Escenario

"La vida es una revolución, lo único permanente es el cambio"

El director de la murga uruguaya Falta y Resto, que hoy se presenta en el Lavardén, habló de cómo la censura le incentivó la creatividad

Viernes 24 de Abril de 2015

"La vida es una permanente revolución, porque lo único permanente es el cambio" dice Raúl Castro, ícono de la murga Falta y Resto. El combo uruguayo presenta hoy, a las 21.30, en el teatro Lavardén (Sarmiento y Mendoza) su espectáculo "Revolución y Tradición", en donde lo clásico y lo que vendrá conviven mágicamente a través de cuplés y la esencia del carnaval eterno.

"Este espectáculo que estrenamos en Rosario tiene una puesta de escena diferente, momentos de índole irónico y cómico, y algunos clásicos de la murga, clásicos del carnaval con letra mía, que nunca fueron versionados por Falta y Resto, como «Cuando juega Uruguay», conocido por Jaime Ross, o «El grito del canilla», que lo convertimos en un homenaje a Araca la Cana", dijo Castro, director y alma mater de la murga rioplatense que ya lleva 35 años de vida, y que mantiene cada día la típica rebeldía de la juventud.

—¿Por qué "Revolución y Tradición"?

—Por un lado la murga es tradición porque tiene más de cien años de historia, pero para que esa tradición se mantenga y se refresque hay que revolucionarla. Es un mensaje que tiene su definición ideológica también y es como entendemos nosotros la vida: una permanente revolución, porque lo único permanente es el cambio.

—Con 35 años de historia, ustedes arrancaron en plena dictadura uruguaya, ¿se puede hacer algo revolucionario cuando tenés cercenada la posibilidad de expresarte?

—Mirá, aunque parezca paradójico, a veces cuando el artista se siente más cómodo para hablar es el momento de la censura. Y quiero que se me entienda bien, porque cuando en la censura vos decís "paloma" la gente escucha "libertad", pero cuando vos en libertad decís "paloma" la gente escucha "paloma". La censura, para los que pudimos traspasarla, no te cercena totalmente, esa censura a veces tan rebuscada que quiere censurar palabras y conceptos termina siendo uno de esos alacranes que se destruyen con su propia cola, ¿viste? No hay un ejército en el mundo que pueda detener una idea, amigo, no lo hay, pueden matar a mil, a millones, pueden destruir el planeta, pero las ideas sobreviven.

—Aparte está comprobado que cuando uno resiste y toca fondo, de la única manera que sale es para arriba. ¿En lo artístico también se puede crear con mucho más vuelo en tiempos de resistencia?

—Sí, yo creo que la vida gana siempre, me parece que la libertad es lo más parecido a la vida. Cuando uno ve perseguida o amenazada su libertad, aumenta los mecanismos creativos, los mecanismos de supervivencia. Cuando uno ve amenazada su libertad uno trata siempre de valerse de todo lo que pueda para mantenerla vigente, y cuando la pierde uno trata de recuperarla. Por eso siempre digo que la libertad es lo más parecido a la vida.

—A pesar del espíritu crítico, la murga siempre sobrepone el guiño festivo ¿Es una forma de sobreponerse con actitud positiva a los dramas sociales?

—Es un exorcismo, y ahí está el truco, el truco es la alegría, siempre le digo eso a los muchachos. Nosotros tenemos la suerte de ser unos payasos protestones pero lo hacemos desde la alegría, le quitamos el melodrama y lo que a veces destroza las obras, que es el afán de trascendencia, porque nosotros hacemos una canción o un cuplé para que la murga haga reír un rato solamente. Ahí, sin tantos prejuicios, se pueden lograr cosas que quedan en el corazón del pueblo. Y uno se asombra, porque pasan los años y vas caminando por la calle y alguien te grita la frase de una canción que hiciste hace 20 o 25 años, es entonces donde uno se da cuenta que ha logrado el objetivo.

—¿Es necesario reinventarse día a día para que las nuevas generaciones se inclinen hacia el mensaje de la murga?

—Sí, constantemente, es un amor que hay que alimentar con mucha creatividad, mucha cabeza abierta, teniendo suerte también con los compañeros que van caminando con vos. Porque en esto de la murga, que es un canto gregario, un canto de muchos, lo más importante son los compañeros, que te van guiando, te corrigen, te llevan, te impulsan. Y cuando un grupo se arma fuerte y firme, uno se reinventa para disfrutar con ellos y que ellos disfruten con uno, pero que también se revolucionen y mantengan la tradición.

—¿Es clave no perder la tradición?

—Claro, mantener la tradición es importante, porque esto es una murga, y si perdemos la esencia de que somos una murga, ahí perdemos la posibilidad de la revolución. Por eso es tan difícil, es siempre una paradoja constante.

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