Escenario

"Las referencias populares a la cultura de internet hoy pueden lucir viejas"

El realizador Rich Moore presenta "Wifi Ralph", la saga de "Ralph, el demoledor", que se estrena mañana en Rosario. Cambios de contenidos en animación.

Miércoles 02 de Enero de 2019

"Wifi Ralph", secuela de la película de animación de Disney "Ralph, el demoledor" llegará mañana a los cines argentinos en el primer estreno del año de la factoría Disney. El filme sigue las aventuras de un grupo de personajes de videojuegos que se meten en el inmenso mundo de internet, con la complejidad que eso significa. "La primera película era muy nostálgica, sobre algo que amé como chico y adolescente, que eran los videojuegos de arcade", dijo Rich Moore, el director de esta película y también de "Ralph, el demoledor", tras cosechar prestigio luego de la oscarizada "Zootopia".


De visita en Buenos Aires, Moore charló acerca de por qué junto con el codirector Phil Johnston decidieron continuar la historia de Ralph y su amiga Vanellope hacia el mundo de internet, la evolución de las protagonistas femeninas de Disney y cómo hace para que sus películas tengan algo para cada miembro de la familia.

Esta película, que continúa la historia de Ralph, de 2012, es la primera secuela en cine de Walt Disney Animation Studios desde la película "Fantasía 2000", de 2000, que fue la secuela de la "Fantasía" de 1940. La única otra secuela de Disney Animation es "Bernardo y Bianca en Cangurolandia" de 1990. "Wifi Ralph", además, es la primera secuela de Disney que fue creada por el mismo equipo de guión y dirección de la original.

¿Por qué sintieron que el siguiente paso de Ralph y Vanellope debía ser en este mundo mucho más grande?

—Sentíamos que no necesitábamos escribir otra "carta de amor" a los 80 y a los locales de videojuegos. Y pensamos que de alguna manera podían ir a internet. No todas las personas del mundo iban a "los fichines" y si para alguien había alguna dificultad para entender toda esta cultura del "arcade", no creo que les pase lo mismo con algo que todos usamos todos los días.

—Los filmes de animación llevan mucho tiempo de desarrollo. ¿Temían que con la velocidad con la que se dan los cambios en internet pudiera quedar afuera alguna de las últimas tendencias?

—Cuando empezamos en 2014 decidimos que no íbamos a intentar meter chistes que quedaran tan lejanos y apuntamos a la historia emotiva de la amistad de Ralph y Vanellope. Las referencias populares de la cultura de internet comenzamos a pensarlas más adelante, aún sabiendo que hoy podían lucir viejas. Nuestra idea era que la película fuera como una foto de internet de 2018 pero que la historia emocional durara por años.

—Un momento que llamará la atención del público es el gag con todas las princesas de Disney. ¿Creés que ese gag en el que se las muestra lejos de la perfección podría haberse hecho años atrás?

—Creo que sería un poco diferente. La gente dice "están redefiniendo a las princesas" y yo digo que no, que no queremos cambiarlas, pero sí las quisimos deconstruir. Me encanta que podamos traer la personalidad de esas princesas y hacerlas más contemporáneas, no sólo mujeres en vestidos de gala.

—¿Qué es lo que cambió en estos años que hace posible este enfoque?

—Se trata de aceptar que hay muchos tipos de personalidad en un personaje femenino. Hay una escena en la película en la que las princesas salvan a Ralph y el público se asombra, se queda boquiabierto; y creo que eso ocurre porque siempre supimos que tenían ese potencial dentro suyo para actuar como superhéroes.

—Ya era hora.

—Claro, los personajes masculinos pueden hacer eso todo el tiempo, quizás las ataduras se soltaron y hoy es aceptable. Era tiempo de ver a las chicas corriendo y saltando tal como ellos.

—¿Cuánto se parecen los actores a sus personajes?

—Mucho de sus personalidades están en los personajes, como John C. Reilly y Sarah Silverman le dan vida a Ralph y Vanellope. Parte de nuestro proceso es que luzcan un poco como los actores que los representan y que muchos rasgos de sus personalidades se traduzcan en los personajes.

—La película funciona en distintos niveles, con mensajes para los adultos como para los chicos. ¿Cómo se consigue ese balance?

— Ya desde chico me daba cuenta de que entendía algunas cosas, pero otras enganchaban a mi hermano que era más grande, y otros chistes los entendían mis padres. Me gustaba que todos tuvieran algo específico para ellos, y ahora que estoy haciendo películas trato de imitar eso. La forma de balancearlo es ponerme en ese lugar, pensar si me gustaría si yo fuera un chico.


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