Escenario

Las elecciones afectivas en una relación disfuncional

Guillermo Pfening protagoniza "El otro verano", un filme que explora el vínculo entre dos extraños. Se estrena el jueves.

Martes 30 de Octubre de 2018

"El otro verano", de Julián Giuianelli, película que se estrena el jueves, presenta a un contrariado Guillermo Pfening en la piel de Rodrigo, un habitante de un pueblo cordobés que administra unas deterioradas cabañas y, entre botellas de cerveza y vino, no encuentra dónde hacer pie.

A este desconcierto se le aparece Juan (Juan Ciancio), un adolescente del conurbano bonaerense al cual, luego de un encuentro fortuito, le da alojamiento y comida a cambio de ayuda para refaccionar el complejo. Si bien Giuianelli al comienzo intenta envolver con un halo de misterio la relación entre ambos personajes, no tarda demasiado en dar conocer el verdadero leit motiv de la película.

"La idea surge un poco en la búsqueda de contar una historia que tenga que ver con una relación padre e hijo, que no necesariamente esté preestablecida, y al mismo tiempo de tratar de hablar de los vínculos humanos. De cómo nos relacionamos unos con otros", dijo el realizador poco antes del estreno.

El director aseguró que los conflictos por la paternidad son la guía del filme. "Siento que es un poco como me pasó a mí. Sin que esto quiera decir que la película tenga algo de biográfico, uno empieza a entender la relación con su padre cuando es padre. Creo que esto también puede ser llevado a términos más generales en el cine argentino más o menos contemporáneo, donde hay temáticas similares".

La trama incluye el personaje femenino que interpreta Malena Villa, con el cual el protagonista mantiene un romance que, según el director, completa la trama. "Hay una intención de que ese romance surja como una idea de cierta circularidad, sin que tenga que ser algo concluyente, y también tiene que ver con ese otro verano del que habla el título".

El otro verano Trailer

Personajes complementarios

Los personajes de Pfening y Ciancio, dijo el director, son complementarios y de alguna manera intentó mostrar cómo se transforman ante la presencia de un opuesto puede resultar transformadora. "Un poco la intención de la película es no contar en profundidad sobre el pasado o de dónde provienen los personajes, sino dar algunos datos sueltos. En cierta manera, el personaje de Guillermo es alguien que ha dejado de tener motivaciones o intereses y simplemente se abandonó".

El contraste con el de Ciancio, más extrovertido y frontal, marcará la diferencia. "Hay una intención en eso, además de cómo surge esa relación por una necesidad concreta: Rodrigo necesita arreglar las cabañas y no puede solo. No le interesa que Juan esté ahí, es una molestia, una carga, pero no tiene opción. Sin embargo, por esa personalidad contrapuesta que viene a darle otro aire a la vida de Rodrigo, irá cambiando de a poco de esa relación parasitaria en una cierta amistad, y luego más bien en una relación padre e hijo".

La elección de la locación, comentó Giuianelli, intenta ser una representación de los personajes. "El pueblo y su entorno fue elegido en gran medida por la necesidad de mostrar una cierta vida turística pero al mismo tiempo algo agreste y rural, donde la vida no es tan amena como podría serlo. Rodrigo no es capaz de poder apreciar el entorno en el que vive porque está demasiado hundido en sí mismo. Todo esto está trabajado, en gran medida desde el plano sonoro y visual, donde el entorno tiene una fuerte presencia, tratando de responder a la percepción interior de los personajes", completó.


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