Escenario

"La tregua" se reestrenó en el Bafici en una versión restaurada

A cuatro décadas de su debut, el exitoso filme de Sergio Renán que protagonizó Héctor Alterio regresó a una sala argentina. "Esto me provoca una gran emoción", dijo el director.

Miércoles 22 de Abril de 2015

El Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici) reestrenó la exitosa película "La tregua", a 40 años de su debut y tras un importante trabajo de restauración. La película dirigida por Sergio Renán, protagonizada por Héctor Alterio y un nutrido elenco de estrellas, que obtuviera la primera nominación nacional al Oscar en la categoría mejor película no hablada en inglés, fue mostrada en el Bafici en una versión digitalizada y restaurada tanto en imagen como sonido.

"La posibilidad de verla restaurada con una definición y con un interés cromático, que en aquel momento no era posible, más la restauración también sobre el sonido me provoca emoción, agradecimiento y muchas ganas de verla", declaró Sergio Renán.

Por otra parte, la competencia oficial argentina del 17º Bafici entró en su tramo final, con sus más y sus menos, una alternativa con títulos relevantes o al menos con firmas conocidas que respaldan las producciones programadas.

La selección de la sexta jornada incluyó una ficción y un documental, a saber "Placer y martirio", de José Celestino Campusano, que cambia esta vez de escenografía y problemática, y " Poner al rock de moda", de Santiago Charriere.

El documental sobre Banda de Turistas es un ejemplo que, si bien tiene como principal protagonista a la banda de rock y pop debe ser analizado desde el punto de vista cinematográfico, es decir más allá de cualquier juicio musical.

En ese trabajo de edición vertiginosa, que sostiene el relato de principio a fin, donde la impronta de luces estroboscópicas se complementa tanto a la musicalidad del grupo como al fino trabajo de sonido de Pablo Sala, todo tiene razón de ser. El debutante logra compatibilizar imágenes de baja, media y alta definición con un sonido cuidado en extremo, logrando un equilibrio que, seguramente, va a ser muy aplaudido por sus fans, más allá de que eso también significa una limitación.

Con "Placer y martirio", Campusano, el autor de obras como "Vil romance", "Legión", "El perro Molina" y la miniserie maldita "Fantasmas de la ruta", pega un peligroso salto mortal, y al hacerlo se da algunos golpes.

Campusano supo acuñar un estilo que se caracteriza por poner en la mira un mundo que conoce, y bastante, como lo es de una clase social suburbana que hace equilibro entre la legalidad y la marginalidad, a veces de un lado, a veces del otro, con códigos muy singulares.

En ese sentido, logró construir un lenguaje ad hoc, es decir que es funcional para contar historias transgresoras, duras, sin maquillaje, que lograron imponer imágenes que hasta entonces no estaban contempladas por el cine convencional.

Tras esa media docena de obras que dieron que hablar y merecieron premios, trabajos que indudablemente llevaban su sello, su marca identificable, Campusano se arriesga a una historia que está ubicada en las antípodas de aquellas.

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