Escenario

Leo García dijo que "el gran desafío es buscar lo auténtico"

Leo García habla con un entusiasmo contagioso. Está en plena grabación de su próximo disco, que se editará en marzo, y asegura que el 2012 fue "maravilloso". Hoy toca en McNamara

Sábado 22 de Diciembre de 2012

Leo García habla con un entusiasmo contagioso. Está en plena grabación de su próximo disco, que se editará en marzo, y asegura que el 2012 fue "maravilloso". Su renovada energía tiene mucho que ver con su trabajo como productor y curador discográfico del flamante sello Geiser, que difunde a bandas nuevas. Este mes el sello editó su primer compilado, "La muerte del ego", que incluye a grupos en ascenso como Viva Elástico, Los Reyes del Falsete, Intrépidos Navegantes y Ministerio de Energía. El autor de "Morrissey" no oculta para nada que está totalmente fascinado con esta escena emergente del rock argentino. "Escuchar a los artistas que tenés cerca es lo más enriquecedor que puede haber para el alma", dice sin titubear.

En charla con Escenario, el cantante también afirmó que puede sentir su influencia en los músicos más jóvenes y que ahora se encuentra en un lugar de "calma y agradecimiento". Esta noche a partir de las 21 se presentará en McNamara, Tucumán 1016. Como grupos invitados tocarán Odisea e Inventados.

—¿Va a haber adelantos de tu próximo disco en el show de hoy?

—Sí, totalmente, porque estoy muy compenetrado con los temas nuevos. En Rosario siempre tuve la oportunidad de experimentar, de mostrar temas que ni llegué a grabar y la gente se engancha igual. Ahora no estoy tocando tanto la guitarra criolla como antes, voy a hacer un show más llevado al rock, y el año que viene la idea es salir con la banda a presentar el disco.

—¿Qué distingue a los temas nuevos?

—En las canciones nuevas hay una evolución. Pero yo no creo que haya algo más flojo que otro en la carrera de un artista. Porque todo pasa por la transparencia. No estaría bien de mi parte decirte que estas canciones son mejores que las anteriores. Yo estoy armando una trayectoria. Y cada disco es el reflejo de lo mejor que pude dar en ese momento. No puedo hablar mal de mi pasado. Pero es cierto que este disco tiene un aprendizaje, una madurez, tiene mucha conciencia de saber cómo calmar la ansiedad, tiene un enfoque hacia la fuerza. Este año además sentí la influencia de artistas nuevos. De hecho estoy rodeado de músicos muy jóvenes. Y eso me puso en un lugar de calma y de agradecimiento.

—¿Qué balance hacés de este año?

—Para mí el 2012 fue maravilloso. Empecé re bien, haciendo un ciclo de shows con Palo Pandolfo en Buenos Aires, en el verano. Hicimos siete fechas, muy exitosas todas, y después de los recitales recuerdo que se hacían unas fiestas que se llenaban de gente, especialmente músicos jóvenes y bandas nuevas. De alguna manera eso desembocó en que yo armara un sello, Geiser, junto con mi manager y Roberto Costa, de Pop Art. Ya sacamos un compilado con 15 artistas nuevos, entre bandas y solistas. El compilado está en Musimundo y salió por Sony Music. Yo nunca me imaginé que iba a pasar algo así. Fue alucinante.

—¿Vos sabías que había una movida under?

—Sí. Estos últimos años compartí escenario con muchas bandas nuevas, tanto en Buenos Aires como en el interior, y así empecé a intercambiar discos con ellos y a coparme con lo que hacían. Entonces me di cuenta de que había una gran movida. Cuando Roberto Costa vio el entusiasmo que yo tenía con todo esto me propuso hacer el sello. Además creo que se necesitaba un recambio, tanto en la escena del rock nacional como en la misma compañía (Pop Art). Yo me transformé un poco en el curador de toda esa historia, y en una suerte de padrino. El compilado está totalmente libre de firmas de contratos, es para darle la posibilidad a los músicos de expandir más la movida. También hicimos un festival en el Centro Cultural Recoleta. La verdad es que estoy muy feliz con esto. A mí me renovó. Fue mejor que haberme hecho un lifting (risas).

—¿Qué debe tener una banda nueva para que te llame la atención?

—Para mí lo más importante es que haya buenas canciones y buenos cantantes. Cuando hablo de buenos cantantes no me refiero a gente que haya estudiado canto. Me refiero a la actitud, al carisma, a que tengan ángel. Y ahora hay unos cuantos así. Es como que alguien regó y crecieron las flores. Lo que estoy escuchando ahora es todo nacional y nuevo, y lo disfruto al cien por ciento: lloro, me emociono, las letras me representan. Escuchar a los artistas que tenés cerca es lo más enriquecedor que puede haber para el alma. Si no estamos escuchando todo el tiempo las novedades de afuera. El gran desafío es buscar lo auténtico.

—Cuando hablás parece que estuvieras tomando la posta de la tarea que hicieron durante años Daniel Melero y Gustavo Cerati...

—Sí, yo no me quiero comparar con nadie, pero estaba faltando gente así. Daniel y Gustavo me dieron una mano cuando yo empezaba. Y sólo ellos se ocuparon de abrirles las puertas a otros. Eso no pasa por el nivel que tengas de fama, de popularidad o dinero. Pasa por la sabiduría, y también es algo mágico. Yo no soy un artista potenciado y hoy no soy el número uno ni nada por el estilo, pero tengo una trayectoria que brinda confianza al que va a escuchar y a la compañía discográfica también. Puedo brindar un aval.

—¿Cómo te ves ubicado hoy en la escena del rock argentino?

—Yo pertenezco a los 90. Los dos artistas sobresalientes de los 90 que permanecen en actividad somos los Babasónicos y yo. Y yo me incluyo en cualquier escena que esté latente. Lo mío tiene mucho que ver con la esencia del rock nacional. Mis influencias más básicas son Moris, Litto Nebbia y Tanguito. Es el rock que salió de La Perla.

—¿Sentís tu influencia en otros músicos?

—Sí, totalmente. La influencia de mi música está en este 2012, justamente en los artistas de Geiser, como Rayos Láser o Viva Elástico. Ellos son la devolución que yo estoy teniendo como respuesta. Todos estos chicos me respetan mucho porque me escuchaban en el 2001 cantando "Morrissey", y ellos entonces eran unos niños. También hay influencias de mi música en Miranda, ellos mismos lo han dicho. Lo bueno que sembrás siempre te vuelve, y a mí me está volviendo ese amor desde los artistas.

—Haber tenido un hit como "Morrissey", que fue tan masivo, ¿te creó alguna vez la ansiedad de querer repetirlo?

—Sí, claro. Pero esa ansiedad ya pasó. Desde entonces pasaron cuatro discos y un par de EPs. Ahora estoy en un momento donde las experiencias y las decepciones me fortalecieron. Ahora estoy relajado, voy por la buena música, voy por el encuentro más que por la búsqueda. Eso me hace vivir más feliz.

—En los comienzos de tu carrera la palabra "pop" estaba siempre presente en tu discurso, ¿ahora sigue teniendo la misma importancia?

—No. Al pop era importante imponerlo, porque en los 80 había pop, pero después la palabra se dejó de entender. Yo aparecí en el 2000, cuando estaban Britney Spears, los Backstreet Boys y N'Sync, el pop comercial era algo muy presente y a mí me gustaba también, yo venía como dentro de ese ramillete. Pero con el tiempo me di cuenta de que las canciones son lo que más me representa. Además el pop no es sólo un estilo musical, es un modo de encarar las cosas. Cuando uno se aburre del rock va al pop y cuando uno se aburre del pop va al rock (risas). Cuando me preguntan cómo va a ser tu disco, si más electrónico o más rockero, yo digo "qué sé yo". Llegamos a un nivel donde la música no se separa por un valor de estilo. No se trata de tomar una postura sonora. Y creo que las nuevas generaciones lo están entendiendo perfectamente.

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