Escenario

Las Pastillas Del Abuelo: “Creo que vivir es un misterio”

El líder del grupo cuenta cómo se generó “Paradojas”, el álbum que hoy presenta la banda en el Anfiteatro, y agradece la apertura rockera ofrecida por Bersuit, Los Piojos y Virus.

Viernes 20 de Noviembre de 2015

Piti Fernández ofrece una vuelta de tuerca alrededor de las paradojas. Nada de lo que parece tan explícito en sus canciones será tan así, paradójicamente. “A lomos de todas las paradojas se cabalga hacia todas las verdades”, cita Friedrich Nietzsche en la tapa del cuadernillo de “Paradojas”, el disco que Las Pastillas del Abuelo presenta hoy, a las 21.30, en el Anfiteatro municipal (Parque Urquiza). Piti, o Juan Germán Fernández, líder y compositor emblemático del grupo, habla de las diferencias entre las letras políticas y las conceptuales; confiesa que “Inercia”, el primer video de este disco, tenía para él una mirada narcótica y que el autor Diego Bozzalla la creó como si fuesen “imágenes sueltas, como un cuadro a pintar”. En charla con Escenario, también da su opinión sobre las distintas interpretaciones de un mismo mensaje y agradece a bandas como Bersuit y Los Piojos por la apertura que le dieron al rock argentino. Paradojas en clave de canción de rock.
  —¿Por qué “Paradojas”?
  —Fue una idea de Juancito Comas, el baterista, debido a que había leído un libro de Osho, “El principio zen/ la vivencia de la más grande paradoja”, una cosa así. A raíz de eso yo estuve un tiempo meditándolo, ya que estaba más en cerrar la idea de “Crisis” y “Desafíos” y pensaba en contradicción, complementos. También había visto la palabra paradojas en algunos libros que había leído y volví a interpretar la idea de Juan, me gustó ver que pegaban “Crisis”, “Desafíos” y “Paradojas”.
  —¿En dónde viste la ilación de las tres palabras?
  —Porque en realidad, antes que nada, son palabras, y el lenguaje es paradójico porque intenta describir una realidad indescriptible. Siempre digo que un perro no tiene problemas de paradojas, porque no interpreta los hechos, los vivencia y punto. Entonces, interpretar un fenómeno crítico o interpretar un desafío por vivir es una cuestión del ser humano, y es el ser humano el que se hace dilemas de paradojas.
  —En “Crisis” los temas terminaban con un signo de pregunta; en “Desafíos” con un signo de admiración y en “Paradojas” todas las canciones finalizan con puntos suspensivos, ¿significa que en este disco todo queda abierto?
  —Sí, está abierto en la continuación, pero también está abierto a la vida. Lo que expresan los puntos suspensivos es que el suspenso es la duda y lo que apunta “Paradojas” es eso, a guiar, vuelve un poco incluso, también musicalmente, a los climas de “Crisis”, que tiene preguntas por todos lados. Entonces supongo que los puntos suspensivos es la duda, vivir en el misterio, vivir en la paradoja, como dice Darío Z (en alusión al filósofo Darío Sztajnszrajber) hablando de las paradojas: “las paradojas no tienen solución”. Y son eso, son misterio, nacemos para morir, bueno, es eso, es un misterio en sí mismo, y creo que vivir en un misterio, justamente, esa es la idea.
  —Más allá de los misterios que citás sos muy concreto en tu tema “Absolutismos...”, que abre el disco, en el que marcás una posición política definida, sin lugar a misterios ni dudas, cuando decís “quién le pone el precio a tu entusiasmo y quién va a subirlo si sube el cambio”.
  —Yo te agradezco que hayas tomado tu tiempo para interpretar a tu manera, pero esa es tu interpretación, yo hablaba en realidad de otra cosa, no la imaginé desde un lado político. La imagen es una de las tantas frases típicas de Pastillas del Abuelo, y yo quería parafrasear esa frase porque a veces las ideas cambian y los conceptos caducan, y ese concepto lo entiendo caducado. Entiendo que a veces hay oportunistas que ponen precio al entusiasmo de las personas y entiendo que también a veces uno compra entusiasmo también al comprar una Coca Cola. Pero no tenía que ver con lo político, sino con muchas cosas que tienen que ver conmigo y que hoy no me identifican tanto. En una parte la canción dice “al menos hoy es lo que soy”, o sea, que deja abierto también que el día de mañana tal vez me reencuentre con esa frase.
  —Claro, pero después de haber grabado “Gobiernos procaces!” en  “Desafíos”, parecía que no había ninguna duda de tu postura política.
  —No, eso sí, “Gobiernos procaces!” fue pensado y craneado exclusivamente desde un lugar político y hacia un lugar político también, pero “Absolutismos...” tiene más que ver con conceptos, con lo precario del lenguaje para poder describirnos, o  con la condición inevitable de mutación que el lenguaje permite.
  —En “Inercia...”, según el video, está explícito el mensaje en contra de la trata de personas.
