Escenario

La voz quebrada que cantó por un cambio de piel

La artista española Bebe ofreció un show despojado y visceral el sábado en el teatro El Círculo. Amor, denuncia y cierre con rosas rojas

Lunes 10 de Septiembre de 2018

Bebe sale a escena y desparrama sensualidad. A veces lo busca, otras no, pero logra ese efecto en el público. Y lo hace tan bien que es un disfrute. Porque sus canciones van enlazadas a ese lenguaje corporal. El amor, el sexo, la autosatisfacción, el vicio de fumar, el placer de respirar "para aliviar el dolor" y también la denuncia atraviesan la letra de sus melodías. Bebe vuelca todo eso en un show. Y cada gotita de su elixir se saborea como el más añejo de los vinos reserva.


El Círculo muestra mayoría de presencia femenina en un sábado sin localidades agotadas, aunque hay que considerar un dato revelador: el único hit que tiene la artista hizo eco en la Argentina hace 13 años. Eran los tiempos de "Mujeres asesinas", de Pol-ka, allá por 2005, cuando una voz disfónica de una cantante española conmovió a la teleplatea.

Después se supo que se trataba de una valenciana de nombre Bebe y el tema que hablaba sobre un hombre golpeador no era otro que "Malo". Claro que Bebe tuvo un crecimiento natural en su carrera a lo largo de este tiempo y lo demostró el público fiel, casi de culto, que la recibió con honores en Rosario.

El azar quiso que fuese justo el cierre de su Gira Acústica (que en rigor fue eléctrica) en la Argentina, y fue por eso que la noche del sábado fue inolvidable, con aroma a ceremonia y ritual de complicidad. Porque hubo emoción arriba y abajo del escenario.

El clima de apertura estuvo a cargo una banda atípica, sólo guitarra eléctrica y batería, un formato crudo, visceral, como para vestir a las canciones con un tono despojado y desestructurado. Y la vestimenta de Bebe estuvo en sintonía. Porque lució un body negro, jogging, zapatillas y un saco sobre los hombros, que le duró dos minutos.

"Me han dicho que Rosario es uno de los lugares con más rock and roll", dijo Bebe tras agradecer a su gente que haya concurrido a ver su concierto pese a la crisis del país.

A lo largo de una veintena de temas, Bebe recorre mucho de lo mejor de su discografía. No se fija en aprovechar al máximo "Cambio de piel", su último trabajo, nada de eso. Aunque claro, "Respirar" fue uno de los momentos más altos de ese disco y de la noche en Rosario.

La empatía con su público se demostró cuando una niña, Ambar, le pidió que cante "7 horas", de aquel disco debut "Pafuera Telarañas". Y lo hizo fuera de programa, ajustando acordes con sus músicos, en una versión más rápida pero igualmente disfrutable.

"Malo" no podía faltar, como tampoco "Con mis manos" y el mix de "Kiereme" y "Yo fumo", de "Un pokito de rocanrol". Quizá el mayor momento de ida y vuelta con la gente fue con "Como los olivos", otro temazo para cantar en plan fogón.

El cierre llegaría con una devolución de gratitud. Sobre el escenario hubo durante todo el show un florero con rosas rojas. Por lo visto eran las preferidas de Bebe, ya que una fan le alcanzó un ramo que también era de rosas rojas. Bebe tomó todas las flores y las regaló de a una para ese público que no dudó en ovacionarla.

La medianoche se acercaba, el viento comenzó a soplar, y todos salían del show relajados, como si el "Cambio de piel" de Bebe los hubiese transformado. Lo bueno que tienen los recitales es que uno nunca sale del teatro igual que cuando entró. Y hubo muchos, en la esquina de Laprida y Mendoza , que estaban irreconocibles.

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