Escenario

"La vida es un viaje y el tiempo no existe", reflexiona Gustavo Santaolalla

El productor y músico argentino es un ícono mundial que lleva ganados dos Oscar, 15 Latin Grammy y dos Grammy, entre otros premios.

Domingo 16 de Abril de 2017

Místico, sereno y reflexivo. Gustavo Santaolalla parece saber fusionar a la perfección la sabiduría que da la experiencia con la energía universal que lo guía y lo dirige para seguir "Desandando el camino", el show que lo traerá a Rosario el sábado 17 de junio en su rol de frontman. El productor y músico argentino es un ícono mundial que lleva ganados dos Oscar, 15 Latin Grammy y dos Grammy, entre otros premios. Su vida ha sido una roadmovie inconmensurable donde la música habla por sí misma y sumerge a quien la escuche en un universo digno de explorar con sus exquisitas mixturas de rock, folk, pop, new wave, ritmos africanos y música latinoamericana, un estilo que comenzó durante los años setenta con su banda Arco Iris.

 Radicado en Los Angeles, Santaolalla es director de un sello discográfico y una editorial. Multifacético y visionario, lleva adelante numerosos proyectos en simultáneo; como la banda sonora del documental "Before The Blood", junto a Leonardo DiCaprio, y acaba de ser convocado por el mítico Eric Clapton para ocuparse de la película sobre su vida.

   "No soy una persona que se nutre del pasado", aseguró el productor en una entrevista exclusiva con Escenario antes del show que lo pondrá de nuevo en su rol de frontman, el próximo 17 de junio, a las 21, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). Allí, presentará un concierto que repasa toda su carrera, con temas que van desde Arco Iris hasta Bajofondo, pasando por sus bandas de sonido de películas y la música del videogame "The Last Of Us", junto a la banda integrada por Barbarita Palacios, Javier Casalla, Nicolás Rainone, Pablo González y Andrés Beeuwsaert.

    Antes, el argentino aseguró que todos tenemos un doble cuántico, dijo que la música es energía y por eso tiene el poder de transformar y curar, reflexionó sobre el cambio climático, contó su encuentro con Clapton y disparó contra Donald Trump y Hilary Clinton: "Espero que exista un mínimo de control para que esto no termine en una Tercera Guerra Mundial".

   —Abordaste todas las variables de la industria musical, desde cantante, productor, compositor e instrumentista. ¿Cómo decidiste volver a tu faceta de cantante y frontman?

   —En determinados momentos de la vida uno siente la necesidad de hacer cosas. Y sentí la necesidad de recorrer mi vida a través de las canciones. He hecho tantas cosas, como producir música para video juegos, películas y bandas, pero si hay algo que hago desde muy chico es la canción. Hay algunos discos que saqué solistas que no he tenido la oportunidad de tocar en vivo. Tanto cuando saqué mis discos "Ronroco", "Santaolalla" y "Gas", nunca armé bandas para tocarlos en vivo porque siempre estaba ocupado en mi carrera de productor para otros artistas. Y yo como artista quedaba postergado. Si bien siempre me sentí un artista, pero desde otro frente. Con Bajofondo volví otra vez al escenario, pero tocábamos más instrumental. Y también algunas canciones por las que hemos ganado Grammys. Entonces me dieron ganas de hacer algo más personal e introspectivo y volcarlo en canciones.

   —¿Cómo está conformado el repertorio?

   —Reencontrarme con esa música me confirma que tiene algo atemporal, que es algo que siempre busqué. Desafían el tiempo. Un cuarto del show está compuesto por canciones de la época de Arco Iris. Conjuntamente con la gira, estoy sacando un álbum que se llama "Racconto", en el cual intento hacer una revisión de mi obra. Muchas de esas canciones tocadas ahora con la perspectiva, la madurez y las experiencias que he tenido, tienen otro peso.

   —¿Muchas de las canciones son las que tocaste en el programa "Encuentro en la cúpula"?

   —Sí, eso es un tercio del concierto. También estarán canciones más conocidas como "Mañana campestre" y "Ando rodando". Y también habrá una suit de "Secreto en la montaña". Además toco algo de "Diarios de motocicleta", de mis distintos álbumes. Hay de todo. Estoy feliz de tocar en el teatro El Círculo, es muy importante para mí porque, de hecho, ahí debuté con Agitor, toqué con Arco Iris y tuve el placer de tocar con Bajofondo. Por eso ahora volver solo me da mucha emoción. Es un teatro hermoso, paralelo al Colón. Tiene magia e historia.

   —Armaste una banda acorde a tu trayectoria...

   —Mi hermano del alma y socio entrañable Javier Casalla es mi mano derecha en este proyecto. A Barbarita Palacios le produje un álbum, es mi cuñada y es la mujer de Javier. Nico (Rainone) toca el contrabajo y el chelo, es dúctil y versátil. Y además canta muy bien, porque quería que al menos dos personas canten. Andrés Beeuwsaert, que conocí por su trabajo con Aca Seca, pero lo he empujado a tocar otros instrumentos que no tocaba antes, como el vibráfono o el órgano Hammond. Y además canta muy bien. Y Pablito González, que es uno de los valorazos de los bateristas jóvenes argentinos. Toca con Illya Kuryaki and the Valderramas. Armé un grupo de gente que no sólo son músicos alucinantes sino que también son muy linda gente con la que me interesa compartir.

