Escenario

Las dos orillas del río de la Plata lloran a la actriz China Zorrilla

La actriz uruguaya China Zorrilla, emblema cultural del Río de la Plata y con una extensa y prolífica actividad teatral y cinematográfica en la Argentina,  falleció ayer a los 92 años en Montevideo.

Jueves 18 de Septiembre de 2014

La actriz uruguaya China Zorrilla, emblema cultural del Río de la Plata y con una extensa y prolífica actividad teatral y cinematográfica en la Argentina, donde residía desde comienzos de la década del 70,  falleció ayer a los 92 años en Montevideo.
   Actriz de filmes como “Esperando la carroza”, “Elsa y Fred” y “Darse cuenta”, China murió en la Asociación Española de Montevideo, clínica a la que había ingresado el domingo pasado a causa de una neumonía.
   Su deceso conmovió al mundo artístico en ambos márgenes del Río de la Plata, donde era valorada tanto por sus dotes y talentos actorales como por una encantadora personalidad que reunía inteligencia, gracia, belleza y una generosidad extrema, de la que subsisten infinidad de testimonios.
   A modo de homenaje, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y  un velatorio oficial que se realizará hoy entre las 9 y las 12.30 en el Palacio Legislativo donde será despedida “con honores de jefe de Estado”, y que contará con la presencia del presidente oriental, José Mujica, que arribará al país proveniente de Finlandia a las 11. El gobierno argentino también decidió rendirle un homenaje a la actriz declarando dos días de duelo nacional en reconocimiento a su trayectoria.
     Luego del velatorio, los restos mortales de la actriz tendrán un breve paso por el Teatro Solís, en la Ciudad Vieja montevideana, antes de continuar hacia el Cementerio Central, donde serán depositados.
   Establecida en la Argentina desde 1971, convocada por Lautaro Murúa para el papel de doña Natividad en “Un guapo del 900”, fue afincándose rápidamente a través de numerosos trabajos como actriz y directora, aunque antes había tenido una carrera trascendente en su país y el exterior.
   Se crió en París, donde su padre era discípulo y amigo del escultor francés Antoine Bourdelle, en cuyo taller concibió la estructura del Monumento al Gaucho, que luego se emplazó en un importante cruce de la avenida 18 de Julio, en Montevideo.
   De vuelta a su ciudad natal, vivió en una antigua casona del barrio de Sayago y debutó como actriz a los 21 años en “La anunciación a María”, de Paul Claudel, con el grupo Ars Pulcra, de la Asociación de Estudiantes Católicos.
   Fue becada a Londres por el British Council en 1947 y estudió en la Real Academia de Arte Dramático, junto a la actriz griega Katina Paxinou, quien en 1960 fue madre en “Rocco y sus hermanos”, de Luchino Visconti.
   Vinculada al ambiente artístico europeo de posguerra, en Londres hizo teatro en castellano dirigida por el español José Estruch, refugiado republicano y años después director de la Comedia Nacional, en Montevideo, bajo la sombra de Margarita Xirgu.
   De vuelta en Montevideo, su figura comenzó a crecer a través de obras como “Una familia feliz” de Antonio Larreta, “La Celestina”, “Bodas de sangre”, “Tres hombres y una mujer”, “Sueño de una noche de verano” y “Romeo y Julieta”, todas con dirección de Xirgu.
  
Entre grandes. También actuó bajo las órdenes de los argentinos Armando Discépolo y Orestes Caviglia, y tras su paso por la Comedia Nacional fundó el Teatro de la Ciudad de Montevideo.
   En el interín viajó a Nueva York, donde fue profesora de francés, secretaria de una agencia de teatro y representó “Canciones para mirar”, de María Elena Walsh, junto a su compatriota Carlos Perciavalle.
   En la ocasión habría establecido una relación amorosa con el actor Danny Kaye -siempre la mencionaba en sus entrevistas-, fracasada porque Kaye era casado, aunque nunca olvidaba catalogarlo como el hombre de su vida.
   Con el elenco uruguayo del Teatro de la Ciudad de Montevideo viajó a Buenos Aires, Madrid y París, adaptó, produjo y dirigió obras y debutó como corresponsal del diario El País de Montevideo, para el que cubrió el Festival de Cannes.
   En Buenos Aires actuó también en “La maffia”, de Leopoldo Torre Nilsson, e hizo un espectacular reemplazo teatral de Ana María Campoy en “Las mariposas son libres”, junto a Rodolfo Bebán y la debutante Susana Giménez.
   Su estadía porteña coincidió con el advenimiento de la dictadura cívico-militar en su país y eso la obligó a permanecer en su nueva tierra, donde entre otras cosas se dedicó a proteger y ayudar pecuniariamente a los emigrantes involuntarios.
   Filmó más de cuarenta películas, entre las que se puede nombrar “Heroína”, “Señora de nadie”, “Pubis angelical” y “Pobre mariposa”, de Raúl de la Torre, “Las venganzas de Beto Sánchez”, de Héctor Olivera, “Los gauchos judíos”, de Juan José Jusid, “La tregua” y “Tres de corazones”, de Sergio Renán, “Triángulo de cuatro”, de Fernando Ayala, “Ultimos días de la víctima”, de Adolfo Artistarain.     La lista sigue con la esencial “Esperando la carroza”, de Alejandro Doria, “La peste”, de Luis Puenzo, “La nave de los locos”, de Ricardo Wullicher, “Besos en la frente”, de Carlos Galettini, “Conversaciones con mamá”, de Santiago Carlos Oves, y “Elsa & Fred”, de Marcos Carnevale, entre muchos otros filmes.

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