Escenario

"Lejos de ser combativo, este ciclo lo que pretende es incluir"

Romina Tamburello, coordinadora del ciclo "Ellas", contó cómo es esta iniciativa que reúne a once directoras rosarinas en Plataforma Lavardén.

Jueves 01 de Marzo de 2018

Once directoras rosarinas se reunieron para el ciclo de teatro "Ellas" que reunirá comedias, dramas y monólogos seleccionados con la singularidad de haber sido dirigidos por mujeres y con "temáticas feministas, con sus estéticas y su forma de contar particular". Todo se da en el marco de convivencia pacífica con los hombres: "Lejos de ser combativo este ciclo lo que pretende es incluir", aseguró Romina Tamburello, coordinadora de esta iniciativa con la cual, además, las participantes adhieren al Mes de la Mujer en una propuesta que incluirá charlas, recitales y encuentros. El ciclo se inaugura hoy a las 21 con la comedia "Broma pesada", de Simonel Piancatelli y se realizará todos los fines de semana de marzo en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

—¿Cómo surge la idea de hacer este ciclo?

—Este ciclo surgió el año pasado. Fue una idea que le acerqué a Lucrecia Moras (directora de Plataforma Lavardén) en relación a que venía viendo que las mujeres rosarinas hacen un teatro que para mí es muy bueno, que tiene una mirada no necesariamente feminista sino femenina, original, donde se cuentan historias nuevas que a lo mejor es lo que empezó a permitir el movimiento feminista, con estéticas nuevas. Así se me ocurrió, dado que el Lavardén tiene tantos espacios, que sería lindo armar un Mes de la Mujer. Fue un poco dar a conocer a un público más general y no tan teatrero, que también sabemos que va a venir a ver el ciclo, todas esas miradas femeninas que desde la dirección eligen contar historias y abordar temáticas feministas, con sus estéticas particulares, con su forma de contar particular.

—¿Cuál fue el criterio para la selección?

—Lo empezamos a coordinar e hicimos una selección entre las dos, una selección súper subjetiva, basándonos en algunos criterios, por trayectoria de algunas directoras, tratamos de incluir directoras jóvenes, con otras miradas y otro tipo de historias. Y también pensando el gran mes de la mujer como un espectáculo único, donde se puedan ver comedias, dramas, thrillers teatrales y monólogos.

—Mencionaste miradas femeninas y temáticas feministas. ¿Cuál es la diferencia entre una y otra?

—Me parece que hay temáticas u obras que no tienen un mensaje feminista en relación al lugar y a la mirada que se pone sobre el rol de la mujer hoy. Para mí, el movimiento feminista tiene un montón de cosas para decir. De hecho yo me considero feminista, pero no todas las obras de este ciclo hablan sobre la temática feminista. Hay obras sobre problemáticas de familias, hay comedias, monólogos. No pretendemos tener un público feminista sino todo tipo de público. Hay propuestas para todos. Lejos de ser combativo este ciclo lo que pretende es incluir y llegar a todo el público que se pueda.

—¿Qué subjetividades incluye la idea de mirada femenina?

—En el caso de lo femenino, es cómo uno aborda la temática del cuerpo femenino, de las relaciones entre mujeres, del lugar de la mujer en una familia o para hacer humor. Porque no es "de qué nos reímos las mujeres", sino "cómo elegimos hacer reír", ese es un debate interesante. Por ejemplo, de las obras de este ciclo, "Manifiesta" habla sobre el cuerpo de la mujer; "Mujeres de ojos negros" habla sobre las relaciones femeninas; "Jet Lag", sobre en una familia y una hija transgénero; "Ya estoy solo", sobre una mujer encerrada en un loquero; "Monólogos Up" son monólogos de tres mujeres.

—¿En qué lugar están los hombres en las obras de este ciclo?

—Los queremos... (risas) Queremos a los varones. Por eso digo que no es una mirada feminista ni bélica en contra del varón. De hecho, por lo menos en mi caso, elijo trabajar siempre con varones y siento que el nuevo hombre está escuchando y respetando mucho la mirada femenina y también el lugar de la mujer. Es lindo también el tratamiento de los varones dentro de este ciclo, y es un público al que por supuesto queremos llegar.

—¿También hacen autocrítica?

—También nos reímos de nuestras propias faltas como mujeres, y son muchísimas (risas). En "Mujeres de ojos negros" se habla de dos mujeres que están encerradas en una casa y se hacen todos los planteos femeninos que puedan existir, por momentos desdibujados o parodiados; "Monólogos Up" también habla de situaciones femeninas de las que nos podemos reír. De alguna manera creo que el arte es eso, una manera de mirarse, de criticarse y de reírse de uno mismo primero, antes que reírse de los demás.

—¿De qué manera suma este ciclo a los reclamos del Paro Internacional de Mujeres y el Día Internacional de la Mujer?

—Este ciclo para el 8 de marzo. Es el único día de los tres fines de semana que estamos que no hay obras. Ese día estaremos todas en la marcha reclamando por los derechos, festejando las conquistas, pidiendo por las chicas que no se encuentran, por las que han muerto. Tomamos como medida parar ese día.

—Este paro internacional de mujeres se inauguró el año pasado. ¿Qué cambió para que se dé ahora y no antes?

—Creo que hay una nueva mujer o una mujer que viene luchando desde hace tanto que se empiezan a ver las conquistas que también permite la apertura del debate de algunos temas. Después, la lucha que vienen teniendo muchísimas mujeres desde hace años en donde se reafirman cosas que se empiezan a ver. O por lo menos que nos empezamos a juntar y a entender que tenemos que estar juntas para que esas cosas se puedan visibilizar de una manera mucho más general.

—Hay un reclamo real sobre que no hay tantas mujeres en puestos de poder. Sin embargo están Angela Merkel, Teresa May, Michelle Bachelet, y estuvieron Cristina Fernández o Dilma Rousseff. ¿Por qué esto no siempre parece lo suficientemente visible?

—Creo que vamos en camino a que las mujeres cada vez ocupen lugares más importantes. De hecho este ciclo viene a dar cuenta de eso. La gente se va a enterar que hay 11 directoras que hacen obras muy buenas en Rosario que a lo mejor en otro momento histórico no hubiera sucedido. Eso es un gran aporte de la sala y de Lucrecia Moras de decir "vamos a darle este espacio tan grande y esa visibilidad a un ciclo hecho por mujeres". Esto hace unos años no se veía. No sé que hubiese pasado si hubiese habido un director hombre... quizás también lo hubiera apoyado porque la verdad es que hay un nuevo hombre que está escuchando más que hace 20 años. Me parece que así como nosotras los queremos, nos pueden empezar a querer más y a respetar en causas que algunos se las apropian también. Creo que los hombres son tan parte de este movimiento como nosotras, pero desde otro lugar, escuchando y cambiando una manera de pensar muy arraigada en nuestra sociedad. Hay machismo, pero hay un nuevo hombre que está apoyando, escuchando y queriendo a la mujer de otra manera.

—¿Qué opinás del movimiento #MeToo, algo impensado hace pocos años?

—Ese movimiento puso a gente de mucho poder bajo la lupa y hay actores que simplemente no creo que trabajen de nuevo por haber sido acosadores o violadores, y en algún punto me parece que eso está bien.

—¿El mundo sería mejor si las mujeres estuviesen al mando?

—Creo que tiene que ser compartido porque me parece que todos tenemos cosas para dar, y en el caso del arte todos tenemos historias para contar. Este es un ciclo que se trata de mujeres, pero incluye hombres... que ya harán su ciclo (risas).


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario