Escenario

Las películas basadas en hechos reales recientes copan el Festival de Venecia

Steven Soderbergh presentó un filme sobre el escándalo de los Panamá Papers. Y Olivier Assayas hizo foco en un caso de espionaje cubano en los 90.

Martes 03 de Septiembre de 2019

Las películas inspiradas en hechos reales han copado las pantallas de los cines en los últimos años. Basta mencionar la exitosa "Bohemian Rhapsody" o la reciente creación de Tarantino, "Había una vez en Hollywood". La 76ª edición del Festival de Venecia no es la excepción a esta tendencia. En el certamen que se desarrolla en la ciudad de los canales se presentaron dos películas de grandes directores y estrellas que están basadas en hechos recientes. Steven Soderbergh —el realizador de joyas como "Sexo, mentiras y videos" y "Traffic"— llegó al festival con un filme sobre el escándalo de los Panamá Papers, y el francés Olivier Assayas ("Los destinos sentimentales") presentó una película sobre el espionaje cubano.

En "The Laundromat", producida por Netflix, Soderbergh pretende contar cómo los multimillonarios luchan por sus bolsillos con cualquier estratagema. Y para eso se vale de los llamados Panamá Papers, la filtración que en 2016 desnudó los trucos fiscales de miles de políticos, empresarios y deportistas.

La película toma como ejemplo los filmes irónico-pedagógicos de Adam McKay ("La gran apuesta"). En este caso, es Soderbergh el responsable de contarnos con la ayuda de unos pocos gráficos y dos maestros de ceremonias (Antonio Banderas y Gary Oldman) en qué consistió eso de los Papeles de Panamá.

Sobre el libro del periodista Jake Bernstein, se trata de ilustrar el camino que va desde la compra de un seguro de vida a la desaparición del dinero en una complicada maraña de testaferros, "offshores" y sociedades ficticias. Y luego descubriremos que la complejidad es directamente proporcional al tamaño de la avaricia y de la desvergüenza.

La película sigue el rastro de una viuda encarnada por Meryl Streep, que no tiene manera de cobrar la póliza que firmó su marido antes de fallecer en un accidente por la sencilla razón que ya nadie sabe lo que vale nada.

Sobre el final, el filme de Soderbergh lanza su gran manifiesto: el dinero sucio no se lava sólo en islas paradisíacas y bananeras. "EEUU es el mayor paraíso fiscal de facto del mundo. Delaware es el terreno perfecto para la creación de sociedades pantalla, donde confluyen criminales de todo tipo", afirmó ante la prensa de Venecia el escritor Jake Bernstein.

"El sistema debe cambiar", aseguró por su parte Soderbergh. "En el Reino Unido aprobaron una norma que pone la lupa sobre gente rica que apareció de la nada para comprar grandes patrimonios. Eso jamás pasaría en EEUU. Hoy el 1 por ciento controla la mitad del bienestar. Es insostenible. Y la transparencia es la única solución. Aunque en muchos sitios el sistema legal es corrupto y un ciudadano no puede perseguir a los criminales ni protestar de un modo eficaz", subrayó.

Para contarlo, el director eligió el vehículo del humor. Y encargó a Gary Oldman y a Antonio Banderas —que se ponen en la piel de los dos fundadores de Mossack Fonseca (el despacho panameño que deshornaba sociedades sin parar)— el reto de explicar el sistema que engorda sus cuentas. "La comedia era el mejor acercamiento para que un argumento complejo quedara en la mente del público", agregó el realizador. "Es un filme divertido, pero muy importante. La gente muere y sigue muriendo por estas investigaciones", sostuvo Meryl Streep, la otra protagonista.

El trabajo de Olivier Assayas es distinto al de Soderbergh y, sin embargo, comparte la misma melodía. De nuevo, se trata de un caso real y, otra vez, lo que importa es la desvergüenza. "La red avispa" cuenta la historia de cinco cubanos infiltrados en las organizaciones anticastristas de Miami que en los años 90 se dedicaban a, entre otros menesteres, poner bombas en los establecimientos turísticos cubanos. Se trata de una historia de espías y como tal se comporta el propio relato: enigmático, febril y azaroso.

En el reparto se lucen Penélope Cruz, Gael García Bernal, Edgar Ramírez, Leonardo Sbaraglia y Ana de Armas. "Era difícil hablar del pasado, de las últimas décadas. No percibía una gran libertad en el momento de compartir lo que sienten", relató Cruz sobre su experiencia en Cuba. "Rodamos en un período de tensión entre la isla y EEUU, y notamos esta turbulencia. Cuando terminamos de filmar, ya no había vuelos directos entre ambos países", contó Assayas. Cruz rememoró el placer y la dificultad de aprender el acento cubano, y compartió también su temor por cierta tendencia mundial hacia "el individualismo". "No siempre escojo un personaje con el que esté de acuerdo al 100 por ciento. No necesito ser como ellos ni me tienen que gustar", afirmó.

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