Escenario

"Las grandes historias de amor nos atraviesan a todos por igual"

La actriz Araceli González y Facundo Arana protagonizan la famosa obra "Los puentes de Madison", que hoy y mañana se presenta en el teatro Broadway.

Viernes 27 de Abril de 2018

En 1995, la película "Los puentes de Madison", con Meryl Streep y Clint Eastwood, se transformó en un éxito de taquilla y en un clásico del cine romántico. El año pasado, Araceli González y Facundo Arana, bajo la dirección de Luis "Indio" Romero, asumieron el desafío de llevar al teatro esta historia de amor inolvidable. La actriz se puso en la piel de Francesca, una solitaria ama de casa nacida en Italia que vive en el interior de Estados Unidos. Mientras su esposo y sus hijos se encuentran afuera, en una excursión, Francesa conoce a Robert Kincaid (Arana), un fotógrafo del National Geographic que se encuentra de paso haciendo un trabajo en la zona. En sólo cuatro días los dos se enamoran perdidamente, pero ella tendrá que decidir entre su familia y el amor de su vida.

Para la obra de teatro el director Luis Romero no se basó en la película, sino que realizó una adaptación de la novela original, escrita por Robert James Waller, que se publicó en 1992. Después de pasar por la calle Corrientes de Buenos Aires y por Mar del Plata, la puesta ahora está de gira y llega a Rosario. "Los puentes de Madison" se presentará hoy, a las 20.30, y mañana, a las 20.30 y 22.45, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223. Antes de llegar a la ciudad, Araceli González charló con Escenario sobre su personaje y el fuerte impacto que tiene en el público.

—Ya hace un año que se estrenó en Buenos Aires "Los puentes de Madison". ¿Cómo fue madurando en vos el personaje de Francesca?

—De una manera progresiva. Esta es una historia que uno vio en el cine y que la lleva en su corazón. Son personajes fuertes de una historia de amor muy intensa. Yo hice un trabajo arduo con mi director, el Indio Romero, y me abrí totalmente a él para que podamos bucear en el personaje. El personaje se metió en mi piel porque empecé a encontrarle similitudes con tías italianas de parte de mi mamá, mujeres que se han quedado solteras toda la vida, que vienen de una época donde los hermanos no dejaban que se casaran las mujeres. Recuerdo a esas mujeres porque me cocinaban y me contaban historias maravillosas. Eran mujeres románticas, frustradas, fuertes y también vulnerables. Esos recuerdos también hicieron que Francesca crezca en mí y que yo sienta un gran respeto por el personaje al subir al escenario. Cada vez que piso el escenario sigo sintiendo esos mismos nervios que sentía cuando empecé con la obra. Y eso hace que Francesca esté viva en mi cuerpo todo el tiempo.

—La película con Meryl Streep y Clint Eastwood fue muy icónica. ¿La obra de teatro se diferencia de la película?

—Se diferencia en el modo que uno comunica lo que está haciendo. El teatro tiene una magia viva que fluye a través del actor y el espectador. La obra respeta totalmente el libro, y hay mucho más texto que en la película. Hay diálogos hermosos que en la obra están y en la película no. En esta obra se habla con una profundidad que a veces, cuando se hace ese silencio sepulcral en la sala, uno siente en el cuerpo que está siendo escuchado. Y eso es fundamental para el actor.

—Interpretar un personaje que hizo Meryl Streep. ¿Implica un desafío extra?

—No, nunca me compararía para actuar. Yo estoy interpretando una novela adaptada por un director argentino. De Meryl Streep yo puedo aprender mucho, pero no puede ser un fantasma para mí a la hora de interpretar un personaje. Mi gran desafío es reflejar a la Francesca del libro.

—Francesca es una ama de casa de los años 60, sin embargo su conflicto (elegir entre su familia y el amor de su vida) sigue vigente. ¿Por qué pensás que pasa eso?

—Las historias de amor siempre están vigentes, no son una tendencia. Hay mujeres que sí se definen, y luchan por lo que piensan y lo que quieren, aunque bajo otras situaciones de la vida. Si me preguntás que hubiera hecho yo, es muy simple: para mí mis hijos siempre fueron prioridad. Yo siempre pensé en ellos primero, y después pensé en mí. Pero no todas las mujeres sienten igual. Por eso es difícil definir lo de Francesca desde lo conceptual. Para la época, lo que hizo Francesca era como ¡¿qué pasó?!, porque la novela transcurre antes del hippismo y la revolución sexual. Creo que todos en la vida, en algún momento, tuvimos que tomar ese tipo de decisiones. Entre el público a veces veo a mujeres llorando, que se pueden identificar con Francesca, y veo a hombres llorando también. Eso es maravilloso. Las grandes historias de amor nos atraviesan a todos por igual.

—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo? ¿Cómo transitás los 50 años?

—Yo no pienso en la edad. No digo "uy, tengo 50". Voy fluyendo a medida de mis experiencias. Para mí el paso del tiempo no es un problema, me voy adaptando. El problema existe cuando una mujer quiere ir en contra del paso del tiempo. Ahí es donde la mujer se desdibuja y deja de ser ella misma. Sé que para muchas mujeres el paso del tiempo es todo un tema, pero para mí no lo es. Gracias a Dios mi vida pasa por otro lado.

—¿Seguís alguna rutina para cuidarte físicamente?

—Mi rutina es lo que mi cuerpo puede dar. Yo como muy bien, tengo mi nutricionista y como natural. También hago yoga, que me hace muy bien física y anímicamente. Es una actividad que compartimos con mi marido (el actor Fabián Mazzei) y lo disfrutamos mucho. Cuando puedo salgo a correr y hago gimnasia, pero lo voy armando de acuerdo a las prioridades de cada día. No sigo una rutina a rajatabla, salvo con el yoga.

—¿Qué proyectos tenés para este año?

—Seguimos con la obra porque afortunadamente nos va muy bien. Paramos en junio tres semanas y después volvemos a hacer dos meses de gira. En septiembre vamos a ir a Israel por diez días con la obra, y también a Perú, Paraguay, Uruguay y Chile. Además tengo un proyecto televisivo personal para presentar, pero no puedo adelantar nada. Este es un momento fantástico porque hay hambre de proyectos nuevos para las plataformas de Internet. Y creo que es hora de que los actores empecemos a generar nuestros propios proyectos.

enamorados. Los actores dan vida a los personajes que interpretaron Meryl Streep y Clint Eastwood en la película de 1995.

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