  —Sí, pero también te cuento como fue, “Inercia...” la compone Bochi (Diego Bozzalla) cuando tenía 18 años. Es más, fue en su proyecto anterior llamado Exilio, pero en aquel momento me contó que la hizo basada en imágenes sueltas, como un cuadro a pintar, y yo, cuando la escucho hoy, casi quince años después, la interpreto desde mis vivencias y le encontré muchas frases relacionadas a lo narcótico y a la cocaína, pero me consta que Bochi no tiene esos hábitos y mucho menos los tuvo a los 18 años. Después de eso, el director del video dice que él lo interpretaba como dos personas comunicándose vinculado a la trata de personas. O sea, fijate vos la reinterpretación que puede tener una canción cuanto más poesía tiene. Es indudable que nos interesa el tema de la trata así como nos interesa toda causa que mejore al ser humano y la vida de las personas, pero la versión que quedó fue una idea del director del video.
  —Tampoco falta en “Paradojas” el espacio para el romanticismo, creo que “Rompecabezas de amor” es el tema más romántico de la historia de las Pastillas.
  —Sí, la verdad es que volví a lo cursi. Te cuento la anécdota y no deja de ser interesante: sabés que yo estaba buscando componerle otra canción a mi mujer (que hace un año lo hizo papá de una beba), pero que sea una canción de amor, porque “Ojos de dragón” es más bien erótica y “Viejo karma” habla más bien de los celos (ambas están incluidas en “Desafíos”), pero me faltaba una canción de amor. Y estando en México de gira, estaba en un restaurante, y escuché una canción de un mexicano que era súper cursi, pero decía todo lo que yo le quería decir a mi mujer, de la piel, de su perfume, que te amo, que no se qué, y entonces me digo «acá hay un prejuicio a vencer», que era poder volver a decir «te amo», entonces me fui para el otro lado, «te amo, te amo, te amo, amor», y ahí me liberé de todo lo que quería decir, que hasta los rockeros también lo quieren decir.
  —¿Cómo ven el presente de las Pastillas del Abuelo?
  —Pastillas del Abuelo traza caminos raros, no tiene caminos convencionales, primero sale a la luz con un montón de temas acústicos, tipo Silvio Rodríguez, y la gente se confunde. Después sale un disco rockero, como “Por colectora”, y el otro rojo (se refiere a “Las Pastillas del Abuelo”, de 2006), discos que son como carteras de mujer con canciones adentro que no tienen que ver una cosa con la otra. Después aparece “Crisis”, que es una obra totalmente conceptual, que parece de otro planeta, en donde dejamos de contar historias y hablamos de letras introspectivas. Y ahí se traza un camino un poco raro, debido a que no tenemos muchas canciones ni somos muy prolíficos con nuestro repertorio, entonces para darnos tiempo surgió “Versiones”, que es un disco acústico, después volvemos a la línea rockera con “Desafíos”, y pasamos a una línea acústica, y encima incursionando en teatro ciego con “El barrio en sus puños” (en homenaje a Ringo Bonavena), que fue el año pasado. Es rara la línea que marca Pastillas del Abuelo y confunde un poco, se genera esta trilogía y tiende a olvidarse de todo, incluso yo también tiendo a separar esta trilogía de los otros trabajos, porque son proyectos tal vez un poco osados que hacen que tracemos líneas paralelas.
  —¿Más allá de estos caminos raros y paralelos, como citás, no sentís que la banda mantiene una identidad a lo largo del tiempo?
  —Sí, incluso veo que el público lo siente así, aunque algunos se han desencantado y tampoco está mal, uno tiene que convivir con eso, esto tampoco es una obligación y se pueden volver a subir cuando quieran. También veo que hay un gran porcentaje que es el que hoy nos mantiene en esta ola hermosa que es la vida y que ya se ha curado de espanto, y no preguntan lo que viene, ya puede venir un disco de tangos y lo tratan de digerir igual, si viene una zamba también, y tienen un poder de aceptación alucinante.
  —¿Esto no tiene que ver también con la versatilidad del rock argentino desde hace décadas?
  —Tal cual, hay bandas que también habría que adjudicarle y agradecerle ese camino, como Bersuit, que ha fusionado hasta la cumbia, que antes era mala palabra. O Los Piojos, que metieron cosas rioplatenses muy copadas con mucha murga, se me ocurren ellos, que eran menos ortodoxos, que pudieron jugar con la música y nos abrieron la cabeza y nos sacaron los prejuicios. Después hay otra línea que no es la más escuchada por mí, pero sí merece el mismo tipo de respeto, que tiene que ver con el sonido sónico, como Babasónicos, Juana la Loca, que venían del sonido de Virus y Gustavo Cerati que profundizó todo esto. El arte está para expresarse, y ponerle límites a la expresión es un bajón.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS