Escenario

"La de Vinicius es una obra inmortal", destacó la leyenda del bossa nova María Creuza

La morocha de San Salvador de Bahía apadrinada por Vinicius de Moraes trae a Rosario las canciones de sus 40 años de trayectoria en un show con lo mejor del bossa nova. 

Sábado 30 de Mayo de 2015

Dueña de una voz sensual y magnética, provocadora y leyenda. María Creuza está de vuelta. La morocha de San Salvador de Bahía apadrinada por Vinicius de Moraes trae a Rosario las canciones de sus 40 años de trayectoria en un show con lo mejor del bossa nova. La artista se presentará junto a su banda, esta noche, a las 21, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223) con un tributo a Vinicius en donde sonarán todos sus clásicos como “A felicidade”, “Garota de Ipanema”, “Eu sei que vou te amar”.

   “Desde chiquita ya estaba escrito en mi destino”, reflexionó Creuza sobre su despertar artístico. La cantante, que junto al guitarrista Toquinho y al poeta Vinicius formó un trío inolvidable que hizo temporada en Argentina y Uruguay en 1970 y grabó el estupendo disco “Vinicius en La Fusa con María Creuza y Toquinho”, considerado uno de los mejores de música brasileña en vivo, asegura que se sintió cuidada por los hombres durante toda su carrera.

   En una entrevista exclusiva con Escenario, la reina del bossa nova contó los secretos de su relación con Vinicius: “Fue la persona más intensa y generosa que conocí. Y al mismo tiempo, era un ser triste, que siempre buscaba el amor y la estabilidad”. Además, a sus 71 años, reflexionó acerca de la madurez y el disfrute de la vida. “Soy una señora setentona pero me siento plena, feliz y con ganas de hacer cosas y eso es lo mejor que me puede pasar”, confesó.

    —La bossa nova tomó los rasgos del samba callejero, estridente y carnavalesco pero refinado para ser llevado a espacios más reducidos. Si bien invita a moverse un poco, es más bien un ritmo sensual y de conquista, ¿no?

   —Es un ritmo muy particular que conquista con la cadencia de la guitarra. La bossa tiene influencia del jazz mezclada con un poquito de samba. La bossa nova sigue vigente y tiene una gran influencia en los músicos de la actualidad. La capacidad que tiene la música de unirnos es maravillosa. Para mí es un gran honor estar en Rosario para que los músicos herederos de Vinicius vengan a conocer más sobre su obra. Desde 2013 estoy haciendo homenajes a Vinicius celebrando su música por todo el mundo. Después de cuarenta años, todavia seguimos cantando sus canciones y que a la gente le guste es un extraordinario regalo. Por eso quiero que la gente sienta todo lo que escucharon durante estos años y entienda que la de Vinicius es una obra inmortal.

   —¿Cuándo surgió tu pasión por la música?

   —Surgió cuando era muy chiquita. Desde que era pequeña teníamos reuniones en casa donde la música estaba siempre presente. A mis 15 años, empecé a estudiar canto y teatro. Tuve mucha influencia de profesores de mi ciudad. Desde chiquita ya estaba escrito en mi destino. En 1966 me invitaron a participar de un concurso de nuevos talentos y gané. Fue como tocar el cielo con las manos. El gran premio era aparecer en un canal que estaba inaugurando en Salvador de Bahía, allí hice mi programa “Encuentro con María Creuza”, ¡era una ilustre desconocida! Ahí cantaba y presentaba a otros colegas. La experiencia en ese programa fue un aprendizaje para mí, ya que me ayudó a no tenerle miedo a las cámaras y a hablar en público. Las cosas me fueron muy fáciles.

   —¿A qué edad conociste a Vinicius de Moraes?

   —Lo conocí a principios de los 70, cuando tenía 21 años. El me vio por televisión, yo era una niña llena de ilusiones y cuando me invitó a tocar con él fue maravilloso. Me preparó para tamaña responsabilidad. Me dijo cosas lindisimas sobre mi voz y me dio total libertad para preparar mis canciones. Así entro “Você abusou”, que recién estaba teniendo éxito en Brasil, del dúo bahiano Antonio Carlos y Jocáfi, Antonio fue mi primer marido. Al margen de mi compromiso con Vinicius, tenía la suerte de tener un compositor en casa. “Você abusou” es el caballo de batalla de mi repertorio, fue grabado por Celia Cruz y cantado por Stevie Wonder, que dijo que es uno de sus temas preferidos. Por eso creo que Vinicius tuvo una premonición en decirme que incorporara ese tema en La Fusa, “va en camino como ‘Garota de Ipanema’”, me dijo. Claramente se iba a convertir en un éxito. Y así fue.

   —¿Cómo te sentiste siendo una de las pocas mujeres de la música brasileña?

   —Me sentí muy cuidada. Había otras cantantes muy celosas de la oportunidad que tuve. Mi lucha más grande como mujer fue dividirme entre viajar y ciudar a mis hijos. En esa época parecía que era una conquistadora de hombres, pero era muy tímida. Vinicius me cuidaba mucho, me decía que provocaba pasiones en los hombres. Recuerdo que mi marido me celaba. Y al mismo tiempo, era la confidente de las mujeres de Vinicius. ¡Era una locura! Jamás me voy a olvidar de esa época. Algún día voy a escribir un libro.

   —Después de esa etapa te casaste con tu actual esposo, que casualmente es un músico argentino... ¿Qué te une con Argentina además del amor? ¿Qué cosas admirás y disfrutás cuando venís?

   —Sí, nos casamos en el 82. Ya llevamos treinta y pico de años juntos. Me enamoran muchas cosas de Argentina. Cuando vine las primeras veces a Buenos Aires me parecía un lugar paradojal por la forma de vivir, muy diferente a Brasil. Venía con mi alegría de Bahía. Allá vos abrís tu casa, son todos simpáticos y abiertos, y acá veía que todos eran más contenidos. Eso fue una gran influencia para mí, y poco a poco los aprendí a conocer. En Argentina conocí a grandes amigos, como Astor Piazzolla y Amelita Baltar. La Argentina me fue conquistando de a poco. Y encima conocí a Víctor, mi marido, uno de los músicos más talentosos del país, que hoy es mi director musical. Nos conocimos por la gran fuerza del destino. No estaba interesada en casarme otra vez porque ya tenía tres chicos y estaba viviendo un drama maternal por estar viajando y tener que llevar a la niñera, los chicos y el perro. Un marido nuevo no estaba en mis planes, pero viste como es la vida... Estaba preparando un concierto en Mar del Plata en el hotel Provincial. Acababa de fallecer Vinicius y Toquinho y yo quedamos solos, sentíamos la “saudade” de Vinicius, como se dice en Brasil (un sentimiento de melancolía). Y durante la preparación del concierto mi pianista tuvo un problema y no pudo salir de gira. Entonces busqué un pianista en Argentina, así fue como conocí a Víctor. Fue un flechazo.

   —¿Cómo transcurre tu vida en Brasil actualmente?

   —Vivo en los dos países al mismo tiempo. Tenemos dos cosas importantes: el avión y la tecnología. Eso nos acerca mucho. Uso el Face Time y la computadora. Vivo en el barrio Barra de Tijuca en Rio de Janeiro y tengo un local musical en pleno Ipanema donde canto, queda en la calle Vinicius de Moraes frente a la playa. Y también vengo seguido a Buenos Aires para preparar mis recitales. Mis hijos ya están adultos y ya tengo nietas. Ahora mi vida es más independiente y nuestro destino es estar siempre viajando. Aunque me tengo que cuidar mucho la garganta. Disfruto mucho de estar en casa tranquila, leer, mirar películas, cuidar mis plantas, distraerme con mis amigos y disfrutar de la comida argentina. Y como buena bahiana, me gusta mezclar un poco de vino y otro poco de caipirinha.

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