Escenario

Leonard Cohen: "A esta altura sé que una canción puede tardar unos días o 40 años"

El regreso de una leyenda. A los 80 años, el cantautor canadiense volvió a las bateas con un nuevo disco, "Popular Problems" y sentenció: "No sé si hago blues, gospel o country. No pretendo inventar la rueda".

Lunes 29 de Septiembre de 2014

Letrista, compositor, poeta y maestro de la melancolía: el canadiense Leonard Cohen es sin duda uno de los grandes de la música contemporánea. Canciones como "Suzanne" o "Hallelujah" ya son clásicos, y ahora, a sus 80 años, que cumplió el pasado 21 de septiembre, regala a sus fans un nuevo disco. Con su voz ronca y su sombrero negro bien calzado, Cohen es una leyenda para millones de seguidores en todo el mundo, que pese a ello siempre mantiene su humildad. Una vez dijo que para él el éxito es sobrevivir. Su flamante álbum, "Popular Problems", demuestra que ha sobrevivido con talento y elegancia.

En su nuevo trabajo, el cantautor bucea en los temas que lo obsesionan: la religión, el amor, la guerra o lo frugal del ser humano en la búsqueda del significado de la vida. Las combinaciones instrumentales, sin embargo, se alejan de la guitarra acústica y solitaria de sus principios. El teclado eléctrico, el órgano de los blues, el violín y los coros femeninos se intercalan con la voz del llamado "hombre del traje". "Did I Ever Love You" marca el "tempo" con una cierta rapidez, mientras que "My Oh My" o "Nevermind" responden al estilo de casi todo el disco de emparejar los teclados con las voces de los coros a ritmo lento.

Con su amplia discografía, Cohen cree que "las canciones viejas son tan válidas hace décadas cuando las hice como ahora. Siempre es un reto que se mantengan vigentes, pero vivimos todos la misma vida, en el mismo mundo con los mismos problemas de antes y ahora. Por eso el significado de las canciones perdura", dijo en una conferencia de prensa en Londres. Y a modo de ejemplo tomó el himno "Hallelujah", del que opinó: "Lleva centenares de años siendo cantado y sigue vigente porque manifiesto lo bueno y lo malo del ser humano".

El proceso creativo de hacer un disco lo definió como "un misterio, nunca se acaba ni sabés cuándo es el final, simplemente lo abandonás", deslizó. En cuanto a las cuestiones técnicas de hacer canciones, "nadie tiene la respuesta ni al principio ni al final. A esta altura sé que una canción puede tardar unos días o 40 años, yo tengo ejemplos de todo en mi carrera", comentó.

Cohen no quiere tampoco colocar etiquetas o géneros a su disco ni a su trabajo en general. "No sé si hago blues, gospel o country, no quiero inventar la rueda o lo que ya existe", prosiguió en su comparecencia, vestido con su traje habitual y el sombrero en mano. De aspecto frágil, el veterano músico siempre conduce sus respuestas hacia la religión, la naturaleza humana o los conflictos que acechan al mundo.

Los temas bélicos que arrancaron con su música hace cinco décadas continúan en su repertorio como testigos del momento que vive. "La guerra y las batallas son asuntos que ocurren a mi alrededor, por eso están en mis canciones, éstas reflejan el mundo en el que todos vivimos, yo lo tomo del ambiente, no voy a buscarlo", aseguró. El origen judío del cantante, cuya familia huyó de Polonia a finales del siglo XIX, emana también en el último disco con unos fragmentos de la Torá inmersos en una de las canciones. El canadiense señaló al respecto: "Crecí en una familia conservadora y de tradición judía que lo más importante que hacía era observar, lo cual es esencial para mi supervivencia. Los valores de la Torá son los míos", afirmó.

Una fortuna perdida. Leonard Cohen es un hombre discreto que ha visto con aprensión como sus problemas financieros han sido ventilados en público. En 2004 su hija Lorca —llamada así en recuerdo del poeta español— lo alertó de que Kelley Lynch, asistenta y amiga del cantante durante décadas, no era trigo limpio, dado que disponía a su libre albedrío del dinero de Cohen. En 2005 el músico demandó a Lynch por haberse apropiado indebidamente de cinco millones de dólares del plan de pensiones del músico. A esas alturas de la vida, el compositor se quedaba sin pensión de vejez ni jubilación. La alternativa: discos y conciertos hasta ser octogenario, superando así con creces a los septuagenarios Paul McCartney o Mick Jagger.

La demanda judicial contra la ex secretaria generó una cadena de pleitos que acabaron, por el momento, con el encarcelamiento de Kelley Lynch en 2012 por romper repetidamente la orden de alejamiento de Leonard Cohen. "Tuve la oportunidad de restaurar mi pequeña fortuna en un año o algo así, pero seguí de gira", declaró una vez el cantante. Sin embargo, por ahora, no tiene fechas programadas para presentar en vivo "Popular Problems".

¿Qué querés? Volver a fumar

Poco antes de cumplir 80, Cohen aseguró que no tenía planes especiales para su cumpleaños. "En mi familia no solemos celebrar los aniversarios. Así que será un día como cualquier otro", reveló. Sin embargo, confesó que tiene un deseo especial: volver a fumar. "Cómo me alegra pensar en ese momento", dijo. "Una joven enfermera aparece sobre el escenario con una bandeja plateada con un paquete de cigarrillos. Abre el paquete y me da fuego. Qué bien".

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