el teatro mencionás a un tipo que estuvo en las noticias del día, casi no tenés que hacer un chiste, ya es un chiste el sólo mencionarlo. Creemos que ésa es una categoría menor de humor. Justamente el desafío es hacer algo que no dependa del momento, que se pueda hacer dentro de quince años, como esto que sucedió con La Comisión. No sólo por una cuestión de tiempo, también por una cuestión de lugares, algo que no haga falta ser argentino para entenderlo. Nosotros trabajamos mucho en España y en muchos países de Latinoamérica y hasta ahora lo que hacemos se entiende en todas partes.

—El humor de Les Luthiers es universal, traspasa las barreras del tiempo, los gobiernos, los países, ¿notan diferencias en cuanto a qué genera risa en Argentina o en España, por ejemplo?

—No. La gente que elige ver Les Luthiers, la mitad ya es fanática y la otra mitad que va a debutar con nosotros ya sabe a qué va. El que va a vernos, aunque sea la primera vez, ya sabe qué va a ver. Por lo tanto, la gente es una especie de "tautología", el que le guste Les Luthiers, es porque le gusta Les Luthiers, en cualquier lugar del mundo.

—¿Hoy en la televisión argentina se ve un humor oportunista que se aprovecha de la noticia inmediata? Como las imitaciones a los políticos en "Periodismo para todos" y "ShowMatch".

—Creo que es una categoría menor, más fácil y general del oficio. Respecto de la televisión, concretamente al programa de Jorge Lanata, sigo su programa y me parece encomiable, pero justamente la parte humorística me parece floja. Creo que eso mismo podría hacerse mucho mejor. Y con respecto a los programas de panelistas y de chismes, me parecen tan feos...hablan todos al mismo tiempo. Ahora los programas provocan cosas para luego comentarlas, o repiten, como por ejemplo el programa de Tinelli, que te puede gustar más o menos, pero lo enfermo es que después media televisión se la pasa hablando de lo que pasó en el programa de Tinelli. Eso me parece un síntoma jodido, de pobreza del nivel de exigencia y de buen gusto de la población.

—¿Alguna vez se tentaron con llevar Les Luthiers a la televisión?

—Sí, hemos tenido ofrecimientos, propuestas e ideas, pero tanto nosotros como la gente de la televisión aprendió que la televisión no es para nosotros. Porque fabricamos otra cosa, es así. A nosotros un espectáculo que escribimos en un año nos dura 6 años entre las temporadas y las giras. Y eso no existe en la televisión. Somos una especie de logia con nuestro público, por suerte, de mucha gente. Nuestro espectáculo dura cerca de dos horas, ponele que podría dar para tres programas, no podríamos vivir así. No hay posibilidad material de que a uno se le ocurran tantas cosas.

—Después de 46 años juntos, ¿la imaginación y la relación entre ustedes no se desgastó?

—Son dos cosas muy distintas. La imaginación no se desgastó, te digo más aún, hemos ido puliendo ciertos mecanismos y hemos ido aprendiendo mucho del oficio. Por lo tanto, creo que el surgimiento de ideas está intacto. Sí por ahí nos cansamos más, sobre todo en los ensayos. Y con respecto a la convivencia estamos muy bien, también hemos aprendido. Hay una cosa utilitaria en nuestra convivencia, y es que, con el tiempo, cada vez nos hemos ido convenciendo más de que esto lo hacíamos solamente entre nosotros, que ninguno de nosotros tendría la capacidad de reproducir por fuera del grupo, el milagro de Les Luthiers, y no lo digo fanfarroneando, pero es llamativo cómo han sucedido las cosas.

—¿En un momento habían pensado en hacer un clon del grupo que actúe paralelamente en otros países al estilo Cirque Du Soleil?

—Sí, cada tanto nos pasa esa idea. Pero no sé por qué nos agarra la fiaca y la descartamos. Porque para que eso funcionara, habría que elegir, buscar gente, después entrenarlos nosotros mismos e inlcuso dirigiéndolos, porque esta fórmula no la sabe más nadie. Y por ahora con preparar los shows, las giras y todo, tenemos todo el tiempo cubierto.

—Fontanarrosa colaboró mucho tiempo con el grupo, ¿es cierto que no se reía de sus chistes y que le decían que tenía cara de perro?

—(risas) Hay una foto, que incluso está en los libros autobiográficos, donde estamos todos con el Negro, y él está al lado de un perro boxer que era de Daniel, y nosotros le decíamos que se parecía. Pero la verdad es que mucho no se parecían (risas). Y por otro lado, es cierto que el Negro no se reía. Venía al ensayo y miraba, incluso de los chistes que había suministrado él. Al principio nos angustiábamos un poco. Por ahí nos decía "Che, muy bien". Había que decodificarlo rápido porque sino te angustiabas mucho. Después nos dimos cuenta que no era que no le gustaba. El aportó mucho y de calidad.Por supuesto que lo extrañamos humanamente. El Negro además del talento que tenía, era un gran amigo.

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