    —Tu vida ha sido una roadmovie desde "Ushuaia a la Quiaca" con León Gieco, hasta tus composiciones para la película "Diarios de motocicleta" y "On the road", tu conducción en el documental "Qhapaq Ñan. Desandando el camino" para canal Encuentro, hasta incluso tu último álbum se llama "Camino". ¿Qué te incentiva a hacer este tipo de producciones y qué descubrís en el trayecto? ¿Es una búsqueda interior?

   —Ya llevo 50 años... La vida es un viaje. Una de las cosas que te permite hacer algo como esto, es que revisás lo que fue ese camino, cosa que no hago a menudo. No soy una persona que se nutre del pasado y la nostalgia. No he construido mi carrera cantando "Mañana campestre", que con mucho gusto lo haré. He hecho millones de otras cosas, acabo de producir el último disco de Café Tacuba y estoy trabajando en música de videojuegos. Revisar lo que hice me permite ver fotos del viaje que hice a través de las canciones. Y me encuentro con paradigmas que siento totalmente válidos. Cuando toco canciones que compuse cuando tenía 18 años, las encuentro modernas. "Abre tu mente hacia el cosmos y mirá cómo todo se transforma. Todos formamos parte de una gran cosa. Hoy sólo soy gusano, mañana, mariposa" (de la canción "Abre tu mente", de Arco Iris). Sigo pensando y sintiendo exactamente eso, en la posibilidad de la transformación, en la exaltación del ser.

   —En ese sentido, ¿creés en que todos tenemos un doble cuántico? Basado en la teoría del desdoblamiento del tiempo y el espacio, de Jean Pierre Garnier Malet, ¿cómo incorporás esto en tu vida?

   —La revolución de la física cuántica vino a explicar muchas cosas que antes no tenían explicación. La física cuántica habla de universos paralelos y otras dimensiones. Dentro de esto, Garnier Malet escribió un libro sobre el desdoblamiento del tiempo y el doble yo cuántico. Eso significa que en nosotros residen dos personas; el ser físico y el ser energético. El ser físico se maneja dentro de la ecuación del tiempo y espacio que conocemos. Pero el otro yo energético no se maneja por el tiempo, que es una convención, porque el tiempo no existe. El doble yo cuántico viaja a velocidades superiores a la de la luz. Viaja al pasado y trae información y viaja al futuro, mirá todas las opciones que hay y nosotros tomamos la mejor decisión. Todo es energía y vibración. Lo único que persiste después de la muerte es la energía. La música es energía y tiene poder de transformar y curar. Dedico mucho tiempo a tratar de estudiar y aplicar todas estas cosas. El mundo de la ilusión es cada vez más avasallante y nos ataca por todos lados con la tecnología, las vibraciones del miedo que te imponen y eso saca lo peor de nosotros. Trato de estar atento y no dejarme llevar por cosas negativas. Hay que buscar conectarse con las cosas que nos permitan transformarnos y transformar nuestra realidad.

   —Hace pocos meses se estrenó el documental "Before the flood" con Leonardo DiCaprio para el cual compusiste la música. ¿Te sentís involucrado en la causa del conflicto del cambio climático?

   —Es algo que nos preocupa a todos. Hay que ser un zopenco para no darse cuenta de las cosas que ha hecho el hombre que impactan en la atmósfera. Todo se ve y está medido. Para notar el cambio climático sólo hay que ver los veranos que estamos teniendo y los desastres naturales. Soy un tipo que apoya todo lo que ayude a generar conciencia que lleven adelante los gobiernos, que al fin y al cabo, son los responsables. Es un desastre que hoy en Estados Unidos tengamos a una persona como Donald Trump que acaba de cerrar la oficina sobre el cambio climático.

   —El trabajo que había llevado adelante Barack Obama... ¿Cómo te tocó este cambio de gobierno tan contrastante?

   —Siento algo raro: la verdad es que Hillary Clinton también representaba algo horrible, el status quo de la política. Ella y su marido son sumamente corruptos, puedo hacer una lista de las cosas horripilantes en las que han estado involucrados ellos y su fundación. Si lo otro era malo conocido, Trump es totalmente impredecible y no sabemos dónde puede terminar. De todas maneras, uno sabe que los gobiernos son manejados por otras fuerzas, así que espero que exista un mínimo de control para que esto no termine en una Tercera Guerra Mundial.

   —Eric Clapton te convocó para que trabajes en la banda de sonido de la película sobre su vida. ¿Cómo reaccionaste ante su propuesta?

   —¡No lo podía creer! Pero era verdad. Ya me reuní con él en Londres, es un tipo re buena onda. Crecí escuchando Cream y lo seguía desde que tocaba en los Bluesbreakers con John Mayall. Conozco muy bien toda su carrera, he sido fan. Así que es muy reconfortante que me haya convocado, estoy muy contento. Aún no hay fecha de estreno, pero estamos avanzando mucho.

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