Escenario

"La violencia comienza en nuestro plato"

Liliana Felipe llega hoy a Lavardén con un show en contra del "machismo patriarcado carnívoro capitalista".

Domingo 12 de Agosto de 2018

Irreverente y autodidacta, Liliana Felipe dice 'acá estoy yo'. La compositora, pianista y cantante, cuya obra se caracteriza por sus fuertes señalamientos contra el autoritarismo de Estado, la Iglesia Católica, el machismo, la desigualdad, el racismo y el especismo, presenta un show con sus canciones hoy, a las 20.30, en Plataforma Lavardén (Mendoza y Sarmiento).

Antes de su concierto, la cordobesa radicada en México, dialogó con Escenario y no se calló nada. "Los diputados y senadores que votaron en contra de la ley del aborto saben que si sus madres hubieran podido elegir, no hubieran nacido", disparó la cantante que se hizo vegetariana a los 57 años para no seguir siendo víctima del "machismo patriarcado carnívoro capitalista": "Me avergüenza no haberme dado cuenta que yo era una asesina más".

¿Cómo va a ser tu show?

—Quiero hablar de este momento que estamos viviendo en Argentina; de cómo las mujeres desempolvaron el asunto del aborto. A nivel mundial, es un debate que ya se ha ganado. Ayer (por el miércoles) los senadores no estaban preparados.

—En tus canciones el motor principal es un discurso en contra del racismo y a favor de los animales. ¿Por qué luchás por ellos?

—Siento que nos han educado muy mal y que tenemos que sacarnos esta lacra de encima. Voy a decir algo muy fuerte. Creo que los diputados y senadores que votaron en contra de la ley saben que si sus madres hubieran podido elegir, no hubieran nacido. Es muy morboso que las personas quieran decidir sobre las vidas de seres maltratados y matados. Y yo no quiero ser parte de los que son cómplices de esto. El infierno en la tierra existe y son todas las granjas industriales donde se crían animales para nuestro consumo.

—¿Y vos tratás de luchar contra eso desde tu música?

—Trato, pero aún no lo logro. Es un machismo patriarcado carnívoro capitalista. El consumo de animales es una imposición, una manera de colonización. Nos hacen comer animales para que seamos cómplices de este mundo injusto en el que vivimos. Y que además, nos mantiene enfermos.

—¿Es posible luchar contra un monstruo tan grande como el capitalismo?

—Es lo más fácil del mundo. La industria alimenticia defiende planes de alimentación aterradores que nos vuelven unas bolas insensibles, grasosas, indiferentes y apolíticos. Lo más fácil del mundo es cambiar tu alimentación, no se necesitan diputados y senadores. Y al cambiar, dejas de contribuir con los supermercados y la sociedad rural argentina, que es la que impuso este gobierno, y ayudas a los pequeños productores. Si no podés cambiar tu dieta cruel, no podes cambiar nada.

—¿Cuándo empezaste tu proceso de transformación y qué cambió a partir de eso?

—Si de algo me avergüenzo, es que ha sido demasiado tardío, lo hice a mis 57 años. El cambio no tiene vuelta atrás. Me avergüenza no haberme dado cuenta que yo era una asesina más. Cambió mi relación con el piano, se volvió algo mucho más placentero. Siento mis dos lados del cerebro más ligeros, me siento mejor con mi cuerpo, más alegre y con más ganas de vivir. La violencia comienza en nuestro plato. La consigna es ni oprimidas ni opresoras. Nos quejamos de la violencia sobre las mujeres, pero nosotros oprimimos a los pollos y a las vacas. Y los animales no son comida, no son vestido, diversión ni pruebas de laboratorio, todo eso es un negocio.

—¿Es cierto que cuando comenzaste a tocar el piano te dijeron que era un instrumento de percusión?

—(risas) El piano es un instrumento de percusión, ya que un martillo presiona la tecla. Cuando veo un pianista que toca el piano de manera sensible, es alguien que no tiene idea de lo que está haciendo. Las teclas son martillos.

—¿Cómo es tu vida en México?

—Estoy viviendo con un burro, una burra y una yegua maravillosa que le pusimos Cristina, en honor a la ex presidenta. Y además tengo dos perritos y vivo con Jesusa, mi pareja desde hace 30 años.

—¿Tenés planeado sacar algún nuevo álbum?

—No, ya no quiero grabar. Siento que el mundo de los discos es algo que ha ido desapareciendo, no me interesa. Quiero darle elementos a la gente, quiero mostrar que hay una manera de emprender una lucha. No se puede ser feliz oprimiendo a otro y menos siendo innecesario. Porque si te pasa lo que les pasó a los de la tragedia de Los Andes, que se tuvieron que comer a un ser humano para sobrevivir, bueno...

—Claro ahí no quedaba otra...

—Pero si tenés una verdulería al lado, comprate un kilo de lechuga y metételo (risas). ¡Pero sin el cogollo!

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario