Escenario

La voz que vuela alto con canciones de ayer y de hoy

Rubén Goldín presentó el sábado en Rosario un adelanto de "Girasoles". Fabián Gallardo y Sandra Corizzo, invitados de lujo.

Martes 17 de Julio de 2018

Rubén Goldin lanza una frase en el arranque del show: "Las canciones empiezan un ratito antes de empezar y terminan un ratito después de terminar". Sus palabras tomaron sentido cuando esas canciones, las de ayer, las de hoy, las de siempre, se convirtieron en vivencias, emociones, paisajes, amores y, claro, melodías que entran directo al corazón sin pagar peaje.

Goldin actuó el sábado en el Complejo Cultural Atlas, con el fin de adelantar parte del material de "Girasoles", su reciente trabajo discográfico que aún no tiene formato físico pero ya está disponible en Spotify.

Este presente, con perlitas como la zamba "La tempranera", se mixturó con el pasado de "Mi amor es rojo" y "El ogro y la bruja", pero también con el futuro, ya que presentó temas no editados, como "Tres palabras", dedicado al Flaco Spinetta y "Música del corazón".

Claro que Goldin no estuvo nada solo. Porque abajo del escenario, el Atlas estuvo colmado de público que le brindó todo el tiempo ese mimo de bienvenida al tipo que cruzó el charco y vuelve al patio de casa. Y arriba de las tablas se lo vio rodeado de gente que toca un montonazo, como lo son Rodrigo Zacarías y Matías Galasso en teclados, a quienes se sumaron nada menos que Fabián Gallardo y Sandra Corizzo, quien hasta se animó a la percusión con una particular sensibilidad rítmica.

Distendido, de buen humor, Goldin recordó cuando iba al Cine Mendoza con su madre, presente en la sala, y admitió que nunca supo que en el mismo escenario donde estaba tocando ahora, antes había un cine. "Hubiesen dejado el Radar y el Gran Rex, esos cines grandes. ¿Ahora hay templos, no?", dijo en tono irónico respecto a la actual escenografía rosarina.

La siempre efectiva "Basura en colores", la versión en tiempo de bossa de "Casa submarina" y la cadenciosa "Amarcord" convivieron con "Corazón de luz y sombra", de su amigo, a quien identificó como Jorge "Poseidón" Fandermole, por ser "el dueño de las aguas".

El guiño rosarino también llegó con una emotiva interpretación de "Viejo mundo", de Fito Páez, en donde Fabián Gallardo evocó la amistad de más de tres décadas con Goldin, quien también le hizo la segunda con la bella "El árbol", de Gallardo. Corizzo también aportó lo suyo en "Mi amor es rojo" y hasta tuvo su espacio para interpretar un tema propio a solas dedicado a esta ciudad "Una rosa y un río".

En el universo Goldin entrarán también el aire de tango "El último café"; "Promesas sobre el bidet", de Charly García y hasta "Lunes por la madrugada", de Los Abuelos de la Nada y "Tonada de luna llena", que tomó vuelo en la voz de Caetano Veloso.

El final fue de fiesta con el tono intimista de "Sueño de Valeriana", el tumbado de salsa con "Se fuerza la máquina" y el cierre pop con "Hagamos algo".

Goldin pasó por Rosario y tuvo una cita con el disfrute. Las canciones empezaron antes y, tal cual lo vaticinó en el amanecer del show, aún siguen sonando.


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