Escenario

La voz que entró al corazón de la gente sin pedirle la llave

Abel Pintos ofreció el sábado su primer show por streaming desde La Usina del Arte. Hubo lágrimas y un cierre emotivo a capela

Domingo 13 de Septiembre de 2020

Un show sin aplausos es como un cumpleaños de 15 sin música. Pero hay algo que pesa mucho más que la ausencia de la celebración después de una canción, y es que le falte sentimiento. Justamente eso es lo que tiene de sobra Abel Pintos. Y lo demostró en la noche del sábado, en su primer recital por streaming, ofrecido desde La Usina del Arte. Ese sentimiento lo llevó a coronar un show atravesado por momentos festivos y emotivos, que logró una alta convocatoria: 20 mil personas compraron los tickets virtuales y otras 15 mil lo escucharon gratis por Radio Nacional.

   Entre los datos estadísticos, este artista que acumula 25 años de trayectoria se dio el lujo de tocar unas 35 canciones en un concierto que, como adelantó en la entrevista previa con “Beba” Pérez Caressi, iba a ser largo y con una lista de temas “construida para contar algo”.

   Pintos está a punto de ser papá por primera vez y esa situación le agrega un plus más de evidente alegría. Se le notó desde la apertura con “Quiero cantar” y en todo el primer bloque, en el que se destacó “Cómo te extraño”, siempre bien acompañado por un grupo sin fisuras integrado por su director musical Marcelo Predacino, en guitarras y coros; su hermano Ariel Pintos, en guitarra y coros; Alfredo Hernández, en teclados y coros; Alan Ballan, en bajo y coros; Ervin Stutz, en trompeta; Carlos Arin, en saxo; y el rosarino José Luis “Colo” Belmonte, en batería.

   En el segundo bloque del recital eligió un plano intimista con un tratamiento sonoro más acústico. Allí se lució con “Sin principio ni final” y “Once mil”, tras lo cual dijo: “Es hermoso sentirlos, es hermoso presentirlos”. Con buen criterio interpretó “La llave” y apostó a un arreglo vocal menos efectista y más sensible, para ponerse bien a tono con la esencia del recital.

   A lo largo de más de dos horas y media pasó del aire folclórico de “La flor azul” a la balada “No me olvides” y la rockera “Pensar en nada”, de León Gieco. Y tras cantar con los ojos llorosos “Piedra libre”, dedicada a Agustín, el hijo que vendrá; llegó el momento más emotivo: el final del show con “A-Dios”. Como si fuese un rezo al más allá, Abel repitió a capela una y otra vez: “Te pensaré, te sentiré, te extrañaré cada día”. No se sintieron los aplausos, pero como bien lo dijo el cantante, se presintieron. Con la magia virtual mediante, Pintos golpeó la puerta del co